viernes, 8 de marzo de 2019

Estrenamos el podcast "Te cuento a gotas"


Hoy día 8 de marzo nace nuestro primer podcast de "Te cuento a gotas" un podcast donde conversamos sobre curiosidades literarias, artísticas, cinematográficas y cultura a la contra. También entrevistaremos personas singulares que nos vamos encontrando en el día a día. Y lo haremos gota a gota, al aroma del té.

Camino de la vida es el título del primer episodio, empezamos igual que la canción de cabecera del programa, esa "Barquita" que nos ha regalado la gran Fátima Ru.

En este programa navegamos de gota en gota entre el Mercado de pulgas donde Amparo Quintana y yo charlaremos con Fátima sobre su arte: el cante, la poesía, el baile y la vida. De ahí pasaremos a la gota de cine en Super cinexín donde Sonia Jiménez Romero nos hablará de Handia una pequeña gran historia.

Cerramos el programa con la gota de Amparo Quintana que nos hablara del amor en sus noticias en paralelo.

Por último nuestra invitada quiso devolvernos la entrevista y terminamos el programa charlando con ella Amparo Quintana y una servidora: Mar del Rey.
Contamos también con Ivan Patxi detrás de los micros en la labor de producción.
El logo de nuestra tetera caracol, está diseñado por Carina Galliano.

El podcast tendrá una periodicidad mensual, podéis escucharlo en Ivoox y Spotify.


¡Esperemos que os guste!
¡Feliz día de la mujer!

Fátima Ru, Mar del Rey y Amparo Quintana


lunes, 25 de febrero de 2019

El cole cuenta con Estrella y yo también



Estas Navidades escuché la entrevista a Estrella Escrina en el programa Iberoamérica de cuento la entrevista que le hacía Manuel de Légolas. Ella relataba su experiencia enseñando a niños de primero de primaria a contar cuentos. El proyecto se llama "El cole cuenta" y se desarrolla en el colegio Dulce Chacón de Rivas junto con el apoyo de las profes Natalia y Ainhoa.

Me fascinó escuchar cómo les enseña a contar cuentos tradicionales a partir de gestos y quise conocer el proyecto de cerca. Estrella es muy estrella, de esas que alumbran en la noche y son bellas por naturaleza propia y no (solo) por estar subidas a un escenario.

Contacté con Estrella, la conocía de oídas (como se conoce a los narradores) y de haber coincidido en algunos cursos, le manifesté mi deseo de conocer mejor su trabajo, de ayudarla en lo que se pudiera y desde hace unas semanas voy con ella al colegio, disfruto de las clases de cuentos, de los niños, de las profes, la veo trabajar, escucho cómo los niños se cuentan los cuentos, cómo los recitan "en sus cabezas" para recordarlos, cómo los cuentan "sin libro" y cómo los comparten con los compañeros.

Estrella les explica que un cuento tiene partes fundamentales que son como las piedras que usamos para cruzar un río y entre todos eligen cuáles son esas piedras para luego aprenderse la historia.

Escucho cómo les pregunta si han contado el cuento en sus casas y ellos con sus seis años, hablan y cuentan que han contado en el coche, pero se quedaron a medias porque llegaron al sitio donde iban o que le cuentan al hermano pequeño que es un bebé, o a otra hermana no tan pequeña debajo de la sábana con una linterna, o a los primos y a la familia.

También les pregunta Estrella sobre sus nombres, ¿saben por qué se llaman como se llaman? Varios levantan la mano y le llega el turno a Sulaiman que dice que se llama así por un profeta de su religión. Y su profe le pregunta si sabe lo que es un profeta y él dice que un profeta es como un profesor pero que sabe más cosas, más importante. Y se fue Suleiman con la tarea de preguntar si en su casa conocían alguna historia de ese profeta.

Luego habló Chaima que se llama Chaima y Gema porque tiene un nombre de aquí y otro de allí y a ella le gusta más que le llamen Gema porque estamos en España.

También un niño dijo que existían colegios eternos, los niños son poetas naturales, después aclaró que los coles eternos son como los de Harry Poter y entonces supimos que se refería a coles internos aunque lo de "colegios eternos" sea un concepto maravilloso ¿no es la vida un cole eterno?

Y en mi vida, cole eterno, tengo el placer de ir a Rivas cada jueves, acompañada de Estrella y de las profes, de ver la dinámica del cole, de conocer a los niños y escucharles. El día 14 de febrero empezamos con los recreos de cuento. Sesiones de cuentos de diez minutos que tienen lugar en el recreo donde pueden asistir los niños de todos los cursos. Entre las maestras han ideado un sistema de entradas para que puedan venir todos por turnos. De ahí la foto donde las pequeñas manitas sostienen sus entradas antes de pasar a la biblioteca para escuchar cuentos.

El primer día les conté la nueva versión de mi historia Leopoldo no es un topo, el siguiente jueves el grupo nuevo que entró dijo que sabían que iba a contar una historia de un dragón topo (se habían contado entre ellos), así es como el cole cuenta y cuenta. Sería bonito ver si a final de curso recuerdan todos los cuentos que vayamos contando. Como a las sesiones de los recreos solo pueden acudir unos pocos, que esos fueran los juglares, los narradores que primero recordaran la historia y despue´s la compartieran con sus compañeros ¿no es eso lo que pasa con las historias?

El pasado jueves 21 de febrero fue la segunda sesión y ellos también contaron. Fue hermoso ver a mayores y pequeños contar Los siete cabritillos y también a su compañeros de edades dispares, escuchar con atención.

Crear este espacio es posible gracias a las maestras, que se quedan sin recreo y vienen a pasar ese rato a la biblioteca, que reparten las entradas y hacen que todo sea fácil, y fluya, igual que las buenas historias.

Mientras tanto yo sigo contando con Estrella, más feliz que una perdiz y de paso recuperando canciones de esas que sonaban en la casette del coche de mis padres cuando íbamos de viaje, como ésta. El otro día cuando una niña contaba por qué se llama Julia, Estrella habló de este poema de Goytisolo.


miércoles, 20 de febrero de 2019

"Reloj no marques las horas"

Cuando pienso en por qué me dedico a contar historias siento que de alguna manera se lo debo a mi abuela Flora, la madre de mi madre. Ella nos contaba sobre todo cuando éramos pequeños, nos hablaba de la guerra, de cómo tuvieron que huir, de su periplo por la Península y después por Orán, ella era muy niña en la guerra y los ojos de los niños dejan escapar pocos detalles.

Yo me siento heredera de la palabra, de las palabras de sus recuerdos, ese es el legado más valioso para mí, el que me arropa y acompaña y quizá por eso he elegido como profesión ser narradora.

No recuerdo cuándo mi abuela dejó de contarnos, no sé si fue porque nos hicimos mayores o cuando mi madre enfermó. Pero creo que la tristeza se llevó sus historias y con el tiempo me di cuenta de lo mucho que las echaba de menos.

A mi abuela le encantaban los relojes con sonería, ella tenía grandes, pequeños, de mesa, de pared. Mi madre solía quejarse del escándalo que montaban todos ellos juntos. Mi madre solo tenía uno, un reloj de pared, no muy grande, era de madera y cristal, tenía un péndulo metálico y una superficie de porcelana blanca sobre la que aparecían los números árabes. Supongo que lo comprarían mis padres en algún mercadillo. Para que funcionara, había que darle cuerda. La cuerda era metálica de estas que parecen un mosquito con dos ojos grandes y una trompa. Mi madre era la encargada de alimentar al reloj.

Los lunes por la mañana cuando todavía mis hermanos y yo estábamos en la cama, mi madre se acercaba en bata y hacía girar la cuerda. El reloj crujía como las articulaciones de un autómata. El reloj era el sonido de mi casa, el que marcaba la vida, el corazón de la casa.

Rara vez se paraba, salvo que mi madre se despistara y entonces, tenía que darle cuerda y asegurarse de que las campanadas correspondían con las horas. Si no era así, además del característico sonido de la cuerda, escuchabas las campanadas tocando sin parar. Recuerdo asomarme desde la puerta de mi cuarto, enfadada para saber qué estaba ocurriendo y ver a mi madre en plena tarea de sincronización temporal.

Hace once años que el reloj está parado.

miércoles, 2 de enero de 2019

Retal Urbano número 1 "La lluvia nunca vuelve hacia arriba"

Inicio con éste relato un conjunto de pequeñas imágenes que he llamado Retales Urbanos (RU).
Si te gusta, comparte.



Callejeo por la ciudad, es de noche y llueve, en el suelo algunos charcos dispersos reflejan la luz de las farolas. Sobre el asfalto, las ruedas de los coches salpican a los peatones despistados. Caminantes con prisa brotan de los portales como hormigas en fila, aunque lleven paraguas.

La plaza del Dos de Mayo, en cambio está vacía y quieta, salvo la lluvia que cae y el reflejo de una luz intermitente que se proyecta desde una de las esquinas. Sale de un baño público que han instalado hace poco y que parece un ascensor brotado del suelo.

Resulta extraño que la puerta no esté cerrada, funciona con un mecanismo automático y sólo se abre introduciendo una moneda. Distingo un bulto alargado en el suelo con el que tropieza la puerta. Me acerco y veo que es un viejo petate tan sucio que ya no recuerda su color original.

De nuevo se despliega la luz y distingo el interior del baño, igual que una lata de conservas. Quizá elijan ese material plateado para disimular la suciedad, ni siquiera el espejo es de cristal, sino una superficie metálica lisa que te devuelve un reflejo extraño, casi marciano. La puerta se abre lenta igual que el telón de un teatro, descubre la taza del váter también plateada, taza futurista que vuela desde el suelo, pero ésta parece sujeta por unas botas viejas, aunque no pertenecen a la taza sino a un hombre descolorido, quizá el dueño del petate.

Está sentado sobre la taza del váter. El pantalón vaquero subido, la espalda apoyada contra la pared de mentira, el pelo largo y gris, la barba deshilachada tapa los botones de la camisa, en la boca un cigarro, la ceniza le cae sobre la pierna sin que él reaccione, el humo sube hacia sus ojos entornados, choca con el ala del sombrero y continúa volando hasta el techo.

Él ni siquiera parpadea solo mira vigilante el cielo, sin importarle si la puerta está abierta o cerrada, a la espera de que deje de llover.

Continúo mi camino pensando que este baño-ascensor se ha convertido en la mejor forma de aliviar una necesidad muy distinta para la que fue concebido.


jueves, 20 de diciembre de 2018

Felices Fiestas y Un mar de vida

Hola a todos, este año os deseo felices fiestas con un cuento llamado "Un mar de vida". Una historia que nace a petición de la Fundación Lukas. Querían un cuento que hablase de la vida de las personas con discapacidad severa y sus familias, la población con quienes ellos trabajan.

Un mar de vida


Nadie se dio cuenta de que le salía un océano de dentro. Cuando rompió aguas, las olas se extendieron por el quirófano, batieron contra las puertas e inundaron la planta. A la tarde los de la limpieza barrieron toneladas de sal, restos de arrecife y tres estrellas de mar. Nadie se dio cuenta porque de dentro de Mamá salió una cola azul marino, luego vinieron la aleta derecha y la izquierda, la espalda lisa y el morro.
Mamá preguntó ¿está bien? El quirófano respondió con silencio, sólo la matrona con cientos de partos a sus espaldas, le dio un cachete igual que hacía con los demás. El bebé tomó aire y no lloró, sino que emitió un canto tan dulce, que todos los presentes escucharon conmovidos. La matrona obedeciendo a un baile ancestral, le envolvió en una toalla suave y se lo entregó. Ella le miró y se perdió en esos ojos azul abisal que tanto le recordaban a los suyos.
No le extrañó que el médico, sin dar los buenos días, la mirara de frente y formulara el diagnóstico:
_Su hijo ES una ballena.
 Ella contestó
_Lo sé, también ES mi hijo”.
Él continuó su discurso con la distancia que da el miedo y le aconsejó que no se vinculara mucho con “la criatura”
_¿Quiere decir con mi hijo?
Mamá se imaginó un cordón umbilical como una amarra que tenía que soltar y se le hacía larga, larga, larga ¿cómo soltarla si tú estabas al otro lado?
Por un tiempo se alejó, no conseguía entender, aunque jamás soltó la amarra. Un día empezó a tirar para volver a tu lado. Aprendió que tu ritmo es lento y tus necesidades grandes como tú.
Empezaste a crecer sano y fuerte. En casa te llevaban con un carro especial, te encantaba que te tocaran, que te movieran las aletas y sobre todo las caricias y los besos.
Por la mañana te despertabas temprano, cantabas canciones antiguas y la casa vibraba con tu canto de ballena. Si todavía no había salido el sol, tu habitación se teñía de azul y las estrellas del cielo se volvían estrellas de mar.
La casa se quedó pequeña, tenías que doblar la cola para que no se saliera por la ventana del salón, había que ladearte para entrar a las habitaciones y el morro te asomaba por la ventana de la cocina. No había forma de sacarte, hasta que un día la solución vino sin pedirla: una brizna de polvo te cayó en el espiráculo y estornudaste.
El tejado salió volando, las paredes se desmontaron igual que la caja de un mago. Cuando mamá llegó del trabajo, se encontró la casa deshecha y a ti muerto de la risa. Estuvo intentando entender qué había ocurrido, hasta que se rindió y se tumbó a tu lado. El cielo estaba repleto de estrellas. Empezaste a cantar la canción que llevabas repitiendo desde pequeño. De repente ella entendió tu mensaje: “Llévame libre y salvaje, llévame hasta el mar”.


_Claro, daba saltos de alegría, eso es lo que querías decirme, he sido tan tonta. Pero, ¿cómo llevarte?, ahora ni siquiera tenemos una casa.
Tú seguiste cantando y ella se tumbó a mirar las estrellas. Entonces vio el carro de la Osa Mayor arriba en el cielo.
Por la mañana Mamá se puso manos a la obra, alguna gente se acercaba a preguntar, la mayoría se sorprendía, ¿cómo iba un carro a soportar tu peso? El mar no estaba cerca y tú eras muy grande. Ella no se dejaba amedrentar y continuaba organizando los restos de la casa para el montaje. También llegaron otros vecinos, esos preguntaban en qué podían ayudar. Casi sin daros cuenta, estuvo terminado.
El día del viaje unos fueron llamando a otros. Hacen falta muchas manos para mover una ballena. Sentiste sobre tu piel suave el contacto de cada persona y a la de tres, te subieron al nuevo carro.
Feliz, empezaste a cantar, ellos empujaban al son de tu melodía. Cuando os acercabais a los otros pueblos, os escuchaban de lejos y la gente salía a recibiros y a tomar el relevo.  Mamá iba a la cabeza, mirando hacia adelante, parecía que desde el inicio del viaje era capaz de ver más allá del horizonte.
Llegasteis al atardecer. Mamá te dijo: el mar. Os llevaron hasta la orilla, así se llama el inicio del mar o el final, según se mire. Los que os habían acompañado, se marcharon, pasaban por delante de ti, te hacían un gesto, una seña, te acariciaban. Hasta que os quedasteis los dos solos a esperar a la marea.
Mamá estaba en silencio, cuando el mar le mojaba los pies, comenzó a quitarte con cuidado las cintas que te sujetaban. Tu lomo azul, inmenso y brillante quedó al descubierto. Ella te roció con agua de mar, por primera vez sentiste el sabor salado y te supo a casa.
La marea siguió subiendo, de repente notaste una sensación extraña, de falta de sostén, el carro había quedado por debajo de ti, ¿era vértigo? Entonces comprendiste, flotabas, mamá ya no estaba a tu lado sino de pie en la orilla, sus pies descalzos en el agua de mar.
Te cantaba, las manos en el corazón, sonreía, aunque podías ver las lágrimas cayendo por sus mejillas.
El mar te atraía, las olas movieron tus aletas y por primera vez te diste cuenta de que te respondían, moviste izquierda, derecha, derecha, izquierda. Sentías el corazón latir desbocado en tu pecho, cada vez estabas más lejos. Ya ni siquiera la oías aunque sabías que seguía cantando.
Cuando tu horizonte era azul marino, te volviste y de un fuerte impulso, tu cuerpo voló por el aire y la viste por última vez.

FIN

Os invito a conocer la Fundación Lukas y la labor tan importante que desarrolla visitando su web.
"Un mar de vida" nació gracias a las historias que me fueron contando, quiero agradecer en concreto a María del Palacio, a Ignacio Moreno, a Jesús Gómez Tejedor y a Anne Marie Otten por su sinceridad y su confianza. Para mí ha sido un regalo conocer su realidad de cerca.
Y también a la ilustradora Lucía Paniagua quien ilustró mi cuento sin saberlo y después ha accedido a compartir su imagen con la Fundación Lukas.


martes, 18 de diciembre de 2018

Las gallinas de Maitina aparece como lectura recomendada por la Biblioteca CEIP La Senda

Es una alegría saber que mi libro "Las gallinas de Maitina" ha sido uno de los seleccionados por la biblioteca del CEIP La Senda como una de sus recomendaciones de lectura. Podéis ver en la imagen lo bien acomopañadas que están mis gallinas, entre otros con "Los días pequeños" de Pep Bruno y "7 llaves" de Antonio Rubio que además es un libro que inspira uno de mis espectáculos de cuentos.

Éste es uno de mis mejores regalos de Navidad, saber que las gallinas gustan, que llegan a nuevas manos, que continúan en su vuelo gallináceo, pero seguro.

Creo que es un libro que permite la lectura en voz alta, la lectura en familia y compartir a distintos niveles. 

Para más inri la portada de su selección es una maravillosa ilustración de Mariona Cabassa de una gallina leyéndole a sus pollos.

Agradezco a MariaJe la selección y la confianza y espero que las gallinas lleguen a muchos hogares.

Estas fiestas si no sabes qué regalar, regala "Las gallinas de Maitina", es un acierto seguro

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sábado, 8 de diciembre de 2018

Colombia, crónica de un viaje de cuento

He tenido la oportunidad de viajar a Colombia y contar por allá. Pasé casi tres semanas contando y contando sin parar. Ha sido un viaje tan intenso en todos los sentidos que aunque volví hace ya tiempo, todavía lo estoy procesando.

Esta no pretende ser una crónica ordenada sino una forma de compartir recuerdos y experiencias y una respuesta a todos vuestros ¿cómo te fue por Colombia?

Para mí que soy amante de los cuentos y de las buenas historias y que llevo pocos años dedicándome a contar, viajar a la cuna de la narración y hacerlo de la mano de Mauricio Linares ha sido un sueño hecho realidad, todavía no termino de creérmelo. Vuelvo con muchos retos, nuevas ideas y proyectos para seguir creciendo.

Cartel de participantes del FIC
La primera posibilidad de contar allá fue en el Festival Internacional de la Cultura de Boyacá (FIC), creo que hasta que no llegué allí no me hice a la idea del tamaño de semejante evento. En América todo es grande y para muestra el cartel de participantes del FIC.
Una suerte contar con un coordinador como Nelson López que es narrador y conoce tan bien el oficio.

En Colombia las contadas en las que he participado se podrían describir como cuando en Forrest Gump habla de los tipos de lluvia  "Lluvia que caía de arriba, lluvia que subía de abajo, lluvia que caía de lado..." He contado para público en teatros, en universidades, en colegios, en la calle, de día, de noche, en familia, por la radio, en el coche, para la televisión. He contado sola y acompañada por narradores de todo el mundo mundial.

He tenido la oportunidad de escucharles, de charlar con ellos, de aprender, de convivir y eso es todo un regalo. Volver a encontrarme con Hannah Cuenca y con su arte y con Aldo Méndez y su belleza. Conocer a Gatostado y verle palo arriba, palo abajo contando sus historias de "nace el viento entre el bambú", aterrarme con el gato de Raúl España, y también con el vampiro de Jorge Skinfield, bailar con la música de Fabían Encuento, recordar a los payasos de la tele cada vez que Gasca saludaba a los niños. Y por supuesto conocer el libro de Carlos Pachón y a su autor aunque fuera por teléfono.

Y ¿qué decir del FIC? De esa programación cultural que vista desde lejos impresionaba.
Contar con Cristian Rueda con esa voz que tiene de curandero (de los buenos) y con Julián Maya y terminar cantando en un Karaoke de Tunja. Estrenar teatro con Dalariel que además en el viaje hasta Paipa me regaló un cuaderno único en el mundo para que escribiera mis relatos.
Coincidir con Mauricio y con Cata y participar del reconocimiento que le hicieron por su carrera como narrador, por esos treinta añazos.
Escuchar a Martín Céspedes, a Henry Morales, compartir plaza con Snicker de Medellín. Conocer a Gonzalo Olave de Chile.

Terminar el periplo en Villa de Leiva contando mis gallinas y caracoles y cantando "A la sombra de un león" en el teatro que gestiona David Gato. Acompañada de Fabián Encuento, Fanfarria, Cristian Rueda y todo ese público que llenó el teatro hasta el final esa tarde de lluvia.
Ese sí que fue un gran final.

Los cuenteros no tenemos sentido si no contamos con alguien que nos escucha. El público colombiano ha sido una delicia, desde grandes a pequeños, desde familias a gente en la calle. Sorprende la escucha y el respeto que hay por la narración. Sólo puedo terminar esta crónica de recuerdos deslavazados dando las gracias.

Los niños me pedían autógrafos
porque hablo muy chévere
Este fue el principio de mi viaje que en esta crónica con de infinito, está al final.

Quería que fuera un viaje de cuento, un viaje de contar sí, pero también de escuchar. Mauricio Linares presentaba ese fin de semana "La soledad de los muertos" y además lo hacía en una sesión en la que después contaba Hannah Cuenca. Mi primera tarde en Bogotá la pasé escuchándoles a los dos y debo reconocer que con el jet lag que llevaba encima, las horas me pasaron volando y los cuentos me llevaron de la mano. ¡Ah! y además tuve la suerte de recibir la visita de Lina y de su familia.

Al día siguiente en Bogotá Mauricio Linares y yo compartimos varios tintos y muchas conversaciones sobre cuentos, sobre textos, sobre recuerdos. Es siempre un placer charlar con él, de hecho a veces parece uno de los personajes de García Márquez ¿lo eres Mauricio?

Como cuando te cuenta de la vecina de su pueblo que leía el futuro en las rodillas y no se atrevía a salir de casa porque estaba convencida de que la iban a matar. Y que cuando la nieta que siempre estaba a su lado para aprender el oficio, dejó de ir al colegio durante días, la maestra dio la voz de alarma y las fueron a buscar a la casa y allí nadie abría pero se veía desde la ventana una vela encendida. Y no se volvió a saber de ellas pero la casa siempre estaba limpia y la vela encendida. ¿Cómo no se va a pasar el tiempo volando con estas historias ?

Luego marché para Neiva a participar en el Festival Viva la palabra viva, organizado por Casa Teatro y dirigido por Álvaro Gasca. O Gasca como le llama todo el mundo, desde su nieta hasta su loro.  Cinco horas para llegar hasta el sur, al calor. Como dice Carolina Rueda: en Colombia para cambiar de estación sólo tienes que cambiar de lugar.

Me invitaron como representante de la República de España, no llegué a aclarar con Álvaro si fue un error o una confusión temporal en cualquier caso me gustó el detalle. Allí descubrí que mi nombre funciona de una manera peculiar fuera de España porque cuando me presentaban decían: "Mar del Rey de España" y eso me generaba una lucha interna, soy una mujer libre y no me hace mucha gracia eso de que parezca que pertenezco a Felipe VI. Además este rey siempre me sonó como Camilo VI y puestos a querer preferiría ser Mar del Rey de Camilo VI...La solución fue cambiar el orden de los factores, así empezaron a presentarme como "desde España, Mar del Rey" eso ya sonaba mejor.

En Neiva contamos para todo tipo de público en todo tipo de situaciones. Las funciones matinales eran para colegios, el más pequeño tenía 150 alumnos, y de ahí hasta 500. En algunas funciones los niños hacían fila para que les diéramos nuestros autógrafos, nos sentíamos como estrellas del rock.

Terminamos el festival en Casa Teatro que es la Casa de Gasca y su familia y tiene un teatro dentro, después cada uno se fue por su lado. Y yo emprendí camino para el FIC que ya os conté más arriba y como dije antes, todo final es un principio, así que espero poder volver pronto por esas tierras.

Si quieren escucharme en mi próxima actuación, será esta semana, aquí está el cartel.
¡Gracias por leer hasta el final! Déjame algún comentario para que sepa que has pasado por aquí.

 Algunas fotos más de Colombia:



















lunes, 3 de diciembre de 2018

Hablamos de las Gallinas de Maitina en Urroz con el Club de lectura de Lizoáin- Arriasgoiti


Gallinas (libro) rodeadas de oveja y gallina hechas por Aran

Recibí una invitación especial acompañar al Club de lectura de Lizoáin- Arriasgoiti y Urrotz Villa para hablar de "Las gallinas de Maitina". Me hizo muy feliz el hecho de acercarme de nuevo al valle de Arce y compartir estos momentos con la propia Maitina y también poder decir eso de "yo he venido aquí a hablar de mi libro".


Nos juntamos en el hotel rural Muskilda donde nos recibieron con el fuego encendido y una mesa redonda de esas que animan al encuentro.


Fue una tarde genial en la que el libro nos sirvió como punto de partida para hablar de la magia de la infancia, de la muerte y de los procesos de duelo, de la vida y el campo.
Escuchar que les pareció un libro que se leía con facilidad y a la vez trataba temas profundos, me gustó. Hubo opiniones de todo tipo porque a alguna gente no le convence que la narradora sea una gallina, menos mal que Marcela Mora estaba clueca y no pudo acompañarnos porque un comentario así estoy convencida de que le habría llegado.

Para tener representación de Marcela, la gallina que me narra las historias del gallinero, Maitina llevó una gallina y un par de ovejas hechas por una amiga.

Muchos de los asistentes tienen también gallinas, gansos y hasta cerdos vietnamitas.Por lo que la velada dio para compartir nuevas historias.
Terminamos con un cuento a petición de la organizadora Charo Bengué, "De cómo un pollito de cuello pelao hizo que un gallinero de navarra se convirtiera en un culebrón venezolano".


Os dejo algunas fotos del evento:







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jueves, 22 de noviembre de 2018

Inicio un nuevo proyecto "frases míticas"

Hoy inicio un nuevo proyecto llamado "frases míticas" la idea es recoger aquellas frases que me parezcan graciosas y publicarlas totalmente sacadas de contexto y sin más explicación.
Si la persona que las ha dicho me lo permite, las publicaré con su nombre y tal cual las pronunció.
He aquí la primera frase mítica que he pescado:















Por supuesto se aceptan propuestas de frases míticas, si tienes una, envíamela a hola(arroba)mardelrey.com

También las publicaré en Instagram donde soy @cartelesporelmundo y suelo publicar carteles curiosos. ¡Viva la comunicación!

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Colombia en pocas palabras ¿bailamos?

Entré en el patio caminando con la calma que te dan la soledad y el calor del Caribe. Me sentí atraída hacia una de las esquinas. Allí me encontré con ella. Bailaba, bailaba sin importarle el calor, ni el paso de los días, ni la desnudez, ni si alguien miraba o no, simplemente bailaba. 

Colombia me dejó participar de ese baile eterno, igual que ella, con los brazos abiertos.

Conocí narradores de todo el mundo, compartí experiencia de contar con ellos en todo tipo de ambientes. Y ahora toca seguir, con los cuentos, con las historias y muy pronto de nuevo cruzar el océano para contar allá esta vez en otro festival en Tunja.

Ya os contaré, pero antes de eso todavía andaré por España cocinando nuevas historias. ¡Que siga el baile!

¡Ah! y si quieres ver mi experiencia en Colombia en Carteles, entra en mi cuenta de  Instagram @cartelesporelmundo donde fui colgando uno al día. 

Y si queréis escuchar cuentos de vuelta y vuelta. Este sábado 22 de septiembre estamos de vuelta en el Carmela con los Cuentos Redondos, esta vez seremos dos narradores: Simone Negrín y yo.
La entrada es libre, la salida, no. Esto es, vosotros valoráis el espectáculo. Y si no os da para dejar algo, no pasa nada, otra vez será.
Cuentos Redondos
Sábado 22 de septiembre, 21:00
Ribera de Curtidores 33, Madrid






viernes, 3 de agosto de 2018

Sueños que son de verdad (muy cerca de Macondo)

El pasado viernes 20 cerré mi curso de cuentos contando en el Retiro, ilusa de mí creía que hasta septiembre no retomaría mi actividad como narradora.

Cuando de repente recibo la propuesta de contar en Colombia, nada más y nada menos  que en Santa Marta y Riohacha.a
Quiero agradecer a Carolina Rueda que me ha dado la oportunidad de contar en Macondo y a Nicolás Lubo que me acogerá en el festival.

domingo, 15 de julio de 2018

Drajara, la dragona de Guadalara

El huevo está en el palacio o al menos así lo cuentan los viejos del lugar.
Cuando lo construyeron alguien debió colocar esa piedra blanca  sin darse cuenta de que no era como las demás. Cuentan que desde entonces, cada luna nueva, la dragona Drajara se acerca a buscarlo. Pero, todavía no lo ha encontrado.


Unos dicen que la prueba de sus visitas son las escamas que cada vez son más en los muros del
palacio. Porque ella se restriega contra las paredes, algo en ellas le recuerda a su olor. Otros dicen que esas escamas son lágrimas petrificadas que ella deja cada vez que viene y vuelve a irse sin su dragón.

Todos los relatos coinciden en una sola cosa: el pequeño dragón no quiere que lo encuentren, esa ciudad, ese palacio, son su hogar.

Esa primavera la lluvia hizo que la pared del patio se desprendiera dejando a la vista una forma blanca y redondeada. Le pusieron un cordón rojo alrededor, desde entonces filas de niños esperan a las puertas del palacio para verla.

Han pasado muchas primaveras desde esa primera, el cordón se ha vuelto blanco y el huevo sigue latiendo dentro del palacio.

Un verano empezaron a llegar mensajeros de todas partes del mundo para contarle cuentos, a la piedra, palabras para incubar al dragón. Desde entonces la danza de cuenteros continúa.
Nadie sabe qué tipo de dragón será, ni cuántas voces harán falta para que crezca. 
Lo que sí saben es que cuando salga, rompiendo la cáscara antigua, será seguro un dragón de cuento.

***
Esta pasada semana he participado en el curso "Cuentos que tejen ciudades: la narración oral como arte de relación" dirigido por Marina San Filippo y coordinado por Pep Bruno.

Durante tres días nos han contado de contar y de símbolos y de tradición y de ritos. Ha sido un placer escuchar a Virgina Imaz, Ignasy Potrony, Quico Cadaval, Estrella Ortiz y a toda la gente que nos ha iluminado sobre el arte de contar historias.
Después de la última charla de Ignasy Potrony en la que nos animó a poner un huevo en Guadalajara, a mí se me ocurrió este pequeño cuento, quizá sea solo el principio de una historia que podemos continuar entre todos. Si queréis seguir con ella, dejad algún comentario.

martes, 26 de junio de 2018

Plagios, descubrimientos enmarcados y anécdotas de juventud


La imagen puede contener: texto
Ojo es a las 20:30, el cartel va media hora de adelantado
Esta tarde contaré en "La vida es cuento" una iniciativa de Marian Colina y Simone Negrín que convoca la gran Carmela en su Casa. Allí  quien quiera puede compartir historias reales (propias o de otros).
He decidido contar una anécdota de juventud del año en que estuve de Erasmus en París. Preparándola, releo apuntes de esos tiempos y me encuentro con unas vivencias sencillas y divertidas de mis tiempos mozos pero no juveniles. Porque juveniles siguen siendo éstos.

Y sea por azar o porque tenia que regar la planta que está al lado, hoy he vuelto a leer un poema que heredé del despacho de mi madre que tengo detrás de mi mesa. Se lama "être jeune" está escrito en francés y hasta hace un rato creía que era del general McArthur pero acabo de descubrir que no, que era de un poeta llamado Samuel Ullman.

Según he leído en este artículo, el poema fue una inspiración para los años en que McArthur estuvo trabajando en la recuperación de Japón y él lo tenía colgado en su despacho...Quizá alguno de los lectores tenga más información sobre este hecho.
Comparto mi traducción del texto, se encuentran muchas en la red, pero quería hacer la mía propia.
Nota al encabezado (que no al pie): el texto está escrito en neutro y por tanto algunas palabras terminan en "o" para equilibrar, las palabras grandes van en femenino: belleza, naturaleza, esperanza,...

SER JOVEN 
Ser joven no es una etapa de la vida, es un estado del espíritu, un efecto de la voluntad, una cualidad de la imaginación, una intensidad emotiva, una victoria del coraje sobre la timidez, del gusto por la aventura sobre el amor a la comodidad.

No nos hacemos viejos por tener un número de años, nos hacemos viejos porque hemos dejado de lado nuestros ideales. Los años arrugan la piel, renunciar a los ideales arruga el alma. Las preocupaciones, las dudas, los temores y las desesperanzas son los enemigos que lentamente nos hacen caer en tierra y convertirnos en polvo antes de la muerte.

Joven es quien se asombra y se maravilla. Pregunta como un niño insaciable. ¿Y después? Desafía los acontecimientos y se encuentra con la alegría de la vida.

Sois tan jóvenes como vuestra fe. Tan viejos como vuestra duda. Tan jóvenes como vuestra confianza. Tan viejos como vuestro abatimiento. Tan jóvenes como vuestra esperanza.
Seguiréis siendo jóvenes mientras seáis receptivos. Receptivos a la belleza, a la bondad y a la grandeza. Receptivos a los mensajes de la naturaleza, del hombre y del infinito.

Si, un día, a vuestro corazón lo muerde el pesimismo, lo corroe el cinismo, que Dios tenga piedad de vuestra alma envejecida.

Samuel Ullman (aunque en el marco de mi madre pusiera General Mc Arthur, 1945)

Y si esta tarde no puedes pero mañana sí, todavía estás a tiempo, escucha "La llama da" 
¡ÚLTIMA FUNCIÓN!
Miércoles 27 de junio
20.30 horas
Sala La majareta
calle del Almendro 18, Madrid
Compartimos cartel con otras dos compañías, el precio de la entrada para las tres representaciones es de 10€     
Haz tu reserva por correo: mayelit.valera@gmail.com
o por WhatsApp 604 202 642



jueves, 14 de junio de 2018

Estrenamos "La llama da" una obra de microteatro y todavía puedes verla

Los seguidores del gran maestro Daar el Toke han sido reunidos de forma secreta para recibir la llamada del maestro. Todo está preparado hasta el último detalle,
todo listo para recibir la llamada del sublime, el ignoto, el maestro Daar el Toke ¿qué puede salir mal?

Ese es el argumento de la obra La llama da que estrenamos ayer, día 13 ¡no tenemos miedo!

La llama da nació ayer por fin. Me alucina el proceso de creación de una obra desde el planteamiento del texto hasta que el público puede disfrutarla, es ver a Pinocho convertirse en un niño de verdad y como todo lo mágico, no se puede explicar porque si lo haces, desaparece. 

El texto de origen lo escribí hace muchos años y estaba guardado en un cajón. Cuando Javi Cuartero me pidió guiones fue uno de los que seleccioné, siempre me pareció divertido. Después de leerlo, Melisa Messeguer futura directora del proyecto, sugirió aumentar el juego con el público y éste ha llegado a ser un cambio sustancial en la obra.

El texto original quedó modificado para encontrar algo que tiene mucho que ver con la intención inicial de la historia. Es muy interesante tener otros puntos de vista sobre lo que se escribe y ver qué transmite y a partir de ahí evolucionar.

Esperando la llamada
Evolucionar a una obra que ayer hizo reír a quienes vinieron a verla, compartir de nuevo con Javier Cuartero actuación que no escenario, es la tercera vez que hacemos de pareja en la ficción.

También para mí ha sido una oportunidad el trabajar con dos actores profesionales, he aprendido, he disfrutado, he jugado, un lujo vamos. Desde aquí agradezco a mis compañeros la oportunidad.
Ayer al terminar la representación, sentí la necesidad de compartir estas líneas, me acordaba de ese momento en que vi a una gallina cantando sin parar y Maitina me explicaba que acababa de poner un huevo. Porque cuando una gallina pone un huevo lo canta a los cuatro vientos, poner un huevo es motivo de celebración, como materializar un sueño, como presentar una obra.

Altar de Daar el Toke

¡Todavía estáis a tiempo de venir a verla! 
Miércoles 20 y 27 de junio
A las 20:30 en la Sala la Majareta
calle del Almendro número 18,
El precio de la entrada es de 10€ para tres obras de microteatro. Compartirmos programa con otras dos obras muy divertidas, lo que hace una tarde redonda de teatro.
Haz tu reserva:
Correo: mayelit.valera@gmail.com
WhatsApp 604 202 642


Y para terminar, os dejo con una anécdota. Lo que comentaba al principio de Pinocho siempre me recuerda a esta escena de Shrek en la que Pinocho, por casualidad, durante una batalla entre magos es transformado en un niño de verdad por un rayo perdido, y durante dos segundos es el niño de verdad más feliz del mundo, hasta que aparece otro rayo perdido y...Aquí tenéis el fragmento lo he encontrado en baja calidad, aunque la falta la última frase de Pinocho que cierra y a mí me encanta, os la escribo a continuación del vídeo:



PINOCHO: Aaaahhhh, ¡soy un niño de verdad!, ¡soy un niño de verdad! Ya no

miércoles, 23 de mayo de 2018

Hoy hace un año

Hoy es miércoles, si fuera martes y hace un año todavía estarías aquí. Si fuera martes quizá me llamarías por teléfono. Empezaste a llamarme los martes, decías tengo una llamada perdida tuya y yo no te había llamado, pensaba que quizás llamabas porque me echabas de menos. Luego descubrimos que mi llamada perdida, era la fecha, en la pantalla los martes ponía "mar" y tú creías que ese mar era yo.
Me hubiera gustado no descubrirlo para que siguieras llamándome.

Hoy no me llamarás porque es miércoles y porque hace un año, dejaste de poder llamar, era martes.

Tía Cari te dedico este pequeño texto que escribí mientras recogía tu casa y también muchos, muchos recuerdos. 

No estás en tu dedal, ni en tu cepillo de dientes, no estás en tu bata, ni en tus zapatillas, no estás en tus sábanas, ni en tu armario, no estás en tu olor, ni en tu pijama, no estás en tu baño, ni en tu silla, ni en tu cocina, ni en tu taza. No estás en la casita de muñecas, ni en tus juguetes, ni en tus fotos, ni en tus toallas.

No estás en los últimos patucos que tejiste, ni en el costurero, ni en la tabla de labores, ni en tus correcciones, ni en tu lápiz, ni en tu teléfono.

Todo colocado, todo recogido, y el viernes que viene toca sacar la ropa de verano y vamos a hacer jabón. Porque el regalo de Olivia ya está preparado.

No estás en tus fundas de zapatos, no estás en tus recuerdos, no estás en tu mesilla, ni en tus relojes, ni en la temperatura que marcan los termómetros distribuidos por toda la casa, no estás en la alarma, me la han puesto para que me dé tiempo. No estás en los abrazos vacíos, ni en tu bastón, ni en el palo que inventaste para bajar la ropa. No estás en las monedas sueltas que tenías para llevar en el bolso, ni en los marcos de las fotos, ni en el armario de la ropa limpia, ni en las bolsas de lavanda para dar olor. No estás en la máquina de coser, ni en las cajas de costura, ni entre las cintas de raso, ni en las coderas, ni en los cuellos para dar la vuelta.

No estás

y ya hace un año

lunes, 21 de mayo de 2018

Canino la película este jueves en nuestro Cinefórum



Este jueves, Amparo Quintana y yo con la colaboración de ASIMEDIA, celebramos dos años de Cinefórum y lo haremos con una película que no deja indiferente: Canino de Yorgos Lanthimos.
Canino te obliga a prestar atención desde el principio para entender los códigos de una familia fuera de lo común. Cuando consigues comprender los códigos de su mundo surrealista, la película no deja de sacudirte, una y otra vez, sin descanso.
Te hace plantearte muchas preguntas, te lleva a una claustrofobia total, a pesar de estar grabada en gran parte en un jardín luminoso y abierto.

Si hubiera que ponerle un reflejo enfrente a esta película que contara una historia de la forma contraria diría que ese reflejo es La vida es bella de Beningni, donde un padre inventa un mundo alternativo para hacer más llevadero el horror del campo de concentración a su hijo. En Canino, el padre construye un mundo alternativo, claustrofóbico, sin salida y sin posibilidad de adaptación al exterior. Un mundo alternativo porque salir es peligroso y sólo él puede hacerlo.
Algunas críticas la califican como comedia de humor negro, yo sólo vi lo negro pero tengo que reconocer que me ha dado mucho que pensar.
Nos hará reflexionar sobre la familia moderna, sobre los riesgos que tiene el aislamiento.
Rescato para terminar un proverbio africano: Para criar un hijo hace falta una tribu entera. Que nunca perdamos la tribu, ni las ventanas al exterior, ni la capacidad crítica. 


miércoles, 9 de mayo de 2018

Ven a ver "Molinos de cuento, molinos de vientos" este jueves en Madrid

Mañana jueves a las 20.00 en La escalera de Jacob en Madrid estaré contando cuentos de molinos, de vientos, de viajes, de sueños.

Se trata de un espectáculo que comencé a rodar el año pasado y que ahora retomo con la intención de probar nuevas historias.

Habrá cuentos africanos, griegos, hindués, de cosecha propia, anécdotas.

Si te animas a venir, reserva tu entrada en la web de la Escalera www.laescaleradejacob.es
¡Nos vemos allí!

Será el próximo jueves 10 de mayo
A las 20:00 en La escalera de Jacob
Calle Lavapiés 13
Espectáculo de cuentos para adultos
Precio de la entrada: 7 € Puedes reservar en www.laescaleradejacob.es

miércoles, 2 de mayo de 2018

La gallina Marcela Mora me entrevista en exclusiva

Marcela Mora vino hacia mí, muy seria, con el tiempo aprendes a distinguirles los gestos, y me dijo que cómo podía ser que me pasara la vida hablando de ellas y ella no supiera nada de mí.
Reconozco que no me suele gustar presentarme o hablar de mí en tercera persona (como si fuera de la familia real) por lo que agradezco su iniciativa y al mismo tiempo me siento un poco cohibida pero como ha insistido en que la comparta en el blog, allá va.
Cedo pues la pluma a la gallina Marcela co-autora del libro "Las gallinas de Maitina"
Marcela Mora con Pequeño Pollo (también conocido como PP)
El otro día conseguí localizar a Mar del Rey, como sabéis, ella y yo escribimos “Las gallinas de Maitina” a dos plumas. Llevo tiempo persiguiéndola porque me gustaría saber algo más sobre su persona humana, después de que ella haya hablado tanto de nuestras personas galliniles. Cuando se lo dije se sorprendió, yo insistí, seguro que la gente quiere saber más de tu vida. ¿Qué gente? Pues quien haya leído las gallinas, además tampoco es de recibo que conozcan tanto sobre nosotras y tan poco sobre ti, finalmente ha aceptado que la entreviste, os transcribo el resultado.
—Hoy en exclusiva para todos nuestros lectores entrevistamos a Mar del Rey co-autora de “Las gallinas de Maitina”.
—¿De verdad crees que hay que darle ese tono?
—A callar, que la que lleva la voz cantante soy yo, empecemos otra vez.
—Estoy un poco nerviosa es la primera vez que me entrevista una gallina.
—Tranquila, empezamos, ¿eh? ¡Allá va! Hoy en exclusiva con todos nosotros, la escritora Mar del Rey nos cuenta sus andanzas hasta llegar a este punto de su vida.
Hola Mar buenos días.
—Buenos días Marcela.
—Muchas gracias por concedernos esta entrevista.
—Un placer compañera.
—Nosotras nos conocimos a través de tu libro de gallinas, pero tú llevas más tiempo escribiendo ¿podrías decirnos por qué escribes?
—Escribo por necesidad, necesidad de expresar y de compartir.
—¿Desde cuándo?
—Cuando era pequeña, se me ocurría cualquier idea, empezaba a escribirla, iba donde estaba mi madre y le decía “mira mamá, mira lo que he escrito” y ella me decía cuando lo termines me lo enseñas…Siempre me costó mucho terminar, hasta que un día se me ocurrió una historia de principio a fin, cuando trabajaba de psicóloga, ese fue mi primer cuento: “Angustias, una mujer con mucho cuento”
—¿Cuándo empiezas a publicar?
—Tenía muchos escritos guardados en el cajón, hasta que en 2009 empiezo mi blog y decido sacar muchos de ellos a la luz porque lo que quería era que otras personas los leyeran. Hoy todavía conservo el blog, aunque a lo largo de los años ha ido cambiando, ahora por ejemplo lo uso para publicar textos cortos menos elaborados, o para contar mis experiencias, mis lecturas o algunas de mis aventuras como narradora.
—Nuestro libro “Las gallinas de Maitina” nació en el blog ¿verdad?
—Sí, en su momento me pareció interesante que los primeras versiones de los textos, estuvieran en el blog y así aparecieron los primeros capítulos. Las versiones corregidas y los últimos capítulos sólo están en el libro. ¡Ah! Y ahora hay algún anticipo de la segunda parte.
—Hablando de “Las gallinas de Maitina” ¿ese ha sido tu primer libro?
—No, es mi primera novela corta pero tengo publicados otros dos cuentos en solitario.
Primero publiqué “Gato enamorado” en febrero de 2014. Quería hacer un libro bonito con ilustraciones y detalles cuidados. Trabajé con Carina Galliano una ilustradora con la que sigo colaborando, el diseño de la cubierta de Gallinas es suyo y también las siluetas del interior…
—Me encanta cómo nos sacó, estamos super estilizadas, bueno y la Punki no sabes lo contenta que se puso cuando nos vio. Por no hablar de Karol la yegua, que está convencida que la de la silueta es ella, aunque no lleve cencerro.
—El proyecto de “Gato enamorado” fue muy emocionante porque para publicarlo puse en marcha un proceso de crowdfunding o micro-mecenazgo.
—¿Eso qué es?
—Algo en lo que todos colaboran, la gente que se anima participa como mecenas y con todas las aportaciones, si reúnes lo que necesitas y puedes llevar adelante tu proyecto.
En mi caso tuve más de setenta mecenas, imprimí 300 ejemplares y acabo de sacar la segunda edición.
—Gatos, gallinas ¿Siempre escribes sobre animales?
—Me gustan los animales desde niña y lo cierto es que inspiran muchas de mis historias pero no todas, por ejemplo en mi segundo libro: Oyraborá no aparecen animales.
—¿De dónde sacaste esa palabra tan difícil? O…y…raborá?
—Es una palabra mágica, cuesta decirla, pero una vez aprendes no hay quien pare. Ahora que lo pienso, el origen de Oyraborá sí tiene relación con los animales. Está inspirada en la palabra griega Ouro borus: la serpiente que se come su propia cola.
—No se vaya usted por las ramas, háblenos del libro.
—Oyraborá es un cuento ilustrado esta vez por Ana Cardona una amiga muy especial que también es pintora. Cuenta una historia mágica, habla del poder de los cambios, de la naturaleza y de las Cuentagotas.
—¿Las Cuentagotas?
—Sí, son las que conocen el secreto de la cueva sagrada, el ombligo del mundo, donde nació todo lo que existe, y también las únicas capaces de conseguir que se desprendan con sus cantos, las gotas de agua que cuelgan de las paredes sin romperse.
—Suena un poco místico, puede que a las ovejas les guste…
—Quizá, la próxima vez que vaya a Saragüeta se lo leo.
—Cuentagotas, ¿también es el nombre de una editorial?
—Sí, de las Cuentagotas de Oyraborá nacieron el logo y la filosofía de la editorial Libros a Cuentagotas que fundé hace poco junto con otros compañeros, nuestro libro es su primera publicación.
—Además de tu faceta…
—¡Vaya palabra faceta!
—Ey, déjame seguir que pareces una de las hermanas…
—Además de tu faceta como escritora, tienes otra como narradora.
—Sí, en realidad creo que las dos son la misma faceta lo que pasa es que la narración me permite compartir de primera mano y jugar y también narrar historias de otras personas. Yo cuento historias que leo, normalmente mis fuentes de inspiración son la realidad y la literatura.
—¿Por qué cuentas?
—Porque creo que a través de las buenas historias nos reencontramos con nosotros mismos y nos sentimos más felices.
—Yo salí de un huevo pero tú, ¿tú de dónde sales?
—Soy la mediana de tres hermanos, la única chica. Mi madre era editora y mi padre es muchas cosas (sabe tanto como la gallina Clara o más) aunque por resumir diremos que es ingeniero. La casa de mi infancia está llena de libros y a mí mi madre de pequeña me leía en voz alta por las noches.
—Como a nosotras Maitina.
—Igual, además ponía voces y era muy divertido, recuerdo mi preferido “Las aventuras de Matonkikí”. Luego me hice mayor y oía desde mi habitación cómo ella le leía a mi hermano pequeño “El pingüino Oto”.
—Pero de dónde te viene el gusto por el escenario.
—En casa somos de mucho hablar: en las comidas, en los viajes, de contar cosas que hemos aprendido, también mi abuela nos contaba muchas historias de la guerra. Cuando me hice mayor nos dejó de contar, una pena.
—De todas maneras me han dicho que en las primeras representaciones de tu vida, te ponías bastante colorada.
—¿Quién te contó eso?
—Las gallinas siempre tenemos información privilegiada, además recuerda mi vocación de reportera.
—Pues sí, de pequeña mi madre escribía una función para que representáramos en familia en navidad (tengo 25 primos) y a mí siempre me daba el papel de la Virgen. La obra era muy divertida y mis primos reían y jugaban, pero en mi parte me tocaba decir frases como “ya el niño dios ha llegado…” y lo pasaba fatal. Cuando yo era pequeña era muy tímida, tanto que me daba vergüenza existir.
—¿Cuándo te subes por primera a un escenario?
—Pisé un teatro desde dentro por primera vez en COU, mi último año antes de entrar en la universidad. Yo salía sola a escena, imitaba a Gloria Fuertes, fue el único número en solitario, y lo pasé muy bien, tenía sólo 17 años y ya me parecía que iba tarde al mundo escénico.
No me di cuenta de la emoción que me producía estar dentro, andar entre bambalinas, meterme por los camerinos, subir y bajar por la trampilla oculta, ver la concha detrás de la que se escondía el apuntador, ensayar con el teatro vacío y después, actuar con él lleno.
—Entonces lo exploraste igual que hiciste con Saragüeta y el gallinero.
—Sí, me gusta entender la mecánica de aquello que me llama la atención.
—¿Y fue ahí cuando empezaste a escribir teatro?
—Micro teatro por ahora he escrito sólo micro, no fue más tarde, creo que lo del teatro viene por los guiones y los guiones vienen de la narración oral.
—No entiendo nada, quizá debería haberte entrevistado Clara que es la que más sabe de las gallinas.
—He mezclado muchas cosas, cuando empecé a contar cuentos vi que la forma de prepararlo tenía mucho que ver con un guión de cine, con una transformación en otro lenguaje y por eso estudié algo de guión y de ahí surgió la posibilidad de hacer un guión de microteatro.
—Dicho así parece muy fácil.
—¡Qué va! En parte me animé porque tenía amigos alrededor que se unieron al proyecto como actor y directora.
—Entonces tú ¿estudiaste algo parecido con el teatro?
—¡Nooo! Bueno cuando tenía edad de estudiar la carrera hice psicología, luego he ido haciendo otros cursos.
—¿Te gustaba la psicología?
—Al principio no, en esa etapa de mi vida tenía la sensación de que todo iba demasiado rápido, a veces llegamos a la encrucijada de caminos antes de darnos cuenta como si las patas fueran más rápidas que el cuerpo.
—Como si fueras un avestruz
—Eso, con retroceso de la parte superior…Los primeros años no me atraía nada, yo buscaba una psicología de relación con la gente y lo que me enseñaban era todo demasiado científico: aprendí mucho sobre la mosca de la fruta, estadística y también otras cosas que jamás había experimentado como que, si no vas a clase, se te puede olvidar una asignatura y suspender.
—Suena divertido.
—Bueno por lo menos el último año de carrera empecé a atisbar lo que creía que era la psicología cuando la elegí y me empezó a gustar la parte de psicoterapia.
—Entonces, ¿te dedicabas a escuchar a la gente y a ayudarla con sus historias?
—Sí, durante un tiempo estuve trabajando en un hospital. Trabajé con mujeres con cáncer de mama, jamás imaginé lo que eso me iba a ayudar después cuando fue mi madre la que enfermó, pero esa es otra historia.
—Cuéntanos algo de tu madre, de tu ama.
—Mi madre era muy gallina como Maitina, sólo que se creía que todos eran sus pollos (un poco como le pasa a la gris con sus huevos), era muy sociable y alegre y muy trabajadora.
Era editora, creo que a mí me gustan tanto los libros por ella, de alguna manera siento que me arropan.
—Confiésalo, tú también has sido editora.
—Bueno, yo trabajé en la editorial un tiempo, allí aprendí el proceso de edición, conocí a alguna gente con la que hoy continúo trabajando y también aprendí mucho sobre comunicación y sobre relaciones familiares…
—Y luego está tu trabajo con las familias.
—Sí, trabajé durante un tiempo en servicios sociales especializados en atención familiar. De ahí conservo grandes recuerdos y mejores amistades. Ahora en el mundo de la mediación sigo poniendo mi granito de arena con un cinefórum sobre conflictos.
—A ver cuándo me invitas.
—Cuando quieras, si eres tú la que le tiene pánico a salir del pueblo.
—Pues haznos un vídeo y así lo vemos todas.
—¿Quieres preguntarme algo más? Mira que yo creo que nadie va a llegar hasta tan abajo.
—Vale, una última pregunta ¿en qué punto estás ahora?
—Ahora me dedico a escribir y a contar, en ese sentido estoy explorando un nuevo camino en mi vida y me considero privilegiada. Además, con nuestro libro “Las gallinas de Maitina” tengo la oportunidad de visitar colegios ¿sabes que muy pronto iré al Trabenco?
Estoy feliz con la respuesta que ha tenido las gallinas, sobre todo porque veo que gusta a los niños y a los mayores, he recibido comentarios de niños y niñas que me han emocionado, saber que el libro llega, que vuestras historias gustan y emocionan es un orgullo para mí.
En el mes de mayo iré por vuestra zona a dar a conocer el libro en distintas bibliotecas y en junio estreno otra obra de microteatro en la que también participo como protagonista, parece que la primavera viene cargada de frutos.
—Muy bien, muchas gracias por tu tiempo.
—Gracias a ti por tu interés, Marcela, saluda a tus hermanas de mi parte y a Maitina.
—Eso haré.