sábado, 8 de diciembre de 2018

Colombia, crónica de un viaje de cuento

He tenido la oportunidad de viajar a Colombia y contar por allá. Pasé casi tres semanas contando y contando sin parar. Ha sido un viaje tan intenso en todos los sentidos que aunque volví hace ya tiempo, todavía lo estoy procesando.

Esta no pretende ser una crónica ordenada sino una forma de compartir recuerdos y experiencias y una respuesta a todos vuestros ¿cómo te fue por Colombia?

Para mí que soy amante de los cuentos y de las buenas historias y que llevo pocos años dedicándome a contar, viajar a la cuna de la narración y hacerlo de la mano de Mauricio Linares ha sido un sueño hecho realidad, todavía no termino de creérmelo. Vuelvo con muchos retos, nuevas ideas y proyectos para seguir creciendo.

Cartel de participantes del FIC
La primera posibilidad de contar allá fue en el Festival Internacional de la Cultura de Boyacá (FIC), creo que hasta que no llegué allí no me hice a la idea del tamaño de semejante evento. En América todo es grande y para muestra el cartel de participantes del FIC.
Una suerte contar con un coordinador como Nelson López que es narrador y conoce tan bien el oficio.

En Colombia las contadas en las que he participado se podrían describir como cuando en Forrest Gump habla de los tipos de lluvia  "Lluvia que caía de arriba, lluvia que subía de abajo, lluvia que caía de lado..." He contado para público en teatros, en universidades, en colegios, en la calle, de día, de noche, en familia, por la radio, en el coche, para la televisión. He contado sola y acompañada por narradores de todo el mundo mundial.

He tenido la oportunidad de escucharles, de charlar con ellos, de aprender, de convivir y eso es todo un regalo. Volver a encontrarme con Hannah Cuenca y con su arte y con Aldo Méndez y su belleza. Conocer a Gatostado y verle palo arriba, palo abajo contando sus historias de "nace el viento entre el bambú", aterrarme con el gato de Raúl España, y también con el vampiro de Jorge Skinfield, bailar con la música de Fabían Encuento, recordar a los payasos de la tele cada vez que Gasca saludaba a los niños. Y por supuesto conocer el libro de Carlos Pachón y a su autor aunque fuera por teléfono.

Y ¿qué decir del FIC? De esa programación cultural que vista desde lejos impresionaba.
Contar con Cristian Rueda con esa voz que tiene de curandero (de los buenos) y con Julián Maya y terminar cantando en un Karaoke de Tunja. Estrenar teatro con Dalariel que además en el viaje hasta Paipa me regaló un cuaderno único en el mundo para que escribiera mis relatos.
Coincidir con Mauricio y con Cata y participar del reconocimiento que le hicieron por su carrera como narrador, por esos treinta añazos.
Escuchar a Martín Céspedes, a Henry Morales, compartir plaza con Snicker de Medellín. Conocer a Gonzalo Olave de Chile.

Terminar el periplo en Villa de Leiva contando mis gallinas y caracoles y cantando "A la sombra de un león" en el teatro que gestiona David Gato. Acompañada de Fabián Encuento, Fanfarria, Cristian Rueda y todo ese público que llenó el teatro hasta el final esa tarde de lluvia.
Ese sí que fue un gran final.

Los cuenteros no tenemos sentido si no contamos con alguien que nos escucha. El público colombiano ha sido una delicia, desde grandes a pequeños, desde familias a gente en la calle. Sorprende la escucha y el respeto que hay por la narración. Sólo puedo terminar esta crónica de recuerdos deslavazados dando las gracias.

Los niños me pedían autógrafos
porque hablo muy chévere
Este fue el principio de mi viaje que en esta crónica con de infinito, está al final.

Quería que fuera un viaje de cuento, un viaje de contar sí, pero también de escuchar. Mauricio Linares presentaba ese fin de semana "La soledad de los muertos" y además lo hacía en una sesión en la que después contaba Hannah Cuenca. Mi primera tarde en Bogotá la pasé escuchándoles a los dos y debo reconocer que con el jet lag que llevaba encima, las horas me pasaron volando y los cuentos me llevaron de la mano. ¡Ah! y además tuve la suerte de recibir la visita de Lina y de su familia.

Al día siguiente en Bogotá Mauricio Linares y yo compartimos varios tintos y muchas conversaciones sobre cuentos, sobre textos, sobre recuerdos. Es siempre un placer charlar con él, de hecho a veces parece uno de los personajes de García Márquez ¿lo eres Mauricio?

Como cuando te cuenta de la vecina de su pueblo que leía el futuro en las rodillas y no se atrevía a salir de casa porque estaba convencida de que la iban a matar. Y que cuando la nieta que siempre estaba a su lado para aprender el oficio, dejó de ir al colegio durante días, la maestra dio la voz de alarma y las fueron a buscar a la casa y allí nadie abría pero se veía desde la ventana una vela encendida. Y no se volvió a saber de ellas pero la casa siempre estaba limpia y la vela encendida. ¿Cómo no se va a pasar el tiempo volando con estas historias ?

Luego marché para Neiva a participar en el Festival Viva la palabra viva, organizado por Casa Teatro y dirigido por Álvaro Gasca. O Gasca como le llama todo el mundo, desde su nieta hasta su loro.  Cinco horas para llegar hasta el sur, al calor. Como dice Carolina Rueda: en Colombia para cambiar de estación sólo tienes que cambiar de lugar.

Me invitaron como representante de la República de España, no llegué a aclarar con Álvaro si fue un error o una confusión temporal en cualquier caso me gustó el detalle. Allí descubrí que mi nombre funciona de una manera peculiar fuera de España porque cuando me presentaban decían: "Mar del Rey de España" y eso me generaba una lucha interna, soy una mujer libre y no me hace mucha gracia eso de que parezca que pertenezco a Felipe VI. Además este rey siempre me sonó como Camilo VI y puestos a querer preferiría ser Mar del Rey de Camilo VI...La solución fue cambiar el orden de los factores, así empezaron a presentarme como "desde España, Mar del Rey" eso ya sonaba mejor.

En Neiva contamos para todo tipo de público en todo tipo de situaciones. Las funciones matinales eran para colegios, el más pequeño tenía 150 alumnos, y de ahí hasta 500. En algunas funciones los niños hacían fila para que les diéramos nuestros autógrafos, nos sentíamos como estrellas del rock.

Terminamos el festival en Casa Teatro que es la Casa de Gasca y su familia y tiene un teatro dentro, después cada uno se fue por su lado. Y yo emprendí camino para el FIC que ya os conté más arriba y como dije antes, todo final es un principio, así que espero poder volver pronto por esas tierras.

Si quieren escucharme en mi próxima actuación, será esta semana, aquí está el cartel.
¡Gracias por leer hasta el final! Déjame algún comentario para que sepa que has pasado por aquí.

 Algunas fotos más de Colombia:



















lunes, 3 de diciembre de 2018

Hablamos de las Gallinas de Maitina en Urroz con el Club de lectura de Lizoáin- Arriasgoiti


Gallinas (libro) rodeadas de oveja y gallina hechas por Aran

Recibí una invitación especial acompañar al Club de lectura de Lizoáin- Arriasgoiti y Urrotz Villa para hablar de "Las gallinas de Maitina". Me hizo muy feliz el hecho de acercarme de nuevo al valle de Arce y compartir estos momentos con la propia Maitina y también poder decir eso de "yo he venido aquí a hablar de mi libro".


Nos juntamos en el hotel rural Muskilda donde nos recibieron con el fuego encendido y una mesa redonda de esas que animan al encuentro.


Fue una tarde genial en la que el libro nos sirvió como punto de partida para hablar de la magia de la infancia, de la muerte y de los procesos de duelo, de la vida y el campo.
Escuchar que les pareció un libro que se leía con facilidad y a la vez trataba temas profundos, me gustó. Hubo opiniones de todo tipo porque a alguna gente no le convence que la narradora sea una gallina, menos mal que Marcela Mora estaba clueca y no pudo acompañarnos porque un comentario así estoy convencida de que le habría llegado.

Para tener representación de Marcela, la gallina que me narra las historias del gallinero, Maitina llevó una gallina y un par de ovejas hechas por una amiga.

Muchos de los asistentes tienen también gallinas, gansos y hasta cerdos vietnamitas.Por lo que la velada dio para compartir nuevas historias.
Terminamos con un cuento a petición de la organizadora Charo Bengué, "De cómo un pollito de cuello pelao hizo que un gallinero de navarra se convirtiera en un culebrón venezolano".


Os dejo algunas fotos del evento:







 ¿Todavía no conoces "Las gallinas de Maitina"?, te puede interesar

jueves, 22 de noviembre de 2018

Inicio un nuevo proyecto "frases míticas"

Hoy inicio un nuevo proyecto llamado "frases míticas" la idea es recoger aquellas frases que me parezcan graciosas y publicarlas totalmente sacadas de contexto y sin más explicación.
Si la persona que las ha dicho me lo permite, las publicaré con su nombre y tal cual las pronunció.
He aquí la primera frase mítica que he pescado:















Por supuesto se aceptan propuestas de frases míticas, si tienes una, envíamela a hola(arroba)mardelrey.com

También las publicaré en Instagram donde soy @cartelesporelmundo y suelo publicar carteles curiosos. ¡Viva la comunicación!

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Colombia en pocas palabras ¿bailamos?

Entré en el patio caminando con la calma que te dan la soledad y el calor del Caribe. Me sentí atraída hacia una de las esquinas. Allí me encontré con ella. Bailaba, bailaba sin importarle el calor, ni el paso de los días, ni la desnudez, ni si alguien miraba o no, simplemente bailaba. 

Colombia me dejó participar de ese baile eterno, igual que ella, con los brazos abiertos.

Conocí narradores de todo el mundo, compartí experiencia de contar con ellos en todo tipo de ambientes. Y ahora toca seguir, con los cuentos, con las historias y muy pronto de nuevo cruzar el océano para contar allá esta vez en otro festival en Tunja.

Ya os contaré, pero antes de eso todavía andaré por España cocinando nuevas historias. ¡Que siga el baile!

¡Ah! y si quieres ver mi experiencia en Colombia en Carteles, entra en mi cuenta de  Instagram @cartelesporelmundo donde fui colgando uno al día. 

Y si queréis escuchar cuentos de vuelta y vuelta. Este sábado 22 de septiembre estamos de vuelta en el Carmela con los Cuentos Redondos, esta vez seremos dos narradores: Simone Negrín y yo.
La entrada es libre, la salida, no. Esto es, vosotros valoráis el espectáculo. Y si no os da para dejar algo, no pasa nada, otra vez será.
Cuentos Redondos
Sábado 22 de septiembre, 21:00
Ribera de Curtidores 33, Madrid






viernes, 3 de agosto de 2018

Sueños que son de verdad (muy cerca de Macondo)

El pasado viernes 20 cerré mi curso de cuentos contando en el Retiro, ilusa de mí creía que hasta septiembre no retomaría mi actividad como narradora.

Cuando de repente recibo la propuesta de contar en Colombia, nada más y nada menos  que en Santa Marta y Riohacha.a
Quiero agradecer a Carolina Rueda que me ha dado la oportunidad de contar en Macondo y a Nicolás Lubo que me acogerá en el festival.

domingo, 15 de julio de 2018

Drajara, la dragona de Guadalara

El huevo está en el palacio o al menos así lo cuentan los viejos del lugar.
Cuando lo construyeron alguien debió colocar esa piedra blanca  sin darse cuenta de que no era como las demás. Cuentan que desde entonces, cada luna nueva, la dragona Drajara se acerca a buscarlo. Pero, todavía no lo ha encontrado.


Unos dicen que la prueba de sus visitas son las escamas que cada vez son más en los muros del
palacio. Porque ella se restriega contra las paredes, algo en ellas le recuerda a su olor. Otros dicen que esas escamas son lágrimas petrificadas que ella deja cada vez que viene y vuelve a irse sin su dragón.

Todos los relatos coinciden en una sola cosa: el pequeño dragón no quiere que lo encuentren, esa ciudad, ese palacio, son su hogar.

Esa primavera la lluvia hizo que la pared del patio se desprendiera dejando a la vista una forma blanca y redondeada. Le pusieron un cordón rojo alrededor, desde entonces filas de niños esperan a las puertas del palacio para verla.

Han pasado muchas primaveras desde esa primera, el cordón se ha vuelto blanco y el huevo sigue latiendo dentro del palacio.

Un verano empezaron a llegar mensajeros de todas partes del mundo para contarle cuentos, a la piedra, palabras para incubar al dragón. Desde entonces la danza de cuenteros continúa.
Nadie sabe qué tipo de dragón será, ni cuántas voces harán falta para que crezca. 
Lo que sí saben es que cuando salga, rompiendo la cáscara antigua, será seguro un dragón de cuento.

***
Esta pasada semana he participado en el curso "Cuentos que tejen ciudades: la narración oral como arte de relación" dirigido por Marina San Filippo y coordinado por Pep Bruno.

Durante tres días nos han contado de contar y de símbolos y de tradición y de ritos. Ha sido un placer escuchar a Virgina Imaz, Ignasy Potrony, Quico Cadaval, Estrella Ortiz y a toda la gente que nos ha iluminado sobre el arte de contar historias.
Después de la última charla de Ignasy Potrony en la que nos animó a poner un huevo en Guadalajara, a mí se me ocurrió este pequeño cuento, quizá sea solo el principio de una historia que podemos continuar entre todos. Si queréis seguir con ella, dejad algún comentario.

martes, 26 de junio de 2018

Plagios, descubrimientos enmarcados y anécdotas de juventud


La imagen puede contener: texto
Ojo es a las 20:30, el cartel va media hora de adelantado
Esta tarde contaré en "La vida es cuento" una iniciativa de Marian Colina y Simone Negrín que convoca la gran Carmela en su Casa. Allí  quien quiera puede compartir historias reales (propias o de otros).
He decidido contar una anécdota de juventud del año en que estuve de Erasmus en París. Preparándola, releo apuntes de esos tiempos y me encuentro con unas vivencias sencillas y divertidas de mis tiempos mozos pero no juveniles. Porque juveniles siguen siendo éstos.

Y sea por azar o porque tenia que regar la planta que está al lado, hoy he vuelto a leer un poema que heredé del despacho de mi madre que tengo detrás de mi mesa. Se lama "être jeune" está escrito en francés y hasta hace un rato creía que era del general McArthur pero acabo de descubrir que no, que era de un poeta llamado Samuel Ullman.

Según he leído en este artículo, el poema fue una inspiración para los años en que McArthur estuvo trabajando en la recuperación de Japón y él lo tenía colgado en su despacho...Quizá alguno de los lectores tenga más información sobre este hecho.
Comparto mi traducción del texto, se encuentran muchas en la red, pero quería hacer la mía propia.
Nota al encabezado (que no al pie): el texto está escrito en neutro y por tanto algunas palabras terminan en "o" para equilibrar, las palabras grandes van en femenino: belleza, naturaleza, esperanza,...

SER JOVEN 
Ser joven no es una etapa de la vida, es un estado del espíritu, un efecto de la voluntad, una cualidad de la imaginación, una intensidad emotiva, una victoria del coraje sobre la timidez, del gusto por la aventura sobre el amor a la comodidad.

No nos hacemos viejos por tener un número de años, nos hacemos viejos porque hemos dejado de lado nuestros ideales. Los años arrugan la piel, renunciar a los ideales arruga el alma. Las preocupaciones, las dudas, los temores y las desesperanzas son los enemigos que lentamente nos hacen caer en tierra y convertirnos en polvo antes de la muerte.

Joven es quien se asombra y se maravilla. Pregunta como un niño insaciable. ¿Y después? Desafía los acontecimientos y se encuentra con la alegría de la vida.

Sois tan jóvenes como vuestra fe. Tan viejos como vuestra duda. Tan jóvenes como vuestra confianza. Tan viejos como vuestro abatimiento. Tan jóvenes como vuestra esperanza.
Seguiréis siendo jóvenes mientras seáis receptivos. Receptivos a la belleza, a la bondad y a la grandeza. Receptivos a los mensajes de la naturaleza, del hombre y del infinito.

Si, un día, a vuestro corazón lo muerde el pesimismo, lo corroe el cinismo, que Dios tenga piedad de vuestra alma envejecida.

Samuel Ullman (aunque en el marco de mi madre pusiera General Mc Arthur, 1945)

Y si esta tarde no puedes pero mañana sí, todavía estás a tiempo, escucha "La llama da" 
¡ÚLTIMA FUNCIÓN!
Miércoles 27 de junio
20.30 horas
Sala La majareta
calle del Almendro 18, Madrid
Compartimos cartel con otras dos compañías, el precio de la entrada para las tres representaciones es de 10€     
Haz tu reserva por correo: mayelit.valera@gmail.com
o por WhatsApp 604 202 642



jueves, 14 de junio de 2018

Estrenamos "La llama da" una obra de microteatro y todavía puedes verla

Los seguidores del gran maestro Daar el Toke han sido reunidos de forma secreta para recibir la llamada del maestro. Todo está preparado hasta el último detalle,
todo listo para recibir la llamada del sublime, el ignoto, el maestro Daar el Toke ¿qué puede salir mal?

Ese es el argumento de la obra La llama da que estrenamos ayer, día 13 ¡no tenemos miedo!

La llama da nació ayer por fin. Me alucina el proceso de creación de una obra desde el planteamiento del texto hasta que el público puede disfrutarla, es ver a Pinocho convertirse en un niño de verdad y como todo lo mágico, no se puede explicar porque si lo haces, desaparece. 

El texto de origen lo escribí hace muchos años y estaba guardado en un cajón. Cuando Javi Cuartero me pidió guiones fue uno de los que seleccioné, siempre me pareció divertido. Después de leerlo, Melisa Messeguer futura directora del proyecto, sugirió aumentar el juego con el público y éste ha llegado a ser un cambio sustancial en la obra.

El texto original quedó modificado para encontrar algo que tiene mucho que ver con la intención inicial de la historia. Es muy interesante tener otros puntos de vista sobre lo que se escribe y ver qué transmite y a partir de ahí evolucionar.

Esperando la llamada
Evolucionar a una obra que ayer hizo reír a quienes vinieron a verla, compartir de nuevo con Javier Cuartero actuación que no escenario, es la tercera vez que hacemos de pareja en la ficción.

También para mí ha sido una oportunidad el trabajar con dos actores profesionales, he aprendido, he disfrutado, he jugado, un lujo vamos. Desde aquí agradezco a mis compañeros la oportunidad.
Ayer al terminar la representación, sentí la necesidad de compartir estas líneas, me acordaba de ese momento en que vi a una gallina cantando sin parar y Maitina me explicaba que acababa de poner un huevo. Porque cuando una gallina pone un huevo lo canta a los cuatro vientos, poner un huevo es motivo de celebración, como materializar un sueño, como presentar una obra.

Altar de Daar el Toke

¡Todavía estáis a tiempo de venir a verla! 
Miércoles 20 y 27 de junio
A las 20:30 en la Sala la Majareta
calle del Almendro número 18,
El precio de la entrada es de 10€ para tres obras de microteatro. Compartirmos programa con otras dos obras muy divertidas, lo que hace una tarde redonda de teatro.
Haz tu reserva:
Correo: mayelit.valera@gmail.com
WhatsApp 604 202 642


Y para terminar, os dejo con una anécdota. Lo que comentaba al principio de Pinocho siempre me recuerda a esta escena de Shrek en la que Pinocho, por casualidad, durante una batalla entre magos es transformado en un niño de verdad por un rayo perdido, y durante dos segundos es el niño de verdad más feliz del mundo, hasta que aparece otro rayo perdido y...Aquí tenéis el fragmento lo he encontrado en baja calidad, aunque la falta la última frase de Pinocho que cierra y a mí me encanta, os la escribo a continuación del vídeo:



PINOCHO: Aaaahhhh, ¡soy un niño de verdad!, ¡soy un niño de verdad! Ya no

miércoles, 23 de mayo de 2018

Hoy hace un año

Hoy es miércoles, si fuera martes y hace un año todavía estarías aquí. Si fuera martes quizá me llamarías por teléfono. Empezaste a llamarme los martes, decías tengo una llamada perdida tuya y yo no te había llamado, pensaba que quizás llamabas porque me echabas de menos. Luego descubrimos que mi llamada perdida, era la fecha, en la pantalla los martes ponía "mar" y tú creías que ese mar era yo.
Me hubiera gustado no descubrirlo para que siguieras llamándome.

Hoy no me llamarás porque es miércoles y porque hace un año, dejaste de poder llamar, era martes.

Tía Cari te dedico este pequeño texto que escribí mientras recogía tu casa y también muchos, muchos recuerdos. 

No estás en tu dedal, ni en tu cepillo de dientes, no estás en tu bata, ni en tus zapatillas, no estás en tus sábanas, ni en tu armario, no estás en tu olor, ni en tu pijama, no estás en tu baño, ni en tu silla, ni en tu cocina, ni en tu taza. No estás en la casita de muñecas, ni en tus juguetes, ni en tus fotos, ni en tus toallas.

No estás en los últimos patucos que tejiste, ni en el costurero, ni en la tabla de labores, ni en tus correcciones, ni en tu lápiz, ni en tu teléfono.

Todo colocado, todo recogido, y el viernes que viene toca sacar la ropa de verano y vamos a hacer jabón. Porque el regalo de Olivia ya está preparado.

No estás en tus fundas de zapatos, no estás en tus recuerdos, no estás en tu mesilla, ni en tus relojes, ni en la temperatura que marcan los termómetros distribuidos por toda la casa, no estás en la alarma, me la han puesto para que me dé tiempo. No estás en los abrazos vacíos, ni en tu bastón, ni en el palo que inventaste para bajar la ropa. No estás en las monedas sueltas que tenías para llevar en el bolso, ni en los marcos de las fotos, ni en el armario de la ropa limpia, ni en las bolsas de lavanda para dar olor. No estás en la máquina de coser, ni en las cajas de costura, ni entre las cintas de raso, ni en las coderas, ni en los cuellos para dar la vuelta.

No estás

y ya hace un año

lunes, 21 de mayo de 2018

Canino la película este jueves en nuestro Cinefórum



Este jueves, Amparo Quintana y yo con la colaboración de ASIMEDIA, celebramos dos años de Cinefórum y lo haremos con una película que no deja indiferente: Canino de Yorgos Lanthimos.
Canino te obliga a prestar atención desde el principio para entender los códigos de una familia fuera de lo común. Cuando consigues comprender los códigos de su mundo surrealista, la película no deja de sacudirte, una y otra vez, sin descanso.
Te hace plantearte muchas preguntas, te lleva a una claustrofobia total, a pesar de estar grabada en gran parte en un jardín luminoso y abierto.

Si hubiera que ponerle un reflejo enfrente a esta película que contara una historia de la forma contraria diría que ese reflejo es La vida es bella de Beningni, donde un padre inventa un mundo alternativo para hacer más llevadero el horror del campo de concentración a su hijo. En Canino, el padre construye un mundo alternativo, claustrofóbico, sin salida y sin posibilidad de adaptación al exterior. Un mundo alternativo porque salir es peligroso y sólo él puede hacerlo.
Algunas críticas la califican como comedia de humor negro, yo sólo vi lo negro pero tengo que reconocer que me ha dado mucho que pensar.
Nos hará reflexionar sobre la familia moderna, sobre los riesgos que tiene el aislamiento.
Rescato para terminar un proverbio africano: Para criar un hijo hace falta una tribu entera. Que nunca perdamos la tribu, ni las ventanas al exterior, ni la capacidad crítica. 


miércoles, 9 de mayo de 2018

Ven a ver "Molinos de cuento, molinos de vientos" este jueves en Madrid

Mañana jueves a las 20.00 en La escalera de Jacob en Madrid estaré contando cuentos de molinos, de vientos, de viajes, de sueños.

Se trata de un espectáculo que comencé a rodar el año pasado y que ahora retomo con la intención de probar nuevas historias.

Habrá cuentos africanos, griegos, hindués, de cosecha propia, anécdotas.

Si te animas a venir, reserva tu entrada en la web de la Escalera www.laescaleradejacob.es
¡Nos vemos allí!

Será el próximo jueves 10 de mayo
A las 20:00 en La escalera de Jacob
Calle Lavapiés 13
Espectáculo de cuentos para adultos
Precio de la entrada: 7 € Puedes reservar en www.laescaleradejacob.es

miércoles, 2 de mayo de 2018

La gallina Marcela Mora me entrevista en exclusiva

Marcela Mora vino hacia mí, muy seria, con el tiempo aprendes a distinguirles los gestos, y me dijo que cómo podía ser que me pasara la vida hablando de ellas y ella no supiera nada de mí.
Reconozco que no me suele gustar presentarme o hablar de mí en tercera persona (como si fuera de la familia real) por lo que agradezco su iniciativa y al mismo tiempo me siento un poco cohibida pero como ha insistido en que la comparta en el blog, allá va.
Cedo pues la pluma a la gallina Marcela co-autora del libro "Las gallinas de Maitina"
Marcela Mora con Pequeño Pollo (también conocido como PP)
El otro día conseguí localizar a Mar del Rey, como sabéis, ella y yo escribimos “Las gallinas de Maitina” a dos plumas. Llevo tiempo persiguiéndola porque me gustaría saber algo más sobre su persona humana, después de que ella haya hablado tanto de nuestras personas galliniles. Cuando se lo dije se sorprendió, yo insistí, seguro que la gente quiere saber más de tu vida. ¿Qué gente? Pues quien haya leído las gallinas, además tampoco es de recibo que conozcan tanto sobre nosotras y tan poco sobre ti, finalmente ha aceptado que la entreviste, os transcribo el resultado.
—Hoy en exclusiva para todos nuestros lectores entrevistamos a Mar del Rey co-autora de “Las gallinas de Maitina”.
—¿De verdad crees que hay que darle ese tono?
—A callar, que la que lleva la voz cantante soy yo, empecemos otra vez.
—Estoy un poco nerviosa es la primera vez que me entrevista una gallina.
—Tranquila, empezamos, ¿eh? ¡Allá va! Hoy en exclusiva con todos nosotros, la escritora Mar del Rey nos cuenta sus andanzas hasta llegar a este punto de su vida.
Hola Mar buenos días.
—Buenos días Marcela.
—Muchas gracias por concedernos esta entrevista.
—Un placer compañera.
—Nosotras nos conocimos a través de tu libro de gallinas, pero tú llevas más tiempo escribiendo ¿podrías decirnos por qué escribes?
—Escribo por necesidad, necesidad de expresar y de compartir.
—¿Desde cuándo?
—Cuando era pequeña, se me ocurría cualquier idea, empezaba a escribirla, iba donde estaba mi madre y le decía “mira mamá, mira lo que he escrito” y ella me decía cuando lo termines me lo enseñas…Siempre me costó mucho terminar, hasta que un día se me ocurrió una historia de principio a fin, cuando trabajaba de psicóloga, ese fue mi primer cuento: “Angustias, una mujer con mucho cuento”
—¿Cuándo empiezas a publicar?
—Tenía muchos escritos guardados en el cajón, hasta que en 2009 empiezo mi blog y decido sacar muchos de ellos a la luz porque lo que quería era que otras personas los leyeran. Hoy todavía conservo el blog, aunque a lo largo de los años ha ido cambiando, ahora por ejemplo lo uso para publicar textos cortos menos elaborados, o para contar mis experiencias, mis lecturas o algunas de mis aventuras como narradora.
—Nuestro libro “Las gallinas de Maitina” nació en el blog ¿verdad?
—Sí, en su momento me pareció interesante que los primeras versiones de los textos, estuvieran en el blog y así aparecieron los primeros capítulos. Las versiones corregidas y los últimos capítulos sólo están en el libro. ¡Ah! Y ahora hay algún anticipo de la segunda parte.
—Hablando de “Las gallinas de Maitina” ¿ese ha sido tu primer libro?
—No, es mi primera novela corta pero tengo publicados otros dos cuentos en solitario.
Primero publiqué “Gato enamorado” en febrero de 2014. Quería hacer un libro bonito con ilustraciones y detalles cuidados. Trabajé con Carina Galliano una ilustradora con la que sigo colaborando, el diseño de la cubierta de Gallinas es suyo y también las siluetas del interior…
—Me encanta cómo nos sacó, estamos super estilizadas, bueno y la Punki no sabes lo contenta que se puso cuando nos vio. Por no hablar de Karol la yegua, que está convencida que la de la silueta es ella, aunque no lleve cencerro.
—El proyecto de “Gato enamorado” fue muy emocionante porque para publicarlo puse en marcha un proceso de crowdfunding o micro-mecenazgo.
—¿Eso qué es?
—Algo en lo que todos colaboran, la gente que se anima participa como mecenas y con todas las aportaciones, si reúnes lo que necesitas y puedes llevar adelante tu proyecto.
En mi caso tuve más de setenta mecenas, imprimí 300 ejemplares y acabo de sacar la segunda edición.
—Gatos, gallinas ¿Siempre escribes sobre animales?
—Me gustan los animales desde niña y lo cierto es que inspiran muchas de mis historias pero no todas, por ejemplo en mi segundo libro: Oyraborá no aparecen animales.
—¿De dónde sacaste esa palabra tan difícil? O…y…raborá?
—Es una palabra mágica, cuesta decirla, pero una vez aprendes no hay quien pare. Ahora que lo pienso, el origen de Oyraborá sí tiene relación con los animales. Está inspirada en la palabra griega Ouro borus: la serpiente que se come su propia cola.
—No se vaya usted por las ramas, háblenos del libro.
—Oyraborá es un cuento ilustrado esta vez por Ana Cardona una amiga muy especial que también es pintora. Cuenta una historia mágica, habla del poder de los cambios, de la naturaleza y de las Cuentagotas.
—¿Las Cuentagotas?
—Sí, son las que conocen el secreto de la cueva sagrada, el ombligo del mundo, donde nació todo lo que existe, y también las únicas capaces de conseguir que se desprendan con sus cantos, las gotas de agua que cuelgan de las paredes sin romperse.
—Suena un poco místico, puede que a las ovejas les guste…
—Quizá, la próxima vez que vaya a Saragüeta se lo leo.
—Cuentagotas, ¿también es el nombre de una editorial?
—Sí, de las Cuentagotas de Oyraborá nacieron el logo y la filosofía de la editorial Libros a Cuentagotas que fundé hace poco junto con otros compañeros, nuestro libro es su primera publicación.
—Además de tu faceta…
—¡Vaya palabra faceta!
—Ey, déjame seguir que pareces una de las hermanas…
—Además de tu faceta como escritora, tienes otra como narradora.
—Sí, en realidad creo que las dos son la misma faceta lo que pasa es que la narración me permite compartir de primera mano y jugar y también narrar historias de otras personas. Yo cuento historias que leo, normalmente mis fuentes de inspiración son la realidad y la literatura.
—¿Por qué cuentas?
—Porque creo que a través de las buenas historias nos reencontramos con nosotros mismos y nos sentimos más felices.
—Yo salí de un huevo pero tú, ¿tú de dónde sales?
—Soy la mediana de tres hermanos, la única chica. Mi madre era editora y mi padre es muchas cosas (sabe tanto como la gallina Clara o más) aunque por resumir diremos que es ingeniero. La casa de mi infancia está llena de libros y a mí mi madre de pequeña me leía en voz alta por las noches.
—Como a nosotras Maitina.
—Igual, además ponía voces y era muy divertido, recuerdo mi preferido “Las aventuras de Matonkikí”. Luego me hice mayor y oía desde mi habitación cómo ella le leía a mi hermano pequeño “El pingüino Oto”.
—Pero de dónde te viene el gusto por el escenario.
—En casa somos de mucho hablar: en las comidas, en los viajes, de contar cosas que hemos aprendido, también mi abuela nos contaba muchas historias de la guerra. Cuando me hice mayor nos dejó de contar, una pena.
—De todas maneras me han dicho que en las primeras representaciones de tu vida, te ponías bastante colorada.
—¿Quién te contó eso?
—Las gallinas siempre tenemos información privilegiada, además recuerda mi vocación de reportera.
—Pues sí, de pequeña mi madre escribía una función para que representáramos en familia en navidad (tengo 25 primos) y a mí siempre me daba el papel de la Virgen. La obra era muy divertida y mis primos reían y jugaban, pero en mi parte me tocaba decir frases como “ya el niño dios ha llegado…” y lo pasaba fatal. Cuando yo era pequeña era muy tímida, tanto que me daba vergüenza existir.
—¿Cuándo te subes por primera a un escenario?
—Pisé un teatro desde dentro por primera vez en COU, mi último año antes de entrar en la universidad. Yo salía sola a escena, imitaba a Gloria Fuertes, fue el único número en solitario, y lo pasé muy bien, tenía sólo 17 años y ya me parecía que iba tarde al mundo escénico.
No me di cuenta de la emoción que me producía estar dentro, andar entre bambalinas, meterme por los camerinos, subir y bajar por la trampilla oculta, ver la concha detrás de la que se escondía el apuntador, ensayar con el teatro vacío y después, actuar con él lleno.
—Entonces lo exploraste igual que hiciste con Saragüeta y el gallinero.
—Sí, me gusta entender la mecánica de aquello que me llama la atención.
—¿Y fue ahí cuando empezaste a escribir teatro?
—Micro teatro por ahora he escrito sólo micro, no fue más tarde, creo que lo del teatro viene por los guiones y los guiones vienen de la narración oral.
—No entiendo nada, quizá debería haberte entrevistado Clara que es la que más sabe de las gallinas.
—He mezclado muchas cosas, cuando empecé a contar cuentos vi que la forma de prepararlo tenía mucho que ver con un guión de cine, con una transformación en otro lenguaje y por eso estudié algo de guión y de ahí surgió la posibilidad de hacer un guión de microteatro.
—Dicho así parece muy fácil.
—¡Qué va! En parte me animé porque tenía amigos alrededor que se unieron al proyecto como actor y directora.
—Entonces tú ¿estudiaste algo parecido con el teatro?
—¡Nooo! Bueno cuando tenía edad de estudiar la carrera hice psicología, luego he ido haciendo otros cursos.
—¿Te gustaba la psicología?
—Al principio no, en esa etapa de mi vida tenía la sensación de que todo iba demasiado rápido, a veces llegamos a la encrucijada de caminos antes de darnos cuenta como si las patas fueran más rápidas que el cuerpo.
—Como si fueras un avestruz
—Eso, con retroceso de la parte superior…Los primeros años no me atraía nada, yo buscaba una psicología de relación con la gente y lo que me enseñaban era todo demasiado científico: aprendí mucho sobre la mosca de la fruta, estadística y también otras cosas que jamás había experimentado como que, si no vas a clase, se te puede olvidar una asignatura y suspender.
—Suena divertido.
—Bueno por lo menos el último año de carrera empecé a atisbar lo que creía que era la psicología cuando la elegí y me empezó a gustar la parte de psicoterapia.
—Entonces, ¿te dedicabas a escuchar a la gente y a ayudarla con sus historias?
—Sí, durante un tiempo estuve trabajando en un hospital. Trabajé con mujeres con cáncer de mama, jamás imaginé lo que eso me iba a ayudar después cuando fue mi madre la que enfermó, pero esa es otra historia.
—Cuéntanos algo de tu madre, de tu ama.
—Mi madre era muy gallina como Maitina, sólo que se creía que todos eran sus pollos (un poco como le pasa a la gris con sus huevos), era muy sociable y alegre y muy trabajadora.
Era editora, creo que a mí me gustan tanto los libros por ella, de alguna manera siento que me arropan.
—Confiésalo, tú también has sido editora.
—Bueno, yo trabajé en la editorial un tiempo, allí aprendí el proceso de edición, conocí a alguna gente con la que hoy continúo trabajando y también aprendí mucho sobre comunicación y sobre relaciones familiares…
—Y luego está tu trabajo con las familias.
—Sí, trabajé durante un tiempo en servicios sociales especializados en atención familiar. De ahí conservo grandes recuerdos y mejores amistades. Ahora en el mundo de la mediación sigo poniendo mi granito de arena con un cinefórum sobre conflictos.
—A ver cuándo me invitas.
—Cuando quieras, si eres tú la que le tiene pánico a salir del pueblo.
—Pues haznos un vídeo y así lo vemos todas.
—¿Quieres preguntarme algo más? Mira que yo creo que nadie va a llegar hasta tan abajo.
—Vale, una última pregunta ¿en qué punto estás ahora?
—Ahora me dedico a escribir y a contar, en ese sentido estoy explorando un nuevo camino en mi vida y me considero privilegiada. Además, con nuestro libro “Las gallinas de Maitina” tengo la oportunidad de visitar colegios ¿sabes que muy pronto iré al Trabenco?
Estoy feliz con la respuesta que ha tenido las gallinas, sobre todo porque veo que gusta a los niños y a los mayores, he recibido comentarios de niños y niñas que me han emocionado, saber que el libro llega, que vuestras historias gustan y emocionan es un orgullo para mí.
En el mes de mayo iré por vuestra zona a dar a conocer el libro en distintas bibliotecas y en junio estreno otra obra de microteatro en la que también participo como protagonista, parece que la primavera viene cargada de frutos.
—Muy bien, muchas gracias por tu tiempo.
—Gracias a ti por tu interés, Marcela, saluda a tus hermanas de mi parte y a Maitina.
—Eso haré.



jueves, 26 de abril de 2018

Las gallinas de Maitina invitadas de honor en el Trabenco con motivo del Día del libro

Este pasado lunes estuve invitada como autora "Rara" en el colegio Trabenco, un colegio muy especial que este año celebra su 45 aniversario.

Si yo fuera pequeña de nuevo, querría estudiar en ese cole, si yo pudiera estudiar de nuevo, aunque no fuera pequeña, estudiaría en ese cole...El año que viene me hago dos trenzas y me matriculo.

Llegué con mi maleta de libros y entré en el patio, ése que está lleno de árboles y de esculturas y de niños jugando.

Me recibió la comisión de biblioteca al completo vestida con capas y gorros verdes de magos (a falta de Drago que estaba en el albergue junto con sus compis pasando cuatro días de aventuras).

Con este pregón:

"Se hace saber que el próximo día 23 de abril
es el día Internacional del Libro
por decisión de la Unesco.

Es un día especial
para los grandes raros de la historias
como Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega
y todos sus colegas...

El lunes tendremos el honor de recibir a una rara muy especial
sobre todo en los gallineros de la difusión de la palabra,
llamada Mar del Rey"

Así me fue concedido mi título nobiliario de Rara del Trabenco y además un reconocimiento especial como Personalidad en los gallineros de difusión de la palabra.

Luego tuve el mejor presentador: Bruno, que es ya todo un experto en "Las gallinas de Maitina". Después les estuve contando las aventuras del gallinero con una especial mención a la gallina Marcela Mora, por si alguna gallina leyera esta entrada, decir que llevé a la gallina cangura, la de trapo en representación dado que dije que nuestro libro está escrito a dos plumas: la de Marcela y la mía.

Las niñas y niños de tercer ciclo se jartaron a pedir historias del gallinero y tuvieron para dar y tomar. Entonces les llegó el turno a ellos. El momento para mí más interesante y sorprendente porque me dic cuenta que estaba delante de autores en potencia, cada uno de ellos tiene como proyecto de lengua este año hacer una novela, fue ese el momento del turno de preguntas, llevado por una de las alumnas, en la que de manera muy ordenada cada uno de ellos me fue planteando sus inquietudes. Como si es necesario describir el lugar donde tiene lugar la historia, o si se puede mezclar el género de novela histórica y fantasía, o si me importa lo que los demás piensen de lo que escribo, o si tenía miedo de que no se entendiera, o si escribía a partir de un esquema y siguiendo un orden especial...Fueron muchísimas preguntas, me hubiera gustado tomar nota de todas ellas pero no me daba la vida para contestar y apuntar.

Me encantó esa experiencia, compartir con ellos que a su vez estaban compartiendo conmigo sus inquietudes literarias. De hecho quiero volver, me quedé con ganas de tener un turno de preguntas para mí, de saber lo que estaban escribiendo, de que me contaran qué les inspira a ellos. Ahí queda lanzada mi propuesta, llamadme.

Ese fue mi Día del libro del 2018, no se me ocurre mejor manera de celebrarlo.

Tengo que agradecer a Aurora su invitación y generosidad, a Sara haber estado pendiente de toda la recepción (y de la jarra y el vaso) y a David al que vi de lejos y casi no reconozco porque no iba vestido de Fauno y por supuesto a todos los alumnos de tercer ciclo y a sus profes que me hicieron sentir como en casa.

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martes, 24 de abril de 2018

"Un mar de vida" un relato dedicado a las personas con discapacidad severa

 La Fundación Lukas por la discapacidad severa me pidió que les escribiera un cuento que reflejara su labor y también la realidad de las personas con discapacidad severa y sus familias.
No es fácil hablar de lo que no se habla.

Para elaborar este relato tuve la suerte de poder hablar, preguntar y compartir con familiares, recuerdo una conversación con una madre en la que ella me decía que la gente no es consciente de las necesidades tan grandes que tienen y yo le preguntaba que qué le gustaría pedirle al mundo si por un momento tuviera toda un micrófono donde todos la escucharan, ella me dijo que pediría que la miraran. Este cuento es una mirada, desde el respeto, espero que os guste.

"Un mar de vida"  

Foto de The planet today
Mamá empezó a decir que tenía un mar dentro por los mareos, ella jamás se había mareado, ni en coche, ni en avión, ni con las alturas, ni en esos ferris que parece que escalan las olas. 

Hasta que quedó embarazada, la tripa le creció mucho desde el principio. ¿De cuánto dices que estás? Le preguntaban y ella decía de dos meses o de tres y todos le contestaban pues vaya tripón para ser tan pronto y ella sí, llevo el océano dentro. 

La tripa siguió creciendo y creciendo y creciendo y ella al andar se escoraba a babor y estribor y cada día le acompañaba esa sensación de mareo perpetuo. Se acostumbró rápido: sólo tengo que pensar que navego, decía, y así es mejor.

Estaba feliz con la travesía, sabía que era por él. Tenía claro que sería un “él” por eso se negó a hacerse ninguna ecografía, nos veremos las caras a su debido tiempo.

Lo mejor era la noche cuando mamá se echaba en el sofá y descansaba en silencio mirando la luna, entonces él le cantaba bajito, ella le decía a Papá, ¿escucha, no oyes? Y Papá le decía que no, que no oía nada, es una voz que sale atravesando mucha agua, fíjate bien.

Ella le cantaba de vuelta y así pasaban horas y horas.


Nadie se dio cuenta, de que cuando rompió aguas, un mar le salía de dentro, las olas inundaron el quirófano, batieron contra las puertas y se extendieron por toda la planta. A la tarde los de la limpieza barrieron toneladas de sal, algún trozo de coral y tres estrellas de mar. Nadie se dio cuenta porque de dentro de Mamá además de salir ese océano que había navegado, salió una cola.

Tenía forma de un corazón azul marino, luego vinieron la aleta derecha y la izquierda y después la espalda lisa y brillante hasta llegar al morro.

Mamá preguntó ¿está bien? El quirófano inmóvil respondió con silencio, sólo la matrona que llevaba cientos de partos a sus espaldas, se lo quitó de las manos del médico y le dio un cachete igual que con los otros niños.

El bebé inspiró, después emitió un canto tan dulce, que todos los allí presentes se giraron hacia él conmovidos. La matrona obedeciendo a ese baile ancestral, le envolvió en una toalla suave y se lo entregó a Mamá. Ella reconoció la voz que tantas noches había escuchado, le miró y se perdió en esos ojos azul abisal que tanto le recordaban a los suyos


Tenía claro el diagnóstico del médico antes incluso de entrar en la consulta. No le extrañó que, sin dar los buenos días, la mirara de frente y formulara sin rodeos: “Su hijo ES una ballena” y ella contestó, “lo sé, también ES mi hijo”. Él continuó su discurso científico, con la distancia que da el miedo: será mejor que no se vincule mucho con la criatura, ¿quiere decir con mi hijo? Nadie sabe qué puede pasar en una situación así.

Mamá se imaginó un cordón umbilical como una amarra que tenía que soltar y se le hacía larga y larga y larga ¿cómo soltarla sabiendo que tú estabas al otro lado?

Por un tiempo se alejó, no conseguía entender, jamás soltó la amarra. Luego empezó a tirar para volver a tu lado. Aprendió que tu ritmo es lento y tus necesidades grandes como tú.Hacen falta muchas manos para mover una ballena.


Empezaste a crecer sano y fuerte. En casa te movían con cuidado con ayuda de un carro especial, te encantaba que te movieran, que te tocaran, que te llevaran al fisio para estirarte y también las caricias y los besos.
Por la mañana te despertabas temprano cantabas esas canciones antiguas y la casa entera vibraba con tu canto de ballena. Si todavía no había salido el sol, tu habitación se teñía de azul y las estrellas del cielo se volvían estrellas de mar.

Los fines de semana llegaba tu plan favorito, montar en bicicleta, cualquier ballena ama la velocidad, correr y saltar. El viento en la cara, mamá dando pedales y tú riendo, hasta perder la respiración.


Y así la vida ya estaba bien, tenías el cariño y los cuidados y el cole y los amigos y Papá y Mamá. Entonces llegaron tus primeras vacaciones en familia en la playa de San Juan. Todos compartimos el agua, cuando te metimos dentro te volviste ligero, movías las aletas, salpicabas con la cola. Reías, reíamos juntos y todos nos volvimos ligeros.


FIN

El pasado lunes participé en un evento solidario que organizaba la Fundación Lukas, allí estuve contando algunos cuentos y un té elaborado por Beatriz Parreño. Esta es una imagen del evento.
La imagen puede contener: 4 personas, personas sonriendo, personas de pie e interior

martes, 27 de marzo de 2018

Una cita y algunas anécdotas del Día de la Narración Oral

Llevo tiempo fascinada por una historia de ballenas e inuits, quizá me la hayáis escuchado. Fruto de la investigación para documentarme, he localizado un libro maravilloso llamado "Escucha la voz del hielo" como el pasado 20 de marzo fue el día de la narración oral, quería rescatar esta reflexión que el autor hace sobre contar historias. Los inuit, más conocidos como esquimales, pasaban los meses de invierno en la oscuridad, ¿qué mejor momento para cantar y contar historias?

Estas son las palabras de Angaangaq
"Es una tragedia que, debido a la influencia de  Occidente, la tradición de contar historias se haya perdido en el mundo esquimal,aunque no del todo. Pues hoy empiezan a regresar poco a poco las antiguas historias. En nuestro mundo, pero también en el vuestro. Y es bueno que así sea. Necesitamos las historias y necesitamos la capacidad de escuchar. Tenemos que aprender de nuevo a escuchar con el corazón. Sé que no es fácil. Pues en el mundo moderno nos bombardean con toda suerte de historias. Continuamente nos cuentan cosas nuevas. En Internet vuelan cada día millones de historias. Es imposible escucharlas. Por eso esas historias jamás te tocarán de manera profunda.No se convertirán en parte de ti misma. Las oyes y al momento las has olvidado. No puede ser de otro modo. Por tanto,¡tómate tu tiempo en escuchar las historias que te tocan de forma profunda! Inhálalas como inhalas el perfume de una rosa. Tal como hueles el aroma de la nieve, sólo así vivirán dentro de ti." "¡Tómate tu tiempo, escucha, huele las palabras!"

Contando en la Librería Diógenes
¡Qué mejor manera de celebrar esta semana que contando!

El sábado 24 estuve en la Librería Diógenes de Alcalá de Henares contando y presentando "Las gallinas de Maitina" a partir de un espectáculo con nombre "Mis gallinas y otros animales". Todo surgió por el amor de Chiara, una de las libreras, a las gallinas unido con un encuentro reciente en Alcalá.

Cuando llegué caía agua nieve y las rachas de viento te zarandeaban de un lado a otro, menos mal que llevábamos cajas de libros para no salir volando. Las calles estaban vacías y pensé que no vendría nadie, que la gente ya se habría ido de vacaciones. Al principio descargamos los libros en una librería vacía, después bajé a la sala a preparar el espacio y al subir de vuelta, se había llenado principalmente de familias, la gente empezó a bajar y la sala terminó llena.

Tengo que decir, por si la gallina Sombra lee estas líneas, que presenté el libro como escrito a dos plumas y que en algún momento en que hablé por boca de Marcela, vamos que se me escapo algo en "gallino" oficial. Es cierto que me llevé una gallina de trapo en representación y supongo que eso no caerá muy bien en el gallinero, habrían preferido a uno de carne y hueso pero a veces no es posible, qué se le va a hacer.

El miércoles participé en la contada que organizaba SOS Racismo con motivo del Día internacional de la eliminación de la discriminación racial. Allí nos juntamos narradores, escritores y público, dispuestos a compartir historias de esas que te llegan a las zonas profundas, como diría Angaangaq. Para mí fue una alegría contar con: Ana María Caro, Andrea Ortúzar, Elia Tralará, Laura Virumbrales, Nelson Calderón, Simone Negrín y por supuesto deleitarme con el cierre de Cristina Mirinda.
En el evento de SOS Racismo
Fue un evento muy emotivo y muy bien organizado, me alegro de haber formado parte del elenco de narradores.

El cierre del día 20 fue la contada que organizaba Mano en el Café María Pandora,donde me reuni con más compañeros narradores madrileños y terminamos tomando cava y brindando por muchas más historias.

Y hoy todavía día del teatro, me quedo con ganas de más porque como diría Fredy Mercury: the show must go on.

miércoles, 17 de enero de 2018

Las gallinas de Maitina en: Cómo pasamos de ser unas gallinas cualquiera a estar en la lista de los libros más vendidos

Esta mañana el ama ha llegado con un notición: nuestro libro es el séptimo más vendido en Navarra.

—¡Chicas! Volvemos a salir en el periódico, ¡mirad! ¡mirad!— decía agitando un recorte de prensa— La foto me la mandó la hija reportera que siempre anda escaneando las noticias, al principio no entendía qué me quería decir con ella porque no se ve muy bien, luego vi el título y me quedé de piedra.
—En esa lista el nombre que tenía que aparecer es el tuyo, el de la gallina Marcela Mora —dijo Sombra poniendo mucho énfasis en la palabra gallina.
Las demás se volvieron para mirarme, mis plumas se erizaron.
—La Turista escritora y yo hicimos un pacto, es mucho más difícil darte a conocer si sólo eres una gallina...—repetí la argumentación que les llevo dando todo este tiempo.
—¡Habla por ti! -protestó la Punki.


El ama, ajena a nuestros cacareos, seguía dando tumbos por el gallinero enseñándole la hoja a unas y a otras.
—Mirad chicas, cómo se venden las gallinas.
La hermana solitaria que continúa en su línea, comentó.
—Ahora va a empezar a vender gallinas.
—¿No ves que está hablando del libro? —contestó la Punki sacando la cabeza de la página.
—Yo sé a unas a las que sí podríamos vender —dijo Sombra mirando hacia donde están las zurias. Así llama el ama a las que han llegado nuevas, zurias significa blanco en euskera y ellas son totalmente blancas.

Ha habido muchos cambios desde la última vez que escribí. Uno de ellos es que somos seis más en el gallinero. Las nuevas no han salido de huevos de Casa Monaut sino que las han traído los Reyes Magos y no digo el Olentzero porque eran tres los que las trajeron, que hay que explicarlo todo.

Maitina llevaba tiempo diciendo que quería tener pollitos amarillos. Como recordaréis, el año pasado llegó al gallinero un nuevo gallo: estirado,un poco chulo (como corresponde a un gallito de ciudad) y sobre todo muy, pero que muy negro. Al principio le costó integrarse, no tenía modales y ninguna de nosotras le dejábamos que se nos subiera. Esto ocasionó una huelga. Después el chico de ciudad aprendió a comportarse y la población de pollos aumentó considerablemente.

El ama se alegro muchísimo con que hubiera pollos pero de repente empezó a decir que eran demasiado oscuros. El único rubio duró hasta su primer paseo fuera del gallinero, el milano lo debió elegir como menú gourmet y desapareció. El motivo de su falta no se lo contamos a la gallina Clara para que no le diera uno de sus ataques.

Gato insistía en que si el ama quería pollos amarillos, tenía que cambiar de gallo y buscar uno que no fuera como la noche. Menos mal que soltaba estos comentarios cuando estaba encaramado a la viga, lejos de picos ajenos, porque al gallo castellano no le hacían ninguna gracia.
Las hermanas, que en esa época todavía estaban juntas, comentaban:
—¿Cómo va a tener pollos rubios?
—Es como tener un yerno de color...
—¡negro! —interrumpió la Punki
—Sí, y querer que las crías te salgan albinas.

Ahora resulta difícil reconocer a las hermanas porque han ido cambiando de color hasta convertirse en clones oscuros, salvo la gallina Transición que es mitad antiguo régimen mitad nuevo: las plumas de delante las tiene doradas y las de atrás negras como el carbón. El siguiente puesto lo ocupa una negra con pintas marrones, luego va Sombra que es negra con pintas blancas y después todas las demás negras completas. 

Como cada vez que Maitina nos veía en la pradera, en el gallinero o en los palos repetía: ¡quiero gallinas blancas! Tres amigos suyos que son super fanes de Casa Monaut aprovechando la navidad  le regalaron las seis zurías. La Punki aprovechando la fecha y con su creatividad característica, les llamó los Reyes Magos.

Cuando las trajeron el ama bajó a hablarnos.
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—¡Chicas os van a encantar son blancas y vascas, vascas!
—Así que hay razas entre las gallinas —dijo la Madraza con un tono ofendido— ¡Y nos lo dice ahora! Ahora que tenemos tal mezcolanza que no hay nada que hacer.
—Pero no os acordáis de cuando el vecino trajo unas gallinas oriundas, que  no daban ni un pollo— rio Clara.

Esto de las razas de gallina da para otro capítulo ya os contaré porque el vecino de las gallinas oriundas es un gran sabio en lo que a gallinas se refiere, llegó a tener relación con el Instituto de la gallina, un organismo oficial destinado al estudio y la clasificación de las gallinas. ¡Toma ya!

Pocos días después de la llegada de las zurías, apareció por la casa y le dijo al ama que las zurías eran blancas pero vascas, no por no sé qué plumas que no tenían en las patas.  Nosotras nos quedamos mirándonos las patas a ver si éramos vascas o no pero al escucharle decir que  la raza de gallinas vascas no estaba reconocida por el estado, nos quedamos muy preocupadas. ¿Estaríamos reconocidas las gallinas de Maitina por el estado.
—Casi mejor que no porque de estarlo, seguro que nos toca pagar algún impuesto—rio la Punki mientras batía las alas.

Como os decía lo de las gallinas colonas y las oriundas da para un capítulo aparte, ya os contaré. Además con el recibimiento de la Gris a las zurias, no sé cómo a alguna no le dio un ataque al corazón. Ahora me gustaría volver a la noticia de los libros. Desde que Maitina bajó con el recorte, hay mucho revuelo en el gallinero. El otro día la Punki que tiene la sensibilidad artística muy desarrollada decía:

—¡Chicas!¿Podéis seguir ahí comiendo avena como si nada? ¿Sois conscientes de lo que ha pasado? El libro que habla de nuestra vida, de nuestras intimidades ¡es famoso!
—Podríamos vender alguna exclusiva a una revista del corazón —contestó la Madraza que desde que sus pollos ya no le caben debajo de las plumas se ha aficionado a hacer escapadas y cotillear las revistas de la leñera.
El gallo se alzó sobre su palo:
—Yo creo que para la próxima publicación —carraspeó y me miró sin ningún disimulo— habría que buscarle un título más ajustado. Vosotras sois muchas y yo (tos nerviosa), uno solo. ¿Qué tal "El gallo de Maitina"?

Una carcajada generalizada interrumpió su perorata. Sombra le dijo que tenía toda la razón que nosotras somos muchas y él uno solo y que si quería podíamos votar su propuesta.
Clara dijo que tuviéramos la fiesta en paz, al fin y al cabo se llame el libro como se llame se trata, de un motivo de alegría para todas.

—¡Votemos!, ¡votemos! -dijo la Punki que se había tomado la expresión al pie de la letra y daba saltos de un palo a otro.
—Si no os importa —comentó una voz nueva—algunas estamos intentando descansar. 
Era una de las albinas la única que por ahora se comunicaba con nosotras, la Portavoz.
Desde el encontronazo con la Gris, las zurias se relacionan lo justo con nosotras.
—Como no salís en el libro, no os interesa la conversación —sentenció la hermana.
—¡Chicas! Tengamos la fiesta en paz —insistió Clara desde su viga.

El gallo se subió de nuevo al palo y se acurrucó al lado de la Novia Blanca. Por fin ha encontrado a una con quien compartir el palo, en primavera le entró el romanticismo y se empeñó en que tenía que formalizar su relación con alguna gallina y dormir junto a ella. Ninguna aceptamos, el gallo puede ser un poco cargante a veces, como para tenerle tan peligrosamente cerca, pero la Novia Blanca que seguro que todavía no le entiende, se enamoró locamente de él. Eso sí, si se le acerca cualquier otra gallina, se tira a picarla sin tregua, ella quiere ser "Only the lonely" y el gallo le dice que nones.

—Nos hemos vuelto a desviar del tema —comentó la Punki—el éxito del libro de nuestra amiga y compañera.

Sentí de nuevo las plumas de punta, tanta atención me estresa. Desde que nuestra historia es conocida, todo el mundo tiene algo que decir, o quiere que le saque, o si le saco me dice que no vaya a decir esta u otra cosa pero no deje de contar aquello...

¿Alguien puede ponerse en mi piel? o en mis plumas como posiblemente corrigiera Sombra. Y entender que un escrito va más allá de la realidad. Ésta es una historia "inspirada" en el gallinero, quizá alguna de las protagonistas ni siquiera exista realmente, o sea como las estrellas que vemos porque existieron y porque todavía brillan aunque ya no estén entre nosotras.

Ahora la Punki diría que se me va la cresta y puede que tenga razón, me siento un poco atolondrada por los acontecimientos y ¿feliz? También, claro que me siento feliz, ahora con tantas emociones a ver quién es la lista que pone un huevo.

CONTINUARÁ...

***

Os dejo el vídeo de felicitación que hizo la hija cineasta, se inspiró en el libro ¿no os digo que esto es una locura? Por cierto feliz año 2018 y feliz día de San Antón.


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