martes, 27 de marzo de 2018

Una cita y algunas anécdotas del Día de la Narración Oral

Llevo tiempo fascinada por una historia de ballenas e inuits, quizá me la hayáis escuchado. Fruto de la investigación para documentarme, he localizado un libro maravilloso llamado "Escucha la voz del hielo" como el pasado 20 de marzo fue el día de la narración oral, quería rescatar esta reflexión que el autor hace sobre contar historias. Los inuit, más conocidos como esquimales, pasaban los meses de invierno en la oscuridad, ¿qué mejor momento para cantar y contar historias?

Estas son las palabras de Angaangaq
"Es una tragedia que, debido a la influencia de  Occidente, la tradición de contar historias se haya perdido en el mundo esquimal,aunque no del todo. Pues hoy empiezan a regresar poco a poco las antiguas historias. Es nuestro mundo, pero también en el vuestro. Y es bueno que así sea. Necesitamos las historias y necesitamos la capacidad de escuchar. Tenemos que aprender de nuevo a escuchar con el corazón. Sé que no es fácil. Pues en el mundo moderno nos bombardean con toda suerte de historias. Continuamente nos cuentan cosas nuevas. En Internet vuelan cada día millones de historias. Es imposible escucharlas. Por eso esas historias jamás te tocarán de manera profunda.No se convertirán en parte de ti misma. Las oyes y al momento las has olvidado. No puede ser de otro modo. Por tanto,¡tómate tu tiempo en escuchar las historias que te tocan de forma profunda! Inhálalas como inhalas el perfume de una rosa. Tal como hueles el aroma de la nieve, sólo así vivirán dentro de ti." "¡Tómate tu tiempo, escucha, huele las palabras!"

Contando en la Librería Diógenes
¡Qué mejor manera de celebrar esta semana que contando!

El sábado 24 estuve en la Librería Diógenes de Alcalá de Henares contando y presentando "Las gallinas de Maitina" a partir de un espectáculo con nombre "Mis gallinas y otros animales". Todo surgió por el amor de Chiara, una de las libreras, a las gallinas unido con un encuentro reciente en Alcalá.

Cuando llegué caía agua nieve y las rachas de viento te zarandeaban de un lado a otro, menos mal que llevábamos cajas de libros para no salir volando. Las calles estaban vacías y pensé que no vendría nadie, que la gente ya se habría ido de vacaciones. Al principio descargamos los libros en una librería vacía, después bajé a la sala a preparar el espacio y al subir de vuelta, se había llenado principalmente de familias, la gente empezó a bajar y la sala terminó llena. 

Tengo que decir, por si la gallina Sombra lee estas líneas, que presenté el libro como escrito a dos plumas y que tuve algún momento en que hablé por boca de Marcela, vamos que se me escapo algo en "gallino" oficial. Es cierto que me llevé una gallina de trapo en representación y supongo que eso no caerá muy bien en el gallinero, qué se le va a hacer.

El miércoles participé en la contada que organizaba SOS Racismo con motivo del Día internacional de la eliminación de la discriminación racial. Allí nos juntamos narradores, escritores y público, dispuestos a compartir historias de esas que te llegan a las zonas profundas, como diría Angaangaq. Para mí fue una alegría contar con: Ana María Caro, Andrea Ortúzar, Elia Tralará, Laura Virumbrales, Nelson Calderón, Simone Negrín y por supuesto deleitarme con el cierre de Cristina Mirinda.
En el evento de SOS Racismo
Fue un evento muy emotivo y muy bien organizado, me alegro de haber formado parte del elenco de narradores.

El cierre del día 20 fue la contada que organizaba Mano en el Café María Pandora,donde me reuni con más compañeros narradores madrileños y terminamos tomando cava y brindando por muchas más historias.

Y hoy todavía día del teatro, me quedo con ganas de más porque como diría Fredy Mercury: the show must go on.

miércoles, 17 de enero de 2018

Las gallinas de Maitina en: Cómo pasamos de ser unas gallinas cualquiera a estar en la lista de los libros más vendidos

Esta mañana el ama ha llegado con un notición: nuestro libro es el séptimo más vendido en Navarra.

—¡Chicas! Volvemos a salir en el periódico, ¡mirad! ¡mirad!— decía agitando un recorte de prensa— La foto me la mandó la hija reportera que siempre anda escaneando las noticias, al principio no entendía qué me quería decir con ella porque no se ve muy bien, luego vi el título y me quedé de piedra.
—En esa lista el nombre que tenía que aparecer es el tuyo, el de la gallina Marcela Mora —dijo Sombra poniendo mucho énfasis en la palabra gallina.
Las demás se volvieron para mirarme, mis plumas se erizaron.
—La Turista escritora y yo hicimos un pacto, es mucho más difícil darte a conocer si sólo eres una gallina...—repetí la argumentación que les llevo dando todo este tiempo.
—¡Habla por ti! -protestó la Punki.


El ama, ajena a nuestros cacareos, seguía dando tumbos por el gallinero enseñándole la hoja a unas y a otras.
—Mirad chicas, cómo se venden las gallinas.
La hermana solitaria que continúa en su línea, comentó.
—Ahora va a empezar a vender gallinas.
—¿No ves que está hablando del libro? —contestó la Punki sacando la cabeza de la página.
—Yo sé a unas a las que sí podríamos vender —dijo Sombra mirando hacia donde están las zurias. Así llama el ama a las que han llegado nuevas, zurias significa blanco en euskera y ellas son totalmente blancas.

Ha habido muchos cambios desde la última vez que escribí. Uno de ellos es que somos seis más en el gallinero. Las nuevas no han salido de huevos de Casa Monaut sino que las han traído los Reyes Magos y no digo el Olentzero porque eran tres los que las trajeron, que hay que explicarlo todo.

Maitina llevaba tiempo diciendo que quería tener pollitos amarillos. Como recordaréis, el año pasado llegó al gallinero un nuevo gallo: estirado,un poco chulo (como corresponde a un gallito de ciudad) y sobre todo muy, pero que muy negro. Al principio le costó integrarse, no tenía modales y ninguna de nosotras le dejábamos que se nos subiera. Esto ocasionó una huelga. Después el chico de ciudad aprendió a comportarse y la población de pollos aumentó considerablemente.

El ama se alegro muchísimo con que hubiera pollos pero de repente empezó a decir que eran demasiado oscuros. El único rubio duró hasta su primer paseo fuera del gallinero, el milano lo debió elegir como menú gourmet y desapareció. El motivo de su falta no se lo contamos a la gallina Clara para que no le diera uno de sus ataques.

Gato insistía en que si el ama quería pollos amarillos, tenía que cambiar de gallo y buscar uno que no fuera como la noche. Menos mal que soltaba estos comentarios cuando estaba encaramado a la viga, lejos de picos ajenos, porque al gallo castellano no le hacían ninguna gracia.
Las hermanas, que en esa época todavía estaban juntas, comentaban:
—¿Cómo va a tener pollos rubios?
—Es como tener un yerno de color...
—¡negro! —interrumpió la Punki
—Sí, y querer que las crías te salgan albinas.

Ahora resulta difícil reconocer a las hermanas porque han ido cambiando de color hasta convertirse en clones oscuros, salvo la gallina Transición que es mitad antiguo régimen mitad nuevo: las plumas de delante las tiene doradas y las de atrás negras como el carbón. El siguiente puesto lo ocupa una negra con pintas marrones, luego va Sombra que es negra con pintas blancas y después todas las demás negras completas. 

Como cada vez que Maitina nos veía en la pradera, en el gallinero o en los palos repetía: ¡quiero gallinas blancas! Tres amigos suyos que son super fanes de Casa Monaut aprovechando la navidad  le regalaron las seis zurías. La Punki aprovechando la fecha y con su creatividad característica, les llamó los Reyes Magos.

Cuando las trajeron el ama bajó a hablarnos.
No hay texto alternativo automático disponible.
—¡Chicas os van a encantar son blancas y vascas, vascas!
—Así que hay razas entre las gallinas —dijo la Madraza con un tono ofendido— ¡Y nos lo dice ahora! Ahora que tenemos tal mezcolanza que no hay nada que hacer.
—Pero no os acordáis de cuando el vecino trajo unas gallinas oriundas, que  no daban ni un pollo— rio Clara.

Esto de las razas de gallina da para otro capítulo ya os contaré porque el vecino de las gallinas oriundas es un gran sabio en lo que a gallinas se refiere, llegó a tener relación con el Instituto de la gallina, un organismo oficial destinado al estudio y la clasificación de las gallinas. ¡Toma ya!

Pocos días después de la llegada de las zurías, apareció por la casa y le dijo al ama que las zurías eran blancas pero vascas, no por no sé qué plumas que no tenían en las patas.  Nosotras nos quedamos mirándonos las patas a ver si éramos vascas o no pero al escucharle decir que  la raza de gallinas vascas no estaba reconocida por el estado, nos quedamos muy preocupadas. ¿Estaríamos reconocidas las gallinas de Maitina por el estado.
—Casi mejor que no porque de estarlo, seguro que nos toca pagar algún impuesto—rio la Punki mientras batía las alas.

Como os decía lo de las gallinas colonas y las oriundas da para un capítulo aparte, ya os contaré. Además con el recibimiento de la Gris a las zurias, no sé cómo a alguna no le dio un ataque al corazón. Ahora me gustaría volver a la noticia de los libros. Desde que Maitina bajó con el recorte, hay mucho revuelo en el gallinero. El otro día la Punki que tiene la sensibilidad artística muy desarrollada decía:

—¡Chicas!¿Podéis seguir ahí comiendo avena como si nada? ¿Sois conscientes de lo que ha pasado? El libro que habla de nuestra vida, de nuestras intimidades ¡es famoso!
—Podríamos vender alguna exclusiva a una revista del corazón —contestó la Madraza que desde que sus pollos ya no le caben debajo de las plumas se ha aficionado a hacer escapadas y cotillear las revistas de la leñera.
El gallo se alzó sobre su palo:
—Yo creo que para la próxima publicación —carraspeó y me miró sin ningún disimulo— habría que buscarle un título más ajustado. Vosotras sois muchas y yo (tos nerviosa), uno solo. ¿Qué tal "El gallo de Maitina"?

Una carcajada generalizada interrumpió su perorata. Sombra le dijo que tenía toda la razón que nosotras somos muchas y él uno solo y que si quería podíamos votar su propuesta.
Clara dijo que tuviéramos la fiesta en paz, al fin y al cabo se llame el libro como se llame se trata, de un motivo de alegría para todas.

—¡Votemos!, ¡votemos! -dijo la Punki que se había tomado la expresión al pie de la letra y daba saltos de un palo a otro.
—Si no os importa —comentó una voz nueva—algunas estamos intentando descansar. 
Era una de las albinas la única que por ahora se comunicaba con nosotras, la Portavoz.
Desde el encontronazo con la Gris, las zurias se relacionan lo justo con nosotras.
—Como no salís en el libro, no os interesa la conversación —sentenció la hermana.
—¡Chicas! Tengamos la fiesta en paz —insistió Clara desde su viga.

El gallo se subió de nuevo al palo y se acurrucó al lado de la Novia Blanca. Por fin ha encontrado a una con quien compartir el palo, en primavera le entró el romanticismo y se empeñó en que tenía que formalizar su relación con alguna gallina y dormir junto a ella. Ninguna aceptamos, el gallo puede ser un poco cargante a veces, como para tenerle tan peligrosamente cerca, pero la Novia Blanca que seguro que todavía no le entiende, se enamoró locamente de él. Eso sí, si se le acerca cualquier otra gallina, se tira a picarla sin tregua, ella quiere ser "Only the lonely" y el gallo le dice que nones.

—Nos hemos vuelto a desviar del tema —comentó la Punki—el éxito del libro de nuestra amiga y compañera.

Sentí de nuevo las plumas de punta, tanta atención me estresa. Desde que nuestra historia es conocida, todo el mundo tiene algo que decir, o quiere que le saque, o si le saco me dice que no vaya a decir esta u otra cosa pero no deje de contar aquello...

¿Alguien puede ponerse en mi piel? o en mis plumas como posiblemente corrigiera Sombra. Y entender que un escrito va más allá de la realidad. Ésta es una historia "inspirada" en el gallinero, quizá alguna de las protagonistas ni siquiera exista realmente, o sea como las estrellas que vemos porque existieron y porque todavía brillan aunque ya no estén entre nosotras.

Ahora la Punki diría que se me va la cresta y puede que tenga razón, me siento un poco atolondrada por los acontecimientos y ¿feliz? También, claro que me siento feliz, ahora con tantas emociones a ver quién es la lista que pone un huevo.

CONTINUARÁ...

***

Os dejo el vídeo de felicitación que hizo la hija cineasta, se inspiró en el libro ¿no os digo que esto es una locura? Por cierto feliz año 2018 y feliz día de San Antón.


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viernes, 12 de enero de 2018

¡Vente a escuchar nuestros cuentos redondos!

¿Qué por qué ese título? Porque 2018 va  a ser un año redondo, en realidad ya es redondo ¿no os parece que el ocho tiene algo de redondo? También forma de reloj de arena, como un cero que se ha abrochado el cinturón muy apretado después de las Navidades.

Y claro si era redondo y contamos tres...pues un adjetivo para cada uno, si es redondo también puede ser rotundo que significa lo mismo, aunque ¿diríamos que una rueda es rotunda? Si se te cae en un pie, sí.
Y ¿cilíndrica? Una rueda cilíndrica...creo que no ¿pero cómo sería una contada cilíndrica?
Los adjetivos son un terreno muy complejo, los nombres también pero una vez que lo encuentras está claro ¿verdad? Quizá sólo por un momento, quizá los nombres también sean efímeros.

Los cuentos también lo son y los nuestros prometen ser redondos sobre todo si nos acompañas esa noche en la que estrenamos espacio en la Taberna de Carmela en Ribera de Curtidores 33.
Y como no tenemos miedo nos embarcamos en esta contada un sábado 13 de enero.
Será a las 21:00 de la noche porque cuanto más tarde, mejor se ve el fuego de los cuentos.
Y estaré muy bien acompañada por Aurora, fiel naveganta y narradora del medievo aunque se empeñe en vivir en esta época, y Simone un mago de la palabra y constructor de realidades relativas.

¡Ah y la entrada es libre! Porque es taquilla inversa eso significa no que tengamos un cubículo colgado del techo con la taquillera patas arriba sujetándose las gafas de pasta con las manos sino que puedes entrar gratis y a la salida, dar lo que te parezca mejor, o lo que puedas.

¿Cuándo? Mañana sábado 13 de enero a las 21:00 horas
¿Dónde? en la Taberna de Carmela, Calle Ribera de Curtidores 33, Madrid.
¿Por qué? Para pasar un buen rato 



martes, 26 de diciembre de 2017

"Las gallinas de Maitina" vuelan hacia el norte

La semana pasada estuve presentando "Las gallinas de Maitina" mi último libro en Pamplona y Aoiz. La propia Marcela os contaba la que se ha montado en el gallinero desde que se han enterado de que son famosas. Ahora cada vez que va alguien a conocerlas, no paran de darle vueltas a cómo ponerse para resultar verosímiles, ¿qué es lo que el espectador quiere ver?

M.Antonia Vargas, Mar del Rey y Maitina durante la presentación en la Librería Auzolan

Maitina, las gallinas y yo hemos aparecido en distintos medios: el Diario de Noticias, el Diario de Navarra y Radio Irratia. Bueno, lo de "las gallinas" es inexacto porque la única gallina que ha salido en los medios ha sido la de plástico, una que trajo Maitina de su viaje y en el gallinero están contentas con eso.

Lo bueno de todo esto es que tras el movimiento de estos días, Marcela Mora, la gallina narradora de la historia se ha animado a continuar escribiendo la segunda parte. Eso y que no paran de pedir libros desde el norte. También la de gente que vino a las presentaciones a interesarse por el libro o a compartir sus buenas impresiones después de haberlo leído. ¡Muchas gracias a todos! Fue emocionante.

En el artículo que escribió Aser Vidondo del Diario de Navarra refleja muy bien cómo surge el libro y el recorrido que está teniendo.

En el Diario de Noticias recogieron la buena acogida del libro en la Biblioteca de Aoiz, fue todo un éxito, lo podéis ver en la foto. Aunque pone que hubo más de 80 personas allí, pero ese fue el número total entre Pamplona y Aoiz, ¡no está nada mal para una presentación! Menos mal que ese segundo artículo las gallinas  no lo han leído porque si no seguro que se les sube a la cabeza.





Y las gallinas no sólo salieron en los medios escritos sino que también aparecieron en radio, esto les emocionó especialmente porque ellas pudieron escucharlo de primera mano en el gallinero, además saben que sus parientas también porque es Radio Irati la radio del valle, ¡toma ya!

También están las personas individuales, ésas que como Iñaki de Miguel Layana dejaban su testimonio de la existencia de las gallinas (a mí se me cayó la lagrimilla al leerlo), podéis verlo en este enlace. O Arancha Fernández que nos hizo acuarelas de las gallinas y ha definido el llamado "efecto gallina". ¡Gracias a todos!

Los nuevos libros de las gallinas ya vuelan camino de Navarra, tuve que recoger todas las que estaban diseminadas por las librerías de Madrid y alrededores, perdidas por la gran ciudad como la Lore en sus peores tiempos y mandarlas para su tierra. Antes de abandonar esta zona, las he llevado de paseo, a conocer la casa del gran Cervantes para que no digan que han estado en Alcalá de Henares sin hacer turismo.


De esto último será mejor que no se entere Maitina porque gallinas de todo el mundo planean su desplazamiento a Casa Monaut para participar en un casting de gallinas, todavía no nos han confirmado si lo del casting es un bulo o realidad, seguiremos informando.



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lunes, 11 de diciembre de 2017

De cómo se revolucionó el gallinero con la presentación del libro "Las gallinas de Maitina"

Aquí tenéis un nuevo capítulo de las gallinas narrado como siempre por la gran Marcela Mora, ello lo ha titulado: Somos famosas.
¡Madre mía cómo está el gallinero! Ya ha pasado algún tiempo desde la publicación del libro “Las gallinas de Maitina” y claro que sabíamos que había salido y que a alguna gente le había interesado porque el ama nos lo enseñó y nos contó que iría a la feria del libro pero lo que no esperábamos era hacernos tan famosas.

Ha venido gente de todo el mundo a conocer el gallinero, quizá esté exagerando pero sí vino un hombre a conocernos porque quería reproducir un gallinero similar en su propia casa, ¿os imagináis con su gallina Punki, su gallina Clara y los pollos de la Madraza por ahí?

La Madraza dijo que para tener una buena representación de las gallinas de Maitina, nada como que se llevara a alguno de sus pollos al nuevo gallinero aunque fue decirlo y buscar con la mirada melancólica a sus tres pollos que ya son tan grandes que hasta a ella le cuesta distinguirlos y suspiró. La Madraza está clueca por primera vez en mucho tiempo y como tiene que estar sentada sobre sus huevos, parece que va asumiendo que sus pollos, ex pollos, ya son mayores.

Durante días estuvimos pensando quién debería colonizar el nuevo gallinero, después nos enteramos de que lo único que le interesaba al tío era la edificación. Quería copiar nuestra cabaña de Canadá, él se lo pierde. De todas formas, desde la publicación del libro tuvimos gallinas emigrantes, algunas tuvieron que emigrar a la casa del vecino. ¡Tengo muchas cosas que contaros! Iremos poco a poco porque quiero centrarme en la noticia, ¡somos famosas! Y nuestro libro se va a presentar en Pamplona y aquí cerquita en Aoiz.

La Madraza y sus pollos cuando eran pollos

—¡Somos influencers de moda! —dijo la gallina Punki— ya os lo había avisado y no me hacéis ni caso.

La Punki no para de decir eso desde que el ama viene y nos cuenta los efectos del primer libro como que un niño que se llama Matteo ha hecho un trabajo sobre nosotras para su colegio y no cualquier trabajo, ¿eh? Uno que cuenta para nota. Ha investigado tan en profundidad que ha sido capaz de localizar información que ni siquiera aparecía en el libro como cuántas gallinas somos, cuántas latxas y cuántas yeguas.

—A ese hay que ficharle para que venga a cuidarnos cuando se vaya el ama de vacaciones —dijo Udi, que sabe distinguir un buen perro pastor.

Y no es el único niño de ciudad al que le interesa nuestra historia porque hay otros como Bruno que se sabe el libro de memoria y ya va por la segunda lectura y Drago que lo escucha a escondidas cuando se lo leen a su hermano. Además ellos saben que estaban escondidos en el primer libro.

La pequeña Olivia vino a conocernos y estuvo persiguiendo a las latxas por la pradera, ella todavía es muy pequeña por eso será incapaz de entender el alivio que sintió la Madraza cuando semejante terremoto abandonó el gallinero porque nunca temió tanto por sus huevos.

Mucha gente nos ha cogido cariño (disculpad si no os nombro a todos, mi memoria es de gallina) y eso que no nos conocen en plumas, iba a decir en persona pero ¿somos personas las gallinas? Clara dice que sí, pero Sombra aboga porque usemos nuestro propio lenguaje animal, al fin y al cabo tenemos nuestra propia cultura gallinil o eso dice ella. ¡Ah! Me acabo de dar cuenta de que no conocéis a Sombra todavía, ella es la hija de Clara.

El gallo castellano y Clara
Ya sabéis que Clara es la gallina más mayor del gallinero, la única que sobrevivió a la Noche de la puerta, ésa en la que entraron unas zorras y se llevaron a todas las demás. Ella vive desde entonces en su viga y sólo baja en contadas ocasiones para comer o en circunstancias especiales. 

O así era hasta que en primavera sintió la llamada, buscó entre los montones de paja que el ama guarda en el gallinero para las yeguas y se ocultó en un agujero para empollar su huevo. Nosotras no nos dimos cuenta porque consiguió liar a la gallina Gris para incubar por turnos y así fue como un día apareció una nueva pollita en el gallinero, bastaba mirarla para saber que era hija de Clara porque tenía esas mismas pintitas blancas en las plumas, sólo que en lugar de ser rubia como ella, era oscura. El ama en cuanto la vio se puso muy contenta.

—¡Has sido Amatxu tía! ¡Zorionak! —le dijo a Clara.

Como la vio tan parecida a ella pero oscura la llamó Sombra, un nombre que terminaría siendo premonitorio. Al principio madre e hija eran uña y carne, luego Clara empezó a dejarla más a su aire y Sombra entró en contacto con una de las Hermanas, ¿os acordáis de las hermanas? Seguro que sí, esas que siempre tenían que poner la puntilla en todo lo que otra decía, bastaba que empezara una a criticar para que la otra se le uniera sin dudarlo. Ahora sólo queda una en el gallinero, porque Maitina se cansó y decidió separarlas. Ya os dije que parece que el ama nos entienda, pues un día en que las dos hermanas estaban especialmente pesadas, el ama se cansó y dijo que se había acabado que una de ellas tenía que irse y se la llevó a la que carda la lana de regalo.

Si os digo la verdad, no soy capaz de distinguir a la que quedó porque para mí, como para el resto, las dos hermanas eran una. Al principio andaba como alma en pena por el gallinero, estaba tan deprimida que se puso a circular por las lindes del campo, ésas que no tenemos vigiladas, ésas en las que más le gusta cazar al milano.
Las dos hermanas

Quizá por eso Clara debió pensar que sería una buena idea que ella se hiciera cargo de Sombra cuando creció lo suficiente. Al fin y al cabo, ella no se atrevía a salir del gallinero. A la hermana solitaria le pareció muy bien, pero esta colaboración tendrá un curioso desenlace porque la hermana tenía en su naturaleza malmeter y Sombra sintió una especie de abandono materno. La Madraza comentó era algo muy normal porque todavía era muy pequeña para separarse de la madre. Ahora Sombra está a la que salta y cada vez que Clara dice algo, ella pone la puntilla, como si fuera una la clara del huevo y otra la puntilla, tal para cual.

Una noche me subí a la viga de Clara para mirar a mis hermanas desde arriba y ella me preguntó en bajito si sabía cuánto dura la adolescencia de una gallina, me sorprendió que ella, con lo que es, no tuviera respuesta para eso y la verdad es que yo todavía no lo sé, pero me acordé del famoso Instituto de la Gallina del que nos habló el ama y estoy deseando que lo localice para consultarles.

Aquí en Saragüeta no paran de pasar cosas, yo creo que ya tengo contenido para otro libro, parece que la vida vaya más rápido o que seamos más conscientes de ella, puede que las gallinas al tener las patas más cortas, estemos más en contacto con la tierra y sintamos cómo fluye la vida.

Os adelanto algunas noticias: nacieron corderas nuevas. El ama bautizó a una de ellas Marimar en honor a la turista escritora que estaba de visita y estaba muy triste porque se acababa de morir su tía abuela, ésa que revisó mi primer libro. La turista vino a refugiarse en las montañas porque Maitina es un poco gallina y acoge a sus amigas bajo sus plumas como la Madraza. En esos días nosotras teníamos acogidas en el gallinero a tres latxas. Una madre primeriza, una cordera que andaba bastante despistada porque venía de fuera y no se aclaraba, y una oveja muy mayor con muy malas pulgas y que andaba preñada. Ya os contaré más adelante.

Antes de que ocurriera todo eso, el ama desapareció y tuvimos que montar un dispositivo para saber lo que le había pasado. Las ovejas hicieron su primera manifestación siguiendo el ejemplo de las yeguas. Que por cierto llevan días escondidas en el monte porque les dijimos que ninguna de ellas podía estar presente en la presentación del libro.

Ya os he dicho que la presentación está generando mucho movimiento, el otro día sin ir más lejos subió a conocernos nuestra pintora oficial. Una desconocida que había escuchado nuestra historia por la radio y apareció con una acuarela de una gallina de regalo para Maitina. El ama bajó a enseñárnosla.

—¡Chicas! Mirad qué dibujo más bonito nos han hecho. 
Dibujo regalo de Aran

El ama a veces es un poco inconsciente, no sabéis la que se montó, porque no había manera de ponerse de acuerdo en quién era esa gallina. Clara estaba encantada, decía que ésa sería quien iría a la presentación.

—¡Claro como a ti te da miedo salir lo resuelves así! —dijo Sombra— Una cosa es un dibujo y otra una gallina de verdad, quizá a la ciudad tendría que ir una gallina, ¿no os parece?

Yo me callé porque la verdad es que bastante tengo con documentar el evento, a mí me parece que donde mejor estoy es en Saragüeta porque si me voy seguro que pasa algo interesante y luego a ver quién lo cuenta.

La Madraza seguía con el dibujo y dijo que estaba claro que era ella porque se veía que debajo tiene tres pollos como los suyos.

—Esa pintura es un constructo —decía la Punki— lo que tenéis que ver en ella es la esencia, nos representa a todas.

Días después Udi vino corriendo a avisarnos de que la pintora acababa de llegar de visita. Debía tener mucho interés en conocernos porque llegó durante la primera nevada de la temporada. No os podéis imaginar el zafarrancho que se monta ahora en el gallinero cada vez que tenemos una visita. Nos movíamos todas de un lado para otro buscando el mejor lugar donde colocarnos.

—Lo lógico sería ponerse en los palos —comentó la Punki— así es como salimos en la portada del libro.

—Tiene su lógica —secundaba Clara.

—Ya, pero hay algunas que no estábamos en el primer libro —contestó Sombra.

—Y otras que salíamos de espaldas —añadió la hermana solitaria animada.

La Punki
Antes no le dábamos la mayor importancia a las visitas, más allá de que son una fuente de información del exterior, pero desde la publicación del libro, nos queremos poner de la manera en que nuestro público espera encontrarnos. A veces no tiene nada que ver con cómo estaríamos en realidad por ejemplo la pintora vino de día y de día normalmente no estamos en los palos.

En una de nuestras charlas literarias, la turista escritora me dijo que eso tiene que ver con la verosimilitud de la historia pero a ver quién les habla a estas de verosimilitud en lo más álgido de la visita.

Andábamos revoloteando de un lado a otro cuando aparecieron las latxas.

—Si hay pintora, nosotras también queremos estar ­­—dijo riendo Biberón que es la oveja-mejor amiga de Udi.

El gallo cacareó molesto, de verdad que todo el mundo quiere ser protagonista. Biberón me dijo que habían bajado porque nevaba, además MariMar estaba ojo avizor porque como se llama igual que la turista escritora, lo tiene un poco subidito y dijo que ellas tenían que conocer a la pintora sí, o también. El rebaño intentaba contenerle un poco los humos pero en esto se puso a nevar y no pudieron retrasar más la bajada.

—Ahora sólo nos falta que quieran unirse las yeguas —dijo la Madraza que ya andaba preocupada por sus pollos.

—¿Dónde están mis huevos? —cacareó la Gris que acababa de despertarse de su siesta y que desde que nació Sombra ha vuelto a las andadas.
La  Gris en busca de sus huevos
En esto entró Udi y nos dijo que las yeguas estaban en el monte y que todavía no las habían encontrado. Las yeguas estuvieron en la reunión que se organizó cuando el ama nos contó de la presentación y Karol se había enfadado mucho porque la Punki le dijo que una presentación no era sitio para una yegua.

—No es nada personal, es cuestión de tamaño —rio Sombra pero a Karol no le hizo ninguna gracia.

—Sería todo un golpe de efecto que el ama apareciera en Pamplona montando a pelo en una yegua como yo. Los gatitos me contaron una escena parecida que salía en una peli italiana que se llama algo así como “La vida es bella” donde el protagonista llega a recoger a su amor a caballo.

—¡Esas son cosas que pasarán en Italia! Pero en Navarra, te digo yo que no es muy común —dijo la Punki.

Clara intentó animarla: quizá alguien que se sintiera atraído por las gallinas, se anime a escribir “Las yeguas de Maitina”, o mejor a hacer su versión de “Karol la yegua” terció Sombra. Nuestro éxito es el de todas, zanjó Clara.

Karol
Eso es algo que Karol jamás entenderá porque como ya os conté, las yeguas no saben de organización horizontal. Además, Karol es la que lleva el cencerro, y no está acostumbrada a que le lleven la contraria. Se ofendió tanto que se subió con las demás al monte a pesar de que el ama ya les había anunciado la nevada.
La pintora oficial llegó cuando estábamos en plena colocación y quedó fascinada, dijo que esa misma noche pintaría al gallo y si éste normalmente se lo tiene creído, en estos días no hay quien le tosa.

Por ahora le ha pintado a él, a la gallina Clara, para disgusto de Sombra, y a otra gallina vista por un redondel negro que parece que la estén mirando por un catalejo. Al gallo le ha sacado bastante más delgado de lo que es y él está feliz todo gallito, y cacarea cada vez que se acuerda. Todavía no ha sacado a más animales lo que tiene a las latxas contentas.





Y es que desde que tenemos fans ya no sabemos si vivir o ser verosímiles pero lo que todas tenemos muy claro es lo felices que nos sentimos cuando el ama nos cuenta que el hermano de la turista escritora, nos está leyendo y no quiere que ella le desvele ningún secreto, o que Blanca no quiera terminar el libro porque le está gustando tanto que le da pena que se acabe tan pronto. O que Ana, Amparo, Jesús y Amanda participaran totalmente entregados en la presentación de Madrid, que la Tortuga estuviera de Madrina en el evento, que tanta gente estuviera presente y nos acompañara.

¡Ah! Y que el ama y Kati y Mª Antonia estarán en las presentaciones en Aoiz y Pamplona y que Marta nos ha sacado otra vez en prensa.



Y que los amigos del ama: Kiti, Jasone y Nicolás se han estudiado el libro y lo van a mover por Donosti. Y que tengo que hacer una fe de erratas porque hay gente que no salía en el primer libro como Íñigo, el hermano de ama, con lo que curra en la casa.


Tenéis que disculparme mi visión es de gallina y qué queréis que os diga, mi tamaño condiciona mi pluma. Aún así intentaré seguir contándoos las novedades del gallinero y aledaños.

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lunes, 27 de noviembre de 2017

Te leo "Las gallinas de Maitina" solo para ti


¿Os gustaba que os leyeran los cuentos de pequeños? A mí me encantaba, mi madre lo hacía poniendo voces diferentes y me hacía reír. Cuando me hice más mayor escuchaba desde mi habitación cómo le leía a mi hermano pequeño.

Este verano surgió la posibilidad de grabar mis gallinas en audio para el podcast "Va por nosotras", los capítulos locutados por mí se han publicado cada viernes y ya puedes escuchar la versión completa del audio libro de "Las gallinas de Maitina".

Ellas están emocionadas por lo famosas que son y porque haya tanta gente atenta a sus andanzas, ¡verás cuando se enteren de que también salen en la radio!

Las gallinas de Maitina han volado de su formato en papel a formato al audio
¡Espero que los disfrutéis y que los compartáis!

1. La vida es puro teatro
2. Con la piel de gallina
3. Los turistas no se enteran de nada (primera parte)
3.2. Los turistas no se enteran de nada (segunda parte)
4. La gran nevada (primera parte)
4.2. La gran nevada (segunda parte)
5. Udi el perro viajero
6. El indio
7. Esperando la vacuna
8 Lore la amiga de Udi

Si lo escuchas desde el PC el enlace funcionará directamente, si lo haces desde el móvil, tendrás que descargarte la aplicación gratuita Ivoox.

El audio libro es una versión resumida del libro original, además tiene un capítulo menos, si te gusta escucharlo y todavía tienes curiosidad por las gallinas ¡acércate al libro en papel!

¿Todavía no conoces "Las gallinas de Maitina"? Puedes ver más información sobre el libro en este enlace.


martes, 14 de noviembre de 2017

Zarzura

Sabes que éste es tu destino, aunque no recuerdes cuándo empezaste este viaje ni por qué.
Si has llegado hasta la ciudad blanca es porque te has perdido, o quizá sólo estés soñando. Muchos antes que tú lo intentaron y no encontraron más que arena y silencio.

La reconoces en el eco del cuento antiguo: la paloma labrada en el dintel, la llave que sostiene en su pico. Para abrir sólo tienes que extender las manos y… Si fuera cierto, también lo sería que al salir estarás loco. Sin embargo, esa puerta parece el único camino: a tu espalda el vacío del desierto, un desierto que ha existido lo suficiente como para no ser un sueño. Cierras los ojos, elevas las manos, y sientes el peso frío de la llave.

Entras, dos centinelas custodian las puertas, esperas que crucen sus lanzas en señal de alto, pero no se mueven. Pasas entre ellos, descubres que es la lanza la que les sostiene, mientras respiran de forma tranquila y acompasada.
Al doblar la esquina te sale al encuentro a un carro tirado por caballos al galope, te apartas de un salto, silencio, el carro estático, las patas de los caballos detenidas en el aire. Acaricias el más cercano, está caliente. Sobre el pescante un hombre, el brazo levantado, el látigo al viento, los ojos cerrados.

Llegas a una plaza guiado por el sonido del agua, en el centro la fuente, al borde una mujer sostiene un cántaro, el agua rebosa incesante, meciendo las algas que cuelgan de sus manos.
Avanzas guiado por la brisa hasta el castillo, sus puertas abiertas están custodiadas por dos antorchas encendidas. Te detienes, las llamas suenan movidas por el viento. Caminas entre los soldados, cortesanos, pajes. Llegas a la sala del trono, en el centro un grupo de músicos sostiene sus instrumentos y unos bailarines duermen al ritmo de su melodía silenciosa.

En el trono el rey sonríe, la mano levantada. Su gesto, indica la cámara del tesoro. El suelo es de mármol blanco y negro, en el centro reposa un gran libro de tapas de cuero. Lo tocas y flota hasta ponerse a tu altura, se abre, pasas sus páginas rugosas y encuentras una ilustración de colores vivos. El dibujo representa un desierto iluminado por el sol de la tarde. En la siguiente descubres un hombre frente a las puertas de una muralla haciendo un cuenco con las manos, en la siguiente el hombre atraviesa entre dos centinelas.

Cierras el libro que cae al suelo. El eco del golpe se extiende por el palacio, después, silencio. Quieres correr, pero tus pies no responden, en ese momento, escuchas con claridad el sonido de unos pasos a tu espalda.

¿Te ha gustado este relato? Ven a mi próximo espectáculo de cuentos para adultos donde exploraremos más desiertos y más relatos. Aquí tienes toda la información:



Gracias a Sara por esta fotaza que me cedió para el cartel

martes, 24 de octubre de 2017

Lo sé



Ayer por la calle me crucé con una niña, tendría dos años, desde su carrito me lanzó una de esas miradas que hablan. Yo levanté las cejas y ella soltó una carcajada y sacudió la mano en señal de despedida, como diciendo: claro que es a tí, tonta, no ves que ya sé, ¿no ves que te he visto?

Ella tiene muy claro que Tatari es una estrella. Lo sabe desde el principio. A veces, tiene que recordárselo a los mayores. A veces, señala al cielo y lo dice riendo para que entiendan.

Esta noche ha señalado el cielo como otras veces. Estaba diciendo: Tatari es...y la ha visto, justo a su espalda, con las alitas plegadas porque había muy poco espacio entre la trona y la pared. Tatari le ha guiñado un ojo y las dos aún se están riendo.


lunes, 23 de octubre de 2017

Las casualidades no existen


3D artEsta mañana nada más levantarme me he encontrado con esta imagen. Los caracoles me persiguen, menos mal que lo hacen a su ritmo. 

Es de un artista inglés llamado Julian Beever que pinta con tiza generando efectos ópticos alucinantes. En este artículo podéis ver algunos más . 

¿Casualidad? No lo creo, desde que el otro día anuncié que iba a contar el cuento de los caracoles zurdos en Parla y me llegó la noticia del fallecimiento del protagonista, Jeremy, he estado rodeada de caracoles por todas partes. Por cierto que si no pudiste escucharlo y te reconcome la curiosidad (debería) puedes hacerlo en este podcast.


Otra casualidad relativamente reciente ha sido que he encontrado un libro de poemas: "La sal sobre la nieve" escrito por Ángeles Mora. Mejor dicho el libro me encontró a mí porque entré a la librería en busca de otro y me llamó desde su estante.

Soy lectora primeriza de poesía y este libro ha sido un gran descubrimiento. Como este tipo de letra que acaba de aparecer y no sé quitar...En el siguiente párrafo se va ya.

Cuando vi que la autora era familia, seguro, de la gallina Marcela Mora (para quien no lo sepa le diré, que Marcela es la narradora de mi libro "Las gallinas de Maitina") me convencí de que sería una buena poeta, y estaba en lo cierto.

Esta mañana he abierto el libro al azar y me he topado con un poema que voy a transcribir. Pensaba yo en el conflicto que vivimos en este país y aledaños estos días y me ha venido bien encontrarlo. Se llama Contradicciones, pájaros.



CONTRADICCIONES, PÁJAROS

Las verdades son la única verdad
esas pequeñas huellas 
de nuestra historia.
Si las verdades dijeran la verdad
mentirían.

Aunque las verdades
también mienten con su verdad:
la contradicción.
ese nido de pájaros crujiendo.

Las contradicciones parecen insufribles 
en nuestro mundo.
Pero uno intenta huir de ellas
                                               como los pájaros:
huir quedándose.


Ángeles Mora

Y como el día acaba de empezar, espero encontrar muchas más causalidades casuales. 
¡Os deseo lo mismo!




domingo, 22 de octubre de 2017

Contando en Parla con Caracoles y todo

Qué maravilla el segundo Festival de Parla Cuenta, ayer salí con tantas historias en mi cabeza que me he pasado la noche soñando en 3D. Me emociona ver nacer un proyecto hecho con tanto un amor y con un equipo de gente y una dedicación genial.

Ayer llegué por la tarde, a tiempo de ver cómo las historias traían la noche y el silencio a la casa de la cultura. Poco a poco las estrellas aparecieron en el techo, poco a poco los ecos de la entrada se disiparon y llegó el crepitar del fuego y las voces de los narradores que nos transportaron a lugares mágicos y majicos que había gente de Aragón. ¿Existe una forma mejor de viajar?

Elegí mi cuento sobre Caracoles zurdos: una historia real y redonda, basada en caracoles reales que puedes escuchar aquí. Ayer además recibí la triste noticia de la muerte de su protagonista Jeremy, ésta transformó mi cuento de caracoles ingleses en un culebrón venezolano, es lo que tiene trabajar con historias reales. Lo bueno es que, por lo menos en los cuentos, las nacionalidades giran sin hacer ningún daño.

Muchas gracias a David por estar atento y mandarme la noticia de Jeremy @leftysnail. Vaya esta balada para el caracol fallecido que tanto ha dado a la ciencia y a la comedia.


Continúo con Parla, la tarde me trajo la posibilidad de escuchar a muchos narradores conocidos, como mi amiga y compañera Sapona Aurora Pérez Sanz que llenó el escenario de  brujas y jorobados sin ningún tipo de reparo. Y otros descubiertos, que no al descubierto.
Reencontrarme con Nieves Pérez, Mariam Encandilada, Jose Luis, Ángeles Goas, Mario Cosculluela, Miriam Pala,...

Y para cerrar, la guinda flamenca de Momi Ogalla un narrador capaz de contar y hacer música con sus palabras y su cuerpo. ¡Ole por ese gato con los dientes limpios!, ¡Ole por esa bruja y ese Coco desahuciado!, ¡Ole por cómo comes sopa!, ¡Ole por cómo te paseas y nos metes en esa cueva! ¡Ole que arte mi arma!, ¡qué emoción!, ¡qué bonito verte contar!

Los organizadores subieron al estrado todavía sonrientes para cerrar el festival y lo cerraron muy arriba, muy hinchado y muy emocionante como un globo a punto de volar.

¡Enhorabuena y gracias por crear este espacio (sideral)!

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sábado, 21 de octubre de 2017

El peregrino

Estos son solo pasos
 de un peregrino errante.
Los caminos que no me pertenecen,
Las palabras prestadas que los días
dejaron en mi oído.
Ángeles Mora


Nos cruzamos en la escalera del albergue, me llama la atención su forma de bajar, estudiando cada paso, como si siguiera un manual de instrucciones.
Un peldaño, stop, colocar un pie junto a otro, stop, nuevo peldaño, de nuevo stop. Cada movimiento asegurado con la mano firme en la barandilla. ¿Cuenta los pasos?, ¿los escalones?, ¿los centímetros de barandilla recorrida?

Llega a tierra firme, fin del peligro, aun así, permanece con las piernas flexionadas. Entonces reparo en sus botas, unas botas altas de montaña que le dan un aspecto de niño tirolés. A la entrada del albergue, los peregrinos seguimos el ritual de cambiarnos el calzado, después de jornadas de 25 kilómetros, puede ser el mejor momento del día. Pero él, a esas horas continúa con sus botas, a pesar de que por debajo de los calcetines lleva ambos pies vendados.

Voy a la habitación para dejar la mochila y ducharme. Bajo al rato, el sonido de una vieja guitarra me atrae hacia la sala, una chica toca en el sofá, un poco más atrás un grupo conversa en inglés, y en el rincón una pareja apura una botella de vino.
No está en la sala grande. Lo encuentro cinco, o seis pasos más allá de donde lo dejé. De pie delante del banco cercano al comedor. Parada, inclinación, flexión de piernas y por fin, se sienta, sorprende que no cruja al moverse. Levanta la cabeza, nuestros ojos se cruzan, pienso que va a saludarme, me equivoco, su trayectoria visual continúa hasta el reloj.

Lleva el pelo recogido en una coleta larga y rubia, tiene los hombros levantados en un gesto interrogante. Me mira, más bien mira mi cintura que queda a la altura de sus ojos entreabiertos, pero no me ve. Quizá esté loco, o muy cansado.
Le saludo, levanta unos milímetros las cejas.  No quería molestarte, digo sin pensar, tranquila vi tus pies desde el principio, contesta él impasible. Antes de que pueda entender qué ha querido decir, me pregunta muy despacio: ¿necesitas algo?

Esperaba otro tipo de pregunta como: ¿llevas mucho caminando?, o ¿desde dónde vienes? Habla con un acento extraño, quizá haya hecho una traducción literal de su idioma. Todo bien gracias, ¿y tú? No contesta, sólo resopla y baja la cabeza. Fin de la conversación. Vuelvo a la sala, elijo un libro al azar y me siento en uno de los sillones del fondo desde el que puedo observarle sin ser vista. Él permanece en stand by.


Suena el timbre de la cena, se levanta, se coloca delante de la puerta del comedor. Me admira su precisión, debe ser alemán. Se acercan otros peregrinos, conversan entre ellos, él espera en silencio. Me coloco también en la fila, no quiero perderle de vista. Abren, camina hacia la barra del buffet, coge una bandeja, vaso, cubiertos, con movimientos precisos, quizá le duela cada uno de ellos.
Avanza con pasos laterales, desplaza la bandeja con las dos manos sobre la plataforma. Alarga un brazo, coge una ensalada, avanza, coge un postre, avanza, se detiene, no hay motivo para hacerlo ahí, no tiene comida que elegir, la fila se detiene tras él. Mira a derecha, mira a izquierda, resopla y mueve ligeramente la bandeja hacia la izquierda, choca con la bandeja del vecino, de nada sirven sus quejas, resopla, da un paso pequeño lateral hacia la izquierda, el vecino se ve obligado a echarse para atrás para dejarle retroceder, el peregrino ocupa su lugar y avanza un pasito más hacia la izquierda, su nuevo vecino se aparta también, así hasta tres. Quedan los otros peregrinos en fila perpendiculares a la barra a la espera de que avance hacia el lado correcto. Algunos observan otros se quejan, él alarga un brazo, coge un trozo de pan, lo coloca en la esquina de la derecha, resopla, y vuelve a avanzar en la dirección correcta.

Se sienta solo, las mesas se llenan, la suya también, come en silencio, en orden: tic, tac, tic, tac, levanta y baja el tenedor acompasado con el reloj del vestíbulo.
No lo soporto más, no quiero seguir mirándole, abandono, me voy al jardín, me tumbo y miro las estrellas hasta tarde. Camino de mi habitación, me cruzo con él en la salida del comedor, una mujer cierra la puerta a su espalda enérgicamente, al poco, se apagan las luces. Subo las escaleras de dos en dos.
A la mañana siguiente me obligo a no mirarle, se llevará su misterio con él, hoy es mi día de vuelta y no andaré más. Consigo evitarle hasta la puerta, donde me doy de bruces con él, le cedo el paso, a él y a un grupo de peregrinos para perderle de vista. Imposible, se ha puesto en cabeza y la calle es tan estrecha que no se le puede adelantar, avanzamos las hormigas en procesión, él marca el ritmo hasta que salimos a una plaza, y el atasco se rompe.

Sólo quiero un sitio donde tomar un café tranquila pero el pueblo es pequeño y volvemos a encontrarnos. Un paso, dos pasos, son quince pasos desde el albergue hasta aquí me dice con una media sonrisa. Me lanzo, le pregunto: ¿Cómo te apañas?, ¿cómo son tus etapas?, ¿te encuentras bien? Él sonríe y continúa caminando.

Ahora sí que me rindo, le dejo marchar, sin despedirme y me dejo caer en una silla de una terraza. Mirarle, me provoca sufrimiento, admiro su arrojo, su locura o lo que sea que le mueva a continuar. Yo necesito un café. Le pido al camarero un cortado y el periódico. Cuando me levanto para irme, estoy convencida de que por lo menos habrá salido del pueblo pero no, me lo encuentro sentado en la parada, esperando tranquilamente el autobús.








domingo, 10 de septiembre de 2017

Ahora puedes escuchar las gallinas de Maitina en la radio

Durante todo el mes de septiembre os leeré los capítulos de "Las gallinas de Maitina" que se publicarán cada viernes en el podcast Va por nosotras.


Ya podéis escuchar la presentación del libro, opiniones de las lectoras y el primer fragmento en este enlace.

Y por último una primicia, estamos a punto de agotar la primera impresión, esto me pone contenta a mí y a los de mi alrededor ¡gracias por vuestra confianza!



¿Todavía no conoces a mis gallinas? Entra aquí para saber todo sobre el libro.

viernes, 8 de septiembre de 2017

El rescate de los caracoles transparentes

Hoy continuaré con la historia de los caracoles transparentes sorianos porque después de escribirla en el blog, mi amiga Nuria Rita me contó una información relevante que hizo que apareciera otro relato.
Si no habéis leído el primer capítulo de los Caracoles transparentes, podéis hacerlo aquí.

Nuria Rita, la pequeña Editora con Carrito es un personaje de novela, aunque sea real.
Es una de esas personas que alimenta mi imaginación. Ella vive en  un mundo paralelo. Si por ejemplo le propones dar la vuelta a una manzana cada una por un lado y reunirte después, tú das la vuelta tan normal y como mucho consigues esquivar una caca de perro, ella te contará que conoció un chino, y que a pesar de que no conseguían encontrar un lenguaje común en el que comunicarse, le estuvo explicando el proyecto cultural en el que trabaja y el chino aceptó apoyarlo económicamente.

Escribí la historia de los caracoles transparentes hace poco y se la mandé a Nuria. Bastó un intercambio de mensajes en Twitter para que el contenido ganara todavía más.


Aquí tenéis una segunda entrega de los caracoles, esta vez "El rescate de los caracoles transparentes"

Hay gente machacona con su pueblo, gente que de tres frases que hace, dos son sobre lo bueno que es tal o cual cosa en su pueblo, ésos son unos principiantes al lado de Nuria.
_Mi pueblo tiene un lavadero, mi pueblo tiene un río ya seco perooo, mi pueblo...

Y dale que te pego con su pueblo, así es contínuamente. Un poco cansina, quizá, pero ella sabe que lleva razón e insiste.

_En mi pueblo han descubierto un caracol -nos dijo ese día.
_¡Enhorabuena! en el mío también cuando llueve,
_que no me entendéis, que han descubierto un caracol autóctono. ¡Si se llama Celtiberis en honor a Soria!

La conversación derivó por otros berenjenales, pero ella no se rendía, al día siguiente volvió a la carga, para que me creáis he traído una prueba. Aquí tengo seis, en ese momento sacó la famosa bolsita de plástico, que parecía más de pastillas que de especímenes autóctonos.

_No hay nada, Nuria, está vacía_ le dijimos entre risas
_No, no son minúsculos, aquí hay seis.
Acercamos uno a uno la cara a la bolsa. No había forma, no se veía nada.
_No los podéis ver, son transparentes. Les costó muchísimo localizarlos y sobre todo encontrar uno con vida.

En ese momento me vino a la memoria uno de mis cuentos preferidos "El maravilloso traje del emperador".

Ella nos dio una disertación científica sobre el descubrimiento de los caracoles. Todavía más complejo porque para justificar el descubrimiento de una nueva especie de animales hay que presentar pruebas.

Sería un caracol maravilloso y la bolsa de los seis transparentes,  la mejor prueba de que el pueblo de Nuria es un lugar fantástico, pero resulta que esa bolsa casi le desaparece.

En una ocasión se la dejó encima de la mesa de un bar, debía tenerla ahí para contar su anécdota preferida y en un despiste, la tiraron a la basura.Volvió en cuanto se dio cuenta, no le importó que fuera casi de madrugada y estar sola. El bar había cerrado. Se encontró en medio de la calle oscura con el contenedor de basura frente a ella y una gran determinación.

Si crees en algo, tienes que estar dispuesto a jugártela, por lo que ella, sin dudarlo, apretó la palanca del contenedor con el pie, era de estos grandes que hay que abrir con mucha fuerza. Tomó impulso y dando un salto de ninja de película, de esos que te levantan a tres metros del suelo a cámara lenta, entró en el cubo.

Todo muy llamativo si no fuera porque la tapa del cubo se cerró con la misma velocidad con la que se había abierto y Nuria quedó en la oscuridad, rodeada de basura. Esto no fue un problema porque llevaba su Blackberry y una de las pocas aplicaciones que tiene, es la de linterna. Nuria defendería a mansalva su dispositivo, casi tanto como su pueblo. Aunque si te quedas atrapada en un cubo de basura a altas horas de la noche, da igual las aplicaciones que pueda tener tu dispositivo, lo más importante es poder llamar para que te saquen.

Pero ella no quería que la sacaran, no mientras los caracoles autóctonos, minúsculos y transparentes estuvieran dentro. Tenía una misión: encontrar esos ejemplares y llevarlos a buen recaudo, un museo quizá, Casa tía Julia, a saber, cualquier lugar que no fuera la basura.

¿Los encontró? Claro que los encontró, buceó en el cubo, pataleó, rebuscó y con manos y dientes hasta localizarlos. Y una vez los tuvo, se le planteó un segundo problema, ¿cómo abrir el cubo desde dentro? La respuesta llegó después de muchos intentos, no se puede, la única alternativa es esperar a que alguien vaya a tirar su bolsa.

Horas después, una señora pulsó la palanca y estaba echando el brazo hacia atrás para lanzar la bolsa cuando Nuria se levantó como si tuviera un resorte y le dijo "¡no!" Levantando las manos. La señora dio un chillido, la bolsa cayó a sus pies, Nuria sujetó la tapa con las dos manos por miedo y empezó a explicarle. Estaba aquí buscando mis caracoles.

La señora del susto se dejó caer al lado de la bolsa, Nuria salió del cubo, se sentó a su lado y le puso la cabeza en el regazo mientras le abanicaba y continuaba con su historia.

Alguien debió llamar a una ambulancia, cuando llegaron Nuria le estaba contando a la señora que era una especie autóctona y transparente que...No pudo terminar la historia, la sirena la interrumpió y los del Samur le pidieron que abriera paso. Nuria Rita, respetuosa, dejó hacer al personal sanitario y después puso una tarjeta sobre la camilla de la señora, por si tenía interés en conocer su proyecto.

Ella se fue a casa,a poner los caracoles a buen recaudo. Hasta que en una mudanza pasaron a mejor vida. Quizá los caracoles sorianos sólo estén destinados a unos pocos y sea  mejor conservarlos en secreto.
Obsesionada por los caracoles, me hallo


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  • Momento de digresiones:


Para justificar la existencia de una nueva especie, hay que presentar pruebas, eso me recuerda al Principito, al capítulo del geógrafo. Aquí transcribo una parte maravillosa donde habla de cómo debe comportarse un buen explorador:
– ¡Usted es geógrafo !
– Exactamente – dijo el geógrafo – pero no soy explorador. Carezco totalmente de exploradores. No es el geógrafo quien va a contar las ciudades, los ríos, las montañas, los mares, los océanos y los desiertos. El geógrafo es demasiado importante para andar paseando. No abandona su escritorio. Pero en él recibe a los exploradores. Los interroga y toma nota de sus recuerdos. Y si los recuerdos de alguno de ellos le parecen interesantes, el geógrafo debe hacer una encuesta sobre la integridad moral del explorador.
–¿Por qué?
–Un explorador que mintiera provocaría catástrofes en los libros de geografía. (...) Entonces, cuando la moralidad del explorador parece buena, el geógrafo investiga sobre su descubrimiento.
–¿Va a verlo ?
–No. Es demasiado complicado. Se le exige al explorador que presente pruebas. Si se trata por ejemplo del descubrimiento de una gran montaña, se le exige que traiga de ella grandes piedras.
El Principito Capítulo XV