martes, 14 de noviembre de 2017

Zarzura

Sabes que éste es tu destino, aunque no recuerdes cuándo empezaste este viaje ni por qué.
Si has llegado hasta la ciudad blanca es porque te has perdido, o quizá sólo estés soñando. Muchos antes que tú lo intentaron y no encontraron más que arena y silencio.

La reconoces en el eco del cuento antiguo: la paloma labrada en el dintel, la llave que sostiene en su pico. Para abrir sólo tienes que extender las manos y… Si fuera cierto, también lo sería que al salir estarás loco. Sin embargo, esa puerta parece el único camino: a tu espalda el vacío del desierto, un desierto que ha existido lo suficiente como para no ser un sueño. Cierras los ojos, elevas las manos, y sientes el peso frío de la llave.

Entras, dos centinelas custodian las puertas, esperas que crucen sus lanzas en señal de alto, pero no se mueven. Pasas entre ellos, descubres que es la lanza la que les sostiene, mientras respiran de forma tranquila y acompasada.
Al doblar la esquina te sale al encuentro a un carro tirado por caballos al galope, te apartas de un salto, silencio, el carro estático, las patas de los caballos detenidas en el aire. Acaricias el más cercano, está caliente. Sobre el pescante un hombre, el brazo levantado, el látigo al viento, los ojos cerrados.

Llegas a una plaza guiado por el sonido del agua, en el centro la fuente, al borde una mujer sostiene un cántaro, el agua rebosa incesante, meciendo las algas que cuelgan de sus manos.
Avanzas guiado por la brisa hasta el castillo, sus puertas abiertas están custodiadas por dos antorchas encendidas. Te detienes, las llamas suenan movidas por el viento. Caminas entre los soldados, cortesanos, pajes. Llegas a la sala del trono, en el centro un grupo de músicos sostiene sus instrumentos y unos bailarines duermen al ritmo de su melodía silenciosa.

En el trono el rey sonríe, la mano levantada. Su gesto, indica la cámara del tesoro. El suelo es de mármol blanco y negro, en el centro reposa un gran libro de tapas de cuero. Lo tocas y flota hasta ponerse a tu altura, se abre, pasas sus páginas rugosas y encuentras una ilustración de colores vivos. El dibujo representa un desierto iluminado por el sol de la tarde. En la siguiente descubres un hombre frente a las puertas de una muralla haciendo un cuenco con las manos, en la siguiente el hombre atraviesa entre dos centinelas.

Cierras el libro que cae al suelo. El eco del golpe se extiende por el palacio, después, silencio. Quieres correr, pero tus pies no responden, en ese momento, escuchas con claridad el sonido de unos pasos a tu espalda.

¿Te ha gustado este relato? Ven a mi próximo espectáculo de cuentos para adultos donde exploraremos más desiertos y más relatos. Aquí tienes toda la información:



Gracias a Sara por esta fotaza que me cedió para el cartel

martes, 24 de octubre de 2017

Lo sé



Ayer por la calle me crucé con una niña, tendría dos años, desde su carrito me lanzó una de esas miradas que hablan. Yo levanté las cejas y ella soltó una carcajada y sacudió la mano en señal de despedida, como diciendo: claro que es a tí, tonta, no ves que ya sé, ¿no ves que te he visto?

Ella tiene muy claro que Tatari es una estrella. Lo sabe desde el principio. A veces, tiene que recordárselo a los mayores. A veces, señala al cielo y lo dice riendo para que entiendan.

Esta noche ha señalado el cielo como otras veces. Estaba diciendo: Tatari es...y la ha visto, justo a su espalda, con las alitas plegadas porque había muy poco espacio entre la trona y la pared. Tatari le ha guiñado un ojo y las dos aún se están riendo.


lunes, 23 de octubre de 2017

Las casualidades no existen


3D artEsta mañana nada más levantarme me he encontrado con esta imagen. Los caracoles me persiguen, menos mal que lo hacen a su ritmo. 

Es de un artista inglés llamado Julian Beever que pinta con tiza generando efectos ópticos alucinantes. En este artículo podéis ver algunos más . 

¿Casualidad? No lo creo, desde que el otro día anuncié que iba a contar el cuento de los caracoles zurdos en Parla y me llegó la noticia del fallecimiento del protagonista, Jeremy, he estado rodeada de caracoles por todas partes. Por cierto que si no pudiste escucharlo y te reconcome la curiosidad (debería) puedes hacerlo en este podcast.


Otra casualidad relativamente reciente ha sido que he encontrado un libro de poemas: "La sal sobre la nieve" escrito por Ángeles Mora. Mejor dicho el libro me encontró a mí porque entré a la librería en busca de otro y me llamó desde su estante.

Soy lectora primeriza de poesía y este libro ha sido un gran descubrimiento. Como este tipo de letra que acaba de aparecer y no sé quitar...En el siguiente párrafo se va ya.

Cuando vi que la autora era familia, seguro, de la gallina Marcela Mora (para quien no lo sepa le diré, que Marcela es la narradora de mi libro "Las gallinas de Maitina") me convencí de que sería una buena poeta, y estaba en lo cierto.

Esta mañana he abierto el libro al azar y me he topado con un poema que voy a transcribir. Pensaba yo en el conflicto que vivimos en este país y aledaños estos días y me ha venido bien encontrarlo. Se llama Contradicciones, pájaros.



CONTRADICCIONES, PÁJAROS

Las verdades son la única verdad
esas pequeñas huellas 
de nuestra historia.
Si las verdades dijeran la verdad
mentirían.

Aunque las verdades
también mienten con su verdad:
la contradicción.
ese nido de pájaros crujiendo.

Las contradicciones parecen insufribles 
en nuestro mundo.
Pero uno intenta huir de ellas
                                               como los pájaros:
huir quedándose.


Ángeles Mora

Y como el día acaba de empezar, espero encontrar muchas más causalidades casuales. 
¡Os deseo lo mismo!




domingo, 22 de octubre de 2017

Contando en Parla con Caracoles y todo

Qué maravilla el segundo Festival de Parla Cuenta, ayer salí con tantas historias en mi cabeza que me he pasado la noche soñando en 3D. Me emociona ver nacer un proyecto hecho con tanto un amor y con un equipo de gente y una dedicación genial.

Ayer llegué por la tarde, a tiempo de ver cómo las historias traían la noche y el silencio a la casa de la cultura. Poco a poco las estrellas aparecieron en el techo, poco a poco los ecos de la entrada se disiparon y llegó el crepitar del fuego y las voces de los narradores que nos transportaron a lugares mágicos y majicos que había gente de Aragón. ¿Existe una forma mejor de viajar?

Elegí mi cuento sobre Caracoles zurdos: una historia real y redonda, basada en caracoles reales que puedes escuchar aquí. Ayer además recibí la triste noticia de la muerte de su protagonista Jeremy, ésta transformó mi cuento de caracoles ingleses en un culebrón venezolano, es lo que tiene trabajar con historias reales. Lo bueno es que, por lo menos en los cuentos, las nacionalidades giran sin hacer ningún daño.

Muchas gracias a David por estar atento y mandarme la noticia de Jeremy @leftysnail. Vaya esta balada para el caracol fallecido que tanto ha dado a la ciencia y a la comedia.


Continúo con Parla, la tarde me trajo la posibilidad de escuchar a muchos narradores conocidos, como mi amiga y compañera Sapona Aurora Pérez Sanz que llenó el escenario de  brujas y jorobados sin ningún tipo de reparo. Y otros descubiertos, que no al descubierto.
Reencontrarme con Nieves Pérez, Mariam Encandilada, Jose Luis, Ángeles Goas, Mario Cosculluela, Miriam Pala,...

Y para cerrar, la guinda flamenca de Momi Ogalla un narrador capaz de contar y hacer música con sus palabras y su cuerpo. ¡Ole por ese gato con los dientes limpios!, ¡Ole por esa bruja y ese Coco desahuciado!, ¡Ole por cómo comes sopa!, ¡Ole por cómo te paseas y nos metes en esa cueva! ¡Ole que arte mi arma!, ¡qué emoción!, ¡qué bonito verte contar!

Los organizadores subieron al estrado todavía sonrientes para cerrar el festival y lo cerraron muy arriba, muy hinchado y muy emocionante como un globo a punto de volar.

¡Enhorabuena y gracias por crear este espacio (sideral)!

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sábado, 21 de octubre de 2017

El peregrino

Estos son solo pasos
 de un peregrino errante.
Los caminos que no me pertenecen,
Las palabras prestadas que los días
dejaron en mi oído.
Ángeles Mora


Nos cruzamos en la escalera del albergue, me llama la atención su forma de bajar, estudiando cada paso, como si siguiera un manual de instrucciones.
Un peldaño, stop, colocar un pie junto a otro, stop, nuevo peldaño, de nuevo stop. Cada movimiento asegurado con la mano firme en la barandilla. ¿Cuenta los pasos?, ¿los escalones?, ¿los centímetros de barandilla recorrida?

Llega a tierra firme, fin del peligro, aun así, permanece con las piernas flexionadas. Entonces reparo en sus botas, unas botas altas de montaña que le dan un aspecto de niño tirolés. A la entrada del albergue, los peregrinos seguimos el ritual de cambiarnos el calzado, después de jornadas de 25 kilómetros, puede ser el mejor momento del día. Pero él, a esas horas continúa con sus botas, a pesar de que por debajo de los calcetines lleva ambos pies vendados.

Voy a la habitación para dejar la mochila y ducharme. Bajo al rato, el sonido de una vieja guitarra me atrae hacia la sala, una chica toca en el sofá, un poco más atrás un grupo conversa en inglés, y en el rincón una pareja apura una botella de vino.
No está en la sala grande. Lo encuentro cinco, o seis pasos más allá de donde lo dejé. De pie delante del banco cercano al comedor. Parada, inclinación, flexión de piernas y por fin, se sienta, sorprende que no cruja al moverse. Levanta la cabeza, nuestros ojos se cruzan, pienso que va a saludarme, me equivoco, su trayectoria visual continúa hasta el reloj.

Lleva el pelo recogido en una coleta larga y rubia, tiene los hombros levantados en un gesto interrogante. Me mira, más bien mira mi cintura que queda a la altura de sus ojos entreabiertos, pero no me ve. Quizá esté loco, o muy cansado.
Le saludo, levanta unos milímetros las cejas.  No quería molestarte, digo sin pensar, tranquila vi tus pies desde el principio, contesta él impasible. Antes de que pueda entender qué ha querido decir, me pregunta muy despacio: ¿necesitas algo?

Esperaba otro tipo de pregunta como: ¿llevas mucho caminando?, o ¿desde dónde vienes? Habla con un acento extraño, quizá haya hecho una traducción literal de su idioma. Todo bien gracias, ¿y tú? No contesta, sólo resopla y baja la cabeza. Fin de la conversación. Vuelvo a la sala, elijo un libro al azar y me siento en uno de los sillones del fondo desde el que puedo observarle sin ser vista. Él permanece en stand by.


Suena el timbre de la cena, se levanta, se coloca delante de la puerta del comedor. Me admira su precisión, debe ser alemán. Se acercan otros peregrinos, conversan entre ellos, él espera en silencio. Me coloco también en la fila, no quiero perderle de vista. Abren, camina hacia la barra del buffet, coge una bandeja, vaso, cubiertos, con movimientos precisos, quizá le duela cada uno de ellos.
Avanza con pasos laterales, desplaza la bandeja con las dos manos sobre la plataforma. Alarga un brazo, coge una ensalada, avanza, coge un postre, avanza, se detiene, no hay motivo para hacerlo ahí, no tiene comida que elegir, la fila se detiene tras él. Mira a derecha, mira a izquierda, resopla y mueve ligeramente la bandeja hacia la izquierda, choca con la bandeja del vecino, de nada sirven sus quejas, resopla, da un paso pequeño lateral hacia la izquierda, el vecino se ve obligado a echarse para atrás para dejarle retroceder, el peregrino ocupa su lugar y avanza un pasito más hacia la izquierda, su nuevo vecino se aparta también, así hasta tres. Quedan los otros peregrinos en fila perpendiculares a la barra a la espera de que avance hacia el lado correcto. Algunos observan otros se quejan, él alarga un brazo, coge un trozo de pan, lo coloca en la esquina de la derecha, resopla, y vuelve a avanzar en la dirección correcta.

Se sienta solo, las mesas se llenan, la suya también, come en silencio, en orden: tic, tac, tic, tac, levanta y baja el tenedor acompasado con el reloj del vestíbulo.
No lo soporto más, no quiero seguir mirándole, abandono, me voy al jardín, me tumbo y miro las estrellas hasta tarde. Camino de mi habitación, me cruzo con él en la salida del comedor, una mujer cierra la puerta a su espalda enérgicamente, al poco, se apagan las luces. Subo las escaleras de dos en dos.
A la mañana siguiente me obligo a no mirarle, se llevará su misterio con él, hoy es mi día de vuelta y no andaré más. Consigo evitarle hasta la puerta, donde me doy de bruces con él, le cedo el paso, a él y a un grupo de peregrinos para perderle de vista. Imposible, se ha puesto en cabeza y la calle es tan estrecha que no se le puede adelantar, avanzamos las hormigas en procesión, él marca el ritmo hasta que salimos a una plaza, y el atasco se rompe.

Sólo quiero un sitio donde tomar un café tranquila pero el pueblo es pequeño y volvemos a encontrarnos. Un paso, dos pasos, son quince pasos desde el albergue hasta aquí me dice con una media sonrisa. Me lanzo, le pregunto: ¿Cómo te apañas?, ¿cómo son tus etapas?, ¿te encuentras bien? Él sonríe y continúa caminando.

Ahora sí que me rindo, le dejo marchar, sin despedirme y me dejo caer en una silla de una terraza. Mirarle, me provoca sufrimiento, admiro su arrojo, su locura o lo que sea que le mueva a continuar. Yo necesito un café. Le pido al camarero un cortado y el periódico. Cuando me levanto para irme, estoy convencida de que por lo menos habrá salido del pueblo pero no, me lo encuentro sentado en la parada, esperando tranquilamente el autobús.








domingo, 10 de septiembre de 2017

Ahora puedes escuchar las gallinas de Maitina en la radio

Durante todo el mes de septiembre os leeré los capítulos de "Las gallinas de Maitina" que se publicarán cada viernes en el podcast Va por nosotras.


Ya podéis escuchar la presentación del libro, opiniones de las lectoras y el primer fragmento en este enlace.

Y por último una primicia, estamos a punto de agotar la primera impresión, esto me pone contenta a mí y a los de mi alrededor ¡gracias por vuestra confianza!



¿Todavía no conoces a mis gallinas? Entra aquí para saber todo sobre el libro.

viernes, 8 de septiembre de 2017

El rescate de los caracoles transparentes

Hoy continuaré con la historia de los caracoles transparentes sorianos porque después de escribirla en el blog, mi amiga Nuria Rita me contó una información relevante que hizo que apareciera otro relato.
Si no habéis leído el primer capítulo de los Caracoles transparentes, podéis hacerlo aquí.

Nuria Rita, la pequeña Editora con Carrito es un personaje de novela, aunque sea real.
Es una de esas personas que alimenta mi imaginación. Ella vive en  un mundo paralelo. Si por ejemplo le propones dar la vuelta a una manzana cada una por un lado y reunirte después, tú das la vuelta tan normal y como mucho consigues esquivar una caca de perro, ella te contará que conoció un chino, y que a pesar de que no conseguían encontrar un lenguaje común en el que comunicarse, le estuvo explicando el proyecto cultural en el que trabaja y el chino aceptó apoyarlo económicamente.

Escribí la historia de los caracoles transparentes hace poco y se la mandé a Nuria. Bastó un intercambio de mensajes en Twitter para que el contenido ganara todavía más.


Aquí tenéis una segunda entrega de los caracoles, esta vez "El rescate de los caracoles transparentes"

Hay gente machacona con su pueblo, gente que de tres frases que hace, dos son sobre lo bueno que es tal o cual cosa en su pueblo, ésos son unos principiantes al lado de Nuria.
_Mi pueblo tiene un lavadero, mi pueblo tiene un río ya seco perooo, mi pueblo...

Y dale que te pego con su pueblo, así es contínuamente. Un poco cansina, quizá, pero ella sabe que lleva razón e insiste.

_En mi pueblo han descubierto un caracol -nos dijo ese día.
_¡Enhorabuena! en el mío también cuando llueve,
_que no me entendéis, que han descubierto un caracol autóctono. ¡Si se llama Celtiberis en honor a Soria!

La conversación derivó por otros berenjenales, pero ella no se rendía, al día siguiente volvió a la carga, para que me creáis he traído una prueba. Aquí tengo seis, en ese momento sacó la famosa bolsita de plástico, que parecía más de pastillas que de especímenes autóctonos.

_No hay nada, Nuria, está vacía_ le dijimos entre risas
_No, no son minúsculos, aquí hay seis.
Acercamos uno a uno la cara a la bolsa. No había forma, no se veía nada.
_No los podéis ver, son transparentes. Les costó muchísimo localizarlos y sobre todo encontrar uno con vida.

En ese momento me vino a la memoria uno de mis cuentos preferidos "El maravilloso traje del emperador".

Ella nos dio una disertación científica sobre el descubrimiento de los caracoles. Todavía más complejo porque para justificar el descubrimiento de una nueva especie de animales hay que presentar pruebas.

Sería un caracol maravilloso y la bolsa de los seis transparentes,  la mejor prueba de que el pueblo de Nuria es un lugar fantástico, pero resulta que esa bolsa casi le desaparece.

En una ocasión se la dejó encima de la mesa de un bar, debía tenerla ahí para contar su anécdota preferida y en un despiste, la tiraron a la basura.Volvió en cuanto se dio cuenta, no le importó que fuera casi de madrugada y estar sola. El bar había cerrado. Se encontró en medio de la calle oscura con el contenedor de basura frente a ella y una gran determinación.

Si crees en algo, tienes que estar dispuesto a jugártela, por lo que ella, sin dudarlo, apretó la palanca del contenedor con el pie, era de estos grandes que hay que abrir con mucha fuerza. Tomó impulso y dando un salto de ninja de película, de esos que te levantan a tres metros del suelo a cámara lenta, entró en el cubo.

Todo muy llamativo si no fuera porque la tapa del cubo se cerró con la misma velocidad con la que se había abierto y Nuria quedó en la oscuridad, rodeada de basura. Esto no fue un problema porque llevaba su Blackberry y una de las pocas aplicaciones que tiene, es la de linterna. Nuria defendería a mansalva su dispositivo, casi tanto como su pueblo. Aunque si te quedas atrapada en un cubo de basura a altas horas de la noche, da igual las aplicaciones que pueda tener tu dispositivo, lo más importante es poder llamar para que te saquen.

Pero ella no quería que la sacaran, no mientras los caracoles autóctonos, minúsculos y transparentes estuvieran dentro. Tenía una misión: encontrar esos ejemplares y llevarlos a buen recaudo, un museo quizá, Casa tía Julia, a saber, cualquier lugar que no fuera la basura.

¿Los encontró? Claro que los encontró, buceó en el cubo, pataleó, rebuscó y con manos y dientes hasta localizarlos. Y una vez los tuvo, se le planteó un segundo problema, ¿cómo abrir el cubo desde dentro? La respuesta llegó después de muchos intentos, no se puede, la única alternativa es esperar a que alguien vaya a tirar su bolsa.

Horas después, una señora pulsó la palanca y estaba echando el brazo hacia atrás para lanzar la bolsa cuando Nuria se levantó como si tuviera un resorte y le dijo "¡no!" Levantando las manos. La señora dio un chillido, la bolsa cayó a sus pies, Nuria sujetó la tapa con las dos manos por miedo y empezó a explicarle. Estaba aquí buscando mis caracoles.

La señora del susto se dejó caer al lado de la bolsa, Nuria salió del cubo, se sentó a su lado y le puso la cabeza en el regazo mientras le abanicaba y continuaba con su historia.

Alguien debió llamar a una ambulancia, cuando llegaron Nuria le estaba contando a la señora que era una especie autóctona y transparente que...No pudo terminar la historia, la sirena la interrumpió y los del Samur le pidieron que abriera paso. Nuria Rita, respetuosa, dejó hacer al personal sanitario y después puso una tarjeta sobre la camilla de la señora, por si tenía interés en conocer su proyecto.

Ella se fue a casa,a poner los caracoles a buen recaudo. Hasta que en una mudanza pasaron a mejor vida. Quizá los caracoles sorianos sólo estén destinados a unos pocos y sea  mejor conservarlos en secreto.
Obsesionada por los caracoles, me hallo


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  • Momento de digresiones:


Para justificar la existencia de una nueva especie, hay que presentar pruebas, eso me recuerda al Principito, al capítulo del geógrafo. Aquí transcribo una parte maravillosa donde habla de cómo debe comportarse un buen explorador:
– ¡Usted es geógrafo !
– Exactamente – dijo el geógrafo – pero no soy explorador. Carezco totalmente de exploradores. No es el geógrafo quien va a contar las ciudades, los ríos, las montañas, los mares, los océanos y los desiertos. El geógrafo es demasiado importante para andar paseando. No abandona su escritorio. Pero en él recibe a los exploradores. Los interroga y toma nota de sus recuerdos. Y si los recuerdos de alguno de ellos le parecen interesantes, el geógrafo debe hacer una encuesta sobre la integridad moral del explorador.
–¿Por qué?
–Un explorador que mintiera provocaría catástrofes en los libros de geografía. (...) Entonces, cuando la moralidad del explorador parece buena, el geógrafo investiga sobre su descubrimiento.
–¿Va a verlo ?
–No. Es demasiado complicado. Se le exige al explorador que presente pruebas. Si se trata por ejemplo del descubrimiento de una gran montaña, se le exige que traiga de ella grandes piedras.
El Principito Capítulo XV






viernes, 1 de septiembre de 2017

Volver de vacaciones es mejor siempre con cuentos

Estas son fechas de transición, fechas extrañas en las que, si has vuelto de vacaciones, te dan ganas de ir en chanclas y con la toalla al cuello por la calle. Y si no estás paliducha y con una sonrisa en los labios recibiendo a todos los morenos porque estás a punto de irte.

Para los que hemos vuelto, dicen que es tiempo de aterrizar pero quizá no, quizá podamos seguir volando y para volar, la mejor compañía son las historias.

Hoy podréis escucharlas en vez de leerlas porque este verano he comenzado a colaborar con el podcast Va por nosotras, podéis leer cómo empezó todo aquí.

Las historias que os contaré, serán de esas que nos gustan porque son ficción de verdad.

Hace algunos años decidí hacer el Camino de Santiago y se me ocurrió la fantástica idea de que la experiencia no sería verdadera si no dormía sola en algún bosque.
¡Ocurrencias que se le ocurren a una!
¿Cómo iba yo a imaginar que durante la noche aparecería como salida de la nada y precedida por un sonido entre mecánico y siniestro una pata de palo seguida de un rebujo de huesos humanos?

Mira que tengo imaginación pero eso jamás lo pensé, de haberlo hecho, no me habría quedado sola en mitad de la noche, en ese bosque. Aquí podéis escuchar lo que pasó, podéis hacerlo en este enlace.

Con las primeras luces del día corrí hacia el pueblo más cercano en busca de un lugar donde refugiarme. El lugar fue el bar, el único sitio abierto a esas horas. Estaba desierto, entonces escuché un carraspeo y di un brinco, en un lateral de la barra, en la penumbra, había un hombre fumando. Parecía borracho, eso era lo último que me faltaba. Él levantó la mirada, y me clavó los ojos rojos.
Entonces, me dijo
_¿La has visto?
Yo asentí. Me hizo un gesto para que me acercara, obedecí.
_¿Quieres conocer su historia?
Aquí tenéis la historia que me contó aquel hombre que también se había encontrado con el esperpento de la pata seguida por un enjambre de huesos. Tiempo después descubrí que ya Espronceda recogió esta historia que se lleva contando muchos siglos, el mismo tiempo que la pata lleva caminando sola, movida por no sabemos qué fuerza misteriosa.
Si alguien de los recién llegados a Madrid quiere escuchar cuentos de viva voz, hoy viernes 1 de septiembre a las 21.30 contaré con Los Encandilados en la Fuente de la Alcachofa del Retiro.
Será el Cuento del caracol zurdo, si no puedes venir y quieres escucharlo, puedes hacerlo aquí.
Esperemos que la pata no ande rondando por el Retiro.

¿Te ha gustado este podcast? Déjame un comentario para que sepa que pasaste por aquí.

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Escuchar y ver la entrevista que me hicieron en Va por nosotras
Escuchar el Cuento del Caracol Zurdo
Conocer mis publicaciones

lunes, 14 de agosto de 2017

Amplío mi radio de acción, empiezo a colaborar con el podcast "Va por nosotras"

Durante el mes de agosto comienzo a colaborar con el programa de radio “Va por nosotras” en la sección dedicada a audio relatos. Aquí podéis escuchar dos relatos cortos*: el primero “Las plumas son para volar” locutado por Marta Yébenes, una de las componentes del programa y el segundo “Jeremy el caracol zurdo” contado por mí.

Todo preparado para contar la historia de Jeremy el caracol zurdo 
Los caracoles han dado mucho de sí, la semana pasada publicaba la historia de los Caracoles transparentes del pueblo de mi amiga Nuria (también real) y ésta tocaba publicar el cuento del caracol zurdo. Incapaz de relacionarse íntimamente con sus congéneres, sólo porque su caracola girara hacia el lado equivocado. Esta historia está basada en caracoles reales, podéis encontrar más información en Internet.

Inicio mi experiencia de contar en la radio, por favor escuchad teniendo en cuenta que estoy empezando. De hecho he querido contar el relato, y no leerlo, para mantener la frescura de lo oral. Ya iremos viendo cómo evolucionan los siguientes relatos.

La colaboración con “Va por nosotras” surge a raíz de la entrevista que me hicieron en el programa durante el mes de julio, que podéis escuchar en este enlace si todavía no la habéis escuchado.

*¿Cómo puedo escuchar el enlace? Si entras a través del PC lo podéis escuchar aquí directamente



Si es a través del móvil, tenéis que tener una aplicación específica para Podcast (como IVoox) o hacerlo a través de Itunes.

Si os gusta, compartid, si pasáis por aquí, dejad algún comentario para que sepa de vuestra visita! ¡Gracias!
La próxima semana toca un cuento de miedo.

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lunes, 7 de agosto de 2017

"Las gallinas de Maitina" un fenómeno de masas

Casi cuatro meses después de su publicación, "Las gallinas de Maitina" se ha convertido en un fenómeno de masas.

Las gallinas: Clara, la Punki, las Hermanas y la Gris, son conocidas en todo el Valle de Arce y alrededores, también más allá donde se forman verdaderas filas de nuevas lectoras que acuden en manada a comprarlo.

¡No te quedes sin tu ejemplar de la primera edición! En este enlace puedes ver dónde encontrarlo. Desde librerías, pedirme que te lo envíe y te lo haré llegar firmado o pasar por Saragüeta, conocer a las gallinas en persona, y hacerte con tu ejemplar.
¡No le dejes escapar y veeee a buscarlo!


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Leer el artículo del Diario de Noticias "Una historia inspirada en las gallinas del Valle de Arce"
Conocer más a fondo el proyecto de "Las gallinas de Maitina"
Leer las primeras páginas de las gallinas de Maitina
Ver todas mis publicaciones

viernes, 4 de agosto de 2017

¿Cómo encontrar un caracol minúsculo y transparente?

Los caracoles, aunque pequeños, dan mucho de sí y las historias sobre ellos son inversamente proporcionales a su tamaño. Ocurre lo mismo con mi amiga Nuria Rita Sebastián, una pequeña mujer llena de grandes historias, basta un rato con ella para que te cuente varias.
Un caracol en la bota de Cristina R
Como la de la especie de caracol que se ha descubierto en su pueblo, Ciria, una localidad perdida en los parajes sorianos. Nuria siempre encontrará alguna historia de allí. Es una gran admiradora de su pueblo. De hecho está trabajando en un proyecto llamado Casa tía Julia que consiste en rehabilitar la que fue la casa de su tía para que se convierta en un refugio de ideas.

Este invierno visité Ciria por primera vez, es un pueblo escondido al final de una carretera, donde cuando cae la niebla te puedes perder y aparecer en cualquier otro lugar. En su interior guarda un puente como recuerdo de por donde pasó el río y tiene un antiguo colegio con dos puertas y dos escaleras para que salieran por un lado las niñas y por otro los niños. Y por supuesto la casa de Nuria, un edificio que hay que saber mirar con sus ojos, como si fueran unas gafas mágicas que detrás de esos viejos muros te muestran lo que ella es capaz de ver.
Nuria consiguió convencerme y descubrí su pueblo pero le costó insistir en las historias maravillosas y espectaculares como ésta.

Acabábamos de conocernos, y estábamos tomando tranquilamente un té con unos amigos. Ella insistía en las bondades de su pueblo y en que debíamos ir. Como ya llevaba un rato hablándo, mi atención estaba bajando un poco, entonces ella, como buena narradora, picó mi curiosidad:

¿Sabes que han descubierto un caracol autóctono de mi pueblo?
Eso me dijo, creo que en ese momento no le estaba prestando mucha atención. Ella metió la mano en el bolsillo y sacó una pequeña bolsa, de esas que tienen un cierre de plástico.
—¡Tengo la prueba!
La miré, acerqué la cara a la bolsa intentando adivinar qué habría dentro y no vi nada de nada.
—Aquí dentro hay seis
—¡Y un circo de pulgas! —contesté entre risas.
Hablo en serio, son mínimos y transparentes, les ha costado muchísimo encontrarlos.
—No me extraña, siendo tan pequeños que no se ven ni en grupo.
Casi microscópicos y acuáticos me corrigió— ha sido muy difícil localizar uno vivo, es lo que piden para justificar la nueva especie.

La imagen de dos científicos en mitad del campo soriano, escavando en una fuente en busca de unos caracoles mínimos y transparentes, me hizo llorar de la risa. Quizá fue su empeño el que no dejó ninguno con vida, tanto cavar y cavar. Debe ser muy pero que muy complejo localizar un caracol transparente, al menos sabemos que se moverá despacio.

Una pequeña excavando
Le sugerí a mi amiga que para otra investigación similar, podían avisar a la congregación de Monjas Mínimas. Hay que tener fe para encontrar a un caracol de esas características. Ella continuó con su relato sin prestar atención a mis bromas. El caracol finalmente apareció y fue bautizado como Corbellaria Celtibérica tal y como explican en este artículo. En honor a su descubridor, Jorge Corbelia, y también al terreno donde fue hallado.

Entiéndase que respeto enormemente el trabajo de estos científicos capaces de encontrar piezas tan singulares, minúsculas y transparentes.

Tiempo después Nuria me pasó una nueva historia sobre caracoles, que guardé en el cajón de las historias que tengo que contar en algún momento porque son geniales. Es aún más desternillante que la de los caracoles mínimos, aunque no tiene nada que ver con su pueblo, cosa rara.
Próximamente podréis escucharla en un audio relato que acabo de grabar y que saldrá publicado el día 11 de agosto en el programa Va por nosotras.

¿Te gustó esta historia? Compártela para que llegué a más oídos.

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domingo, 30 de julio de 2017

Contando cuentos entre paréntesis y gatos en el programa de radio "Va por nosotras"

Una foto que da buena onda 
El día 24 de julio fue mi cumpleaños y el 25, de regalo, publicaron el programa de radio "Va por nosotras". Me encanta la radio, la escucho desde siempre. Cuando era pequeña mi madre tenía un transistor (porque antes la radio se escuchaba en transistores)... Contarlo así me hace sentirme mayor, en realidad sólo quería usar la palabra "transistor".
Mi madre tenía un transistor pequeño que llevaba por toda la casa: ponía las noticias en el desayuno, lo dejaba en la cocina mientras cocinaba o en el baño mientras se duchaba.

Cuando me fui a vivir sola, me imponía mucho los sonidos de una casa vacía y un amigo me dijo: ¿por qué no escuchas la radio? Entonces me hice con mi pequeño transistor y empecé a llevarlo por toda la casa.

Ahora a veces la escucho en el transistor que heredé de mi madre, otras en el móvil, pero las historias, las noticias y las tertulias me siguen acompañando. Por eso me parece tan especial la oportunidad que me dieron desde el programa "Va por nosotras" de participar y además hacerlo para compartir  mis proyectos y contar cuentos en antena.

Allí estrené la versión oral de un cuento sobre paréntesis y uno de los relatos que aparece en mi último libro "Las gallinas de Maitina", el resultado puede verse y escucharse. Os dejo aquí el vídeo y más abajo el enlace del podcast por si preferís escucharlo a la vieja/nueva usanza.
Espero que os guste.



Aquí podéis escuchar el podcast el programa: Érase una vez las cuentacuentos

miércoles, 19 de julio de 2017

Gallinas de toda España planean escapar hacia Saragüeta

Y para muestra un botón, nos ha llegado este vídeo de una conversación robada entre dos gallinas que comentaban de la existencia de unas gallinas que sólo mueren de viejas y de lo bien que se vive en el gallinero de Casa Monaut, sólo pueden haberse enterado a través del libro "Las galllinas de Maitina"



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Saber por qué las Gallinas de Maitina fueron noticia
Leer cómo empezó esta historia en "Con la piel de gallina". Este libro se cocinó en Mar Abierto y después pasó a ser libro, aquí puedes ver sus primeros pinitos.
Ver el libro original y leer sus primeras páginas

martes, 27 de junio de 2017

Las gallinas de Maitina son noticia

Las gallinas de Maitina ha salido en la prensa navarra. Yo estaba escribiendo una crónica de la feria, lo hacía a ritmo lento y mientras tanto,ellas han sido noticia. En este enlace podéis leer el artículo publicado en el Diario de Noticias de Navarra escrito por Patricia Carballo que tan bien refleja el alma de este libro para que leáis por vosotros mismos y a continuación mi crónica.



Mi tercer libo "Las gallinas de Maitina" nació en plena Feria del Libro de Madrid. Surgió la posibilidad de presentarlo allí y para más inri Maitina decidió acompañarme en ese gran día.

Ése fue el planteamiento de origen, después llegó la gran pregunta ¿quién vendrá a la firma? Recuerdo en mis paseos de antaño por la feria ver a algún autor novel tumbado encima de sus ejemplares observando el río de gente. Por supuesto si te posabas cerca, se moría de ganas de contarte su libro. Así fue cómo acabé con un libro de coaching y cine que tampoco necesitaba especialmente, sólo por darle un alegría a un novel solitario. Me lo contó con tanta ilusión que no pude resistirme.

Siempre que te planteas un reto hay un momento de salto al vacío, dicen que es ahí cuando aparece la red, en este caso la red habéis sido mi público fiel y sólo puedo daros las ¡gracias!

Vinisteis tantos que hubo cola ¡sí! Había una fila. Una amiga que vino y estuvo pacientemente esperando hasta el final, me contaba que cuando la gente veía la cola pasaba y miraba y luego preguntaba pues está firmando Las gallinas de Gallinas de Maitina ¿te suena?
Pasaron por la caseta una abuela con su nieto, desconocidos para mí. La abuela se interesó por mis libros y empezó a preguntar sobre Oyraborá y el nieto se dejó caer con suavidad encima de los libros y se apoyó sobre las manos como si fuera a dormir la siesta. 
Yo le contaba que Oyraborá es la historia de la creación de un mundo diferente, un mundo donde hay tres soles que van apareciendo poco a poco y con el nacimiento de los soles, llegan nuevas eras...Entonces la abuela miró a su nieto y le dijo "Marco no te estás enterando de nada", el niño se incorporó y mirándome muy serio repitió palabra por palabra lo que yo había contado. Después la abuela le preguntó si le gustaba y él dijo "me flipa".


No sé clasificar mis libros, por ejemplo Oyraborá nació como un relato para adultos y después pidió ser ilustrado, con las ilustraciones tan coloridas, de Ana Cardona, la gente empezó a preguntarme que si era para niños. A lo que yo suelo contestar que es para el niño que hay en ti. Algunas lectoras lo han puesto a prueba con sus hijos, de ahí he recibido comentarios como que parece un sueño, eso lo dijo Hugo y su hermano Drago, que se había quedado dormido mientras su madre le leía, al día siguiente recordaba exactamente el punto donde se lo llevó el sueño y quería continuar con la lectura. También está Dani al que cuando sus padres le leen el libro porque todavía es muy peque como para hacerlo solo, les fríe a preguntas de por qué hay tres soles, por qué están las Cuentagotas recogiendo el agua, por qué...
Todos los pequeños lectores pasaron por la feria, ahora tengo que quedar con Dani porque tiene la exclusiva de la primera entrevista sobre Oyraborá.

 Me alegró ver a mis incondicionales, que antes de abrir, estaban esperando fuera a pesar del calor. Encontrarme con mi familia, mi tía se acercó con la lagrimilla porque acababa de oír mi nombre por megafonía. Menos mal que desde dentro de la caseta no se oía, lo llego a oír y se me cae la lagrimilla a mí también.

Ah y agradecer las fotos que me habéis pasado del evento. Esta la hizo Sole y me gusta mucho, mucho. Me ha sacado el lado bueno. Ya me ha dicho la gallina Punki que le pida que venga a Saragüeta a hacer un reportaje.


Días antes de ir a la Feria estuve en Casa Monaut, quería enseñarle a Marcela Mora y al resto de gallinas cómo había quedado el libro. Las gallinas estaban felices del resultado, eso sí cuando les dije que alguien tenía que venir a la feria en representación y que, después de hablarlo con Maitina, nos parecía que lo más equitativo era que viniera ella. ¡Cómo se pusieron! Montaron un revuelo que no veas. Intenté explicarles que si venía una gallina, las latxas dirían que por qué no iba una latxa y por supuesto Karol (la yegua del cencerro) diría que le corresponde a ella venirse conmigo, así que me pareció lo mejor contar directamente con Maitina. Sólo se quedaron tranquilas cuando les prometí que para próximas ferias intentaría llevar una representación más amplia.

Todavía no les he contado que hemos salido en el Diario de Noticas de Navarra para que no se les suba el ego demasiado, pero a vosotros sí os puedo enseñar el artículo que apareció este domingo en prensa:


Puedes ver aquí las primeras páginas de Las gallinas de Maitina
Aquí puedes empezar a leer Oyraborá
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domingo, 4 de junio de 2017

¡Vente el miércoles a la Feria del Libro de Madrid!

El próximo miércoles estaré firmando en la Feria del Libro de Madrid, y firmaré toda mi obra publicada, así dicen de los escritores famosos en la feria "Fulatina de tal firma toda su obra en la casteta, y en la caseta...". Toda mi obra por ahora son tres libros: el recién estrenado "Las gallinas de Maitina" , el cuento ilustrado "Oyraborá" y también el "Gato enamorado" (en los enlaces podéis ver las primeras páginas de los tres).


Estoy feliz de ver cómo lucen, todos ellos han nacido después de mucho trabajo y dedicación.
Nacen de una mezcla de facetas: la de narradora, la de escritora, la de editora. No tengo paciencia a veces para seguir los procesos estándar, para llamar a puertas, para esperar a que otros decidan si quieren publicar mis relatos o no...Así que a veces, me lío la manta a la cabeza y los saco yo. Eso sí, si apareciera algún editor o editora interesado en publicarme ¡yo encantada de la vida!

Firmo en la Feria del Libro de Madrid

Es lo que tiene tener un perfil mixto, en esta sociedad en la que vivimos normalmente nos identificamos con lo que hacemos, mucha gente cuando te acaba de conocer te pregunta ¿a qué te dedicas? o ¿dónde estás ahora? Esa segunda pregunta me encanta porque yo suelo contestar que aquí.
Bien pues yo soy narradora y no hay narrador sin público, es una profesión que nace del encuentro, de la escucha, de la mirada y del compartir. Para mí no tiene sentido escribir estas líneas si tú no las lees. En realidad sí, necesito escribirlas y si tú las lees es un placer compartirlas...Supongo que decir eso, como respuesta a un ¿a qué te dedicas? es demasiado para el body...

Por eso es especial estar el miércoles en la feria porque es la culminación de un proceso, de un sueño y el momento de compartir que ¡han nacido las Gallinas de Maitina! y ¡Oyraborá! El otro día tras una representación alguien del público se acercaba y me decía que se lo había pasado muy bien, que se había reído mucho ¿hay mejor regalo que ese? Para mí el mejor regalo es emocionarnos juntos, conmovernos, movernos con.
Udi, Matina,una gallina y yo delante del gallinero con el libro 
Cuando conocí a Maitina me llamó la atención y quise conocerla más en profundidad.
Le pedí si podía ir a pasar unos días con ella a Saragüeta y entrevistarla, ella me invitó. No hizo falta la entrevista, compartimos uno semana de conversaciones, paseos y también silencios. Me fascinó su relación con los animales, estar cerca de ella es encontrar motivos e historias constantes o por lo menos yo los encontré. Y de ahí nacieron las ideas, volví a Madrid y empecé a escribir las gallinas, al principio como publicaciones del blog y después como un libro.

Con ese tempo, con esa curiosidad y dejando que las cosas se fueran formando, así poco a poco: a Cuentagotas.

Las Cuentagotas son también personajes de otro cuento, de Oyraborá. Son unas mujeres mágicas, las que le cantan a la piedra, para recoger las gotas de agua que cuelgan de las paredes de la Cueva que se tragó el océano. Ellas toman las gotas en sus manos y las insertan en hilos de plata.
Oyraborá otro cuento que nació hace poco y que el hijo de una amiga describió como un sueño.

De ahí viene el logo de "Libros a cuentagotas" este proyecto, una mujer que transporta agua en un cántaro por el desierto, pero no cualquier agua sino un agua pura, un agua filtrada durante miles de años a través de la pared de roca. Las gallinas es el primer libro que lleva el sello, un sello de edición slow que tiene su tempo propio y que se irá abriendo como hacen las flores, poco a poco.
Y poco a poco, gota a gota también va tomando forma mi sueño, mi sueño de compartir lo que escribo, de tocar la belleza y el sentimiento y de mostrarlo.
En la película "Shakespeare in love" definen el teatro como una concatenación de obstáculos que finalmente se van resolviendo hasta que todo termina bien. ¿Cómo? Es un misterio. Ester proyecto vital es así, una concatenación de eventos que se van resolviendo hasta que al final terminará bien, contando con el misterio ¡claro!
Además quiero dedicarle este momento a mi tía abuela que falleció recientemente, ella que me acompañó hasta el final, ella que revisó mis publicaciones, ella que también ocupó muchos papeles pero el principal, fue mi abuela. ¡Va por ti!


El libro de las gallinas se terminó de cocer durante la Feria del Libro de Madrid, por eso pensé que sería bonito presentarlas allí. Y me dieron la oportunidad de presentarlas montada en un dragón, como Atreyu en La historia interminable. Estaré en el Dragón Lector, ¿qué mejor lugar?
Luego vino la sorpresa cuando de manera natural nos pareció que Maitina podía acompañarme, ella vendrá desde su valle a la capital porque Maitina existe...así lo dice la parte de atrás de su libro: "Advertencia: este libro está basado en hechos reales, cualquier parecido con la realidad podría ser, efectivamente, real"
Es la primera vez que estoy con Maitina en Madrid. Ella se ofreció a traer alguna gallina pero luego pensamos que la mejor manera de conocerlas es a través del libro y después, una vez puestos en antecedentes, si queréis las visitáis in situ, ¡adelante!.

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miércoles, 24 de mayo de 2017

Adios tía Cari

Ayer falleció mi tía abuela Cari, mi tía Cari, Cacari. Tenía noventa y tres años, hace muy poco que en su casa miraba con ella las correcciones que había hecho a “Las gallinas de Maitina”, corregía a lápiz, para no manchar, aunque las páginas las hubiera impreso para ella, para que viera bien, a doble espacio ¡qué letra más grande, qué gusto!

Tía Cari escribe a boli, no que no quiero manchar, pero si son para ti…Correcciones a lápiz hechas con uno que ya había vivido bastante, por eso había que ponerlo en el portalápices, ése que llevaba su nombre para que en la editorial no se lo quitaran los demás.
Tenía muy pocos caprichos, muy pocos excesos, era pequeña como sus manos, como sus pasos.
Si es que vuestros pies son más grandes, un paso vuestro equivale a tres míos. Caminabas con ella y era fácil no darte cuenta y correr algo más, ella no se quejaba, pero si atendías podías escuchar sus pasitos, intentando llevar el ritmo ¿vamos muy rápido?
Vente a casa tía Cari que luego volvemos andando y es todo cuesta abajo. Y venías y me traías una vela a pilas, esa que yo quería regalarte, porque parece de verdad. No entiendo las velas a pilas…te puse una vela encendida, podíamos haberla estrenado, dijiste. Ayer la encendí, ahí está iluminando, aunque esta noche en tu casa se fue la luz. No se fue, te la llevaste tú…
Estuvo en mi casa hace poco, le enseñé la hamaca que me regalaron colgando porque ya es verano. Con los encajes que hiciste es todavía más bonita, me gusta tumbarme ahí tía Cari porque me arropa . Ahora se bambolea vacía con el viento, las golondrinas vuelan fuera y en el balcón el hueco para poner el esqueje de incienso que me habías preparado.

La tía Cari, de pasos pequeños, de manos pequeñitas. Ésas con las que jugaba a la hormiguita con Olivia “ota ves”. O pintaba una mano en un papel y luego le ponía anillos y un reloj.
Esas manos mañosas que todo lo cosían, que todo lo arreglaban, ésas con las que te hacía cosquillas incansables
.
Una mujer querida y queriente, que vivió siempre dedicada a la familia y a los que tenía cerca con total generosidad.

Con ganas de aprender cada día, hasta el último, con ganas de vivir, resuelta en su sencillez, que nunca quiso "dar la lata" pero estuvo siempre para cuidar. Dime cuando vayas al médico y yo te acompaño, ay tía Cari, vamos al cine mejor, ya sabes que yo no soy muy de cine, pues a dar un paseo, cuando llegue el buen tiempo.

A veces contaba de cuando fue Dama de la Cruz Roja, ayer encontré una foto está vestida de blanco entre otras amigas, está feliz. Ella no habría aceptado la palabra “dama” se vería muy grande, siempre fue la señorita Cary. Pequeña gran mujer.

Caridad Morata, la segunda empezando por la izquierda
Cuando la tristeza hacía que el cariño, la caricia, la cercanía, costara y no éramos capaces de decirnos, porque eso sería echarnos a llorar, nos cogíamos de la mano y apretábamos fuerte. Ella agradecía un chiste y luego decía eso de ya sabes que yo os quiero mucho y yo le decía que sí que sabía que claro, que cómo no saberlo.

Los amigos llaman para dar el pésame y dicen: la tía Cari falleció…Era la tía de todos, tenía un corazón inmenso que latió hasta que ya no pudo más.

Se va una pequeña gran mujer, una dama. ¡Abran paso a Caridad Morata! Caminos de flores, arcos de viento, luces de luna. Allá va directa al cielo.

lunes, 22 de mayo de 2017

Llega mi nuevo libro "Las gallinas de Maitina"

Sí, se han hecho de rogar pero finalmente llega el libro completo de "Las gallinas de Maitina" y mola un huevo.

Eso no suena muy serio, ¿verdad? Empecemos otra vez, resulta que la gallina Marcela Mora, una de las habitantes del gallinero de Maitina, descubrió la riqueza que tenía la tradición oral de los animales de Casa Monaut y fue recogiendo historias de las ovejas, las yeguas, el perro, el gato y por supuesto de las gallinas. Después por estas cosas que tiene el destino, la gallina Marcela y yo nos conocimos y me ofrecí a transcribir sus descubrimientos.

Nace así "Las gallinas de Maitina" para mí la primera vez en mi vida que trabajo en conjunto con una gallina y sinceramente, espero que se repita.
Pero como una imagen vale más que mil palabras, os dejo aquí las primeras páginas del libro para que valoréis por vosotros mismos.

El libro ya está en el horno, los ejemplares me los podéis pedir a mí directamente.
Estoy muy emocionada porque también es el principio de otro proyecto que se llama Libros a cuentagotas y que inicia su andadura con esta primera publicación.

El próximo miércoles 7 de junio estaré firmando en la Feria del Libro de Madrid de 18:00 a 21:00 en las Casetas número 75 y 76. Todo mi agradecimiento en las amigas del Dragón Lector que me acogen allí.

lunes, 15 de mayo de 2017

Las plumas están hechas para volar


Hoy encontré una pluma de buitre. Me la regalaste en Tiermes cuando trepábamos desde canales rojos labrados por los romanos. Cuánta historia, ¿verdad? ¡Cuántas historias!
La guardé en un bolsillo lateral del bolso para no perderla o puede que para encontrarla en este viaje en que me faltas.

Atravieso el puente más antiguo de Budapest: El puente de las Cadenas, mientras escucho el viento soplar. Llevo tu pluma en la mano, la acaricio con los dedos y siento su textura suave. Estoy en el centro del puente, me paro y observo el agua pasar y mi sombra y la sombra del puente proyectadas sobre el agua. Todo pasa: pasa el agua, pasa el puente, pasa la sombra, paso yo.

Saco la pluma del bolsillo, quiero tirarla aguas abajo, liberarla, que el río la lleve donde quiera. Justo cuando la suelto el viento deja de soplar. No sopla ni una brisa, la pluma se detiene en el aire, luego se desliza a la altura de mis pies al otro lado de la barandilla y se posa. No puedo cogerla sin riesgo de caerme, la miro, ahí está totalmente quieta. Estoy a punto de irme como una niña enfadada, entonces una ráfaga de viento sopla y la pluma inicia su viaje pero no hacia el río como yo imaginé sino que vuela por encima de mi cabeza, otra racha más fuerte y sube todavía más alto separándose del puente, con la siguiente ráfaga sube en zigzag como si fuera un pájaro, me cuesta seguirla está muy lejos ya y se confunde con las colinas de Pest.
Vuelve a aparecer una última vez, un pájaro va hacia ella, vuelan juntos, la pluma, mi pluma continúa su camino: arriba, arriba, arriba hasta perderse en el cielo mientras una frase resuena en mi cabeza: las plumas son para volar.


***
Aquí podéis escuchar una canción húngara es de una cantante que quizá conozcáis por una nana que aparece en el Paciente Inglés, se llama  Márta Sebestyén.