domingo, 15 de marzo de 2009

Encuentros

Me enamoré de sus caricias suaves, de sus movimientos rítmicos, de su ir y venir. Su intermitencia: ahora aparezco, ahora me voy.
Cuando noté su contacto por primera vez me hizo volar, surcar el cielo azul, sentir como si tocara las nubes, me envolvió en un abrazo invisible para luego irse alejando poco a poco y según desaparecía más bajaba yo de vuelta al suelo.

Pasaban los días que parecían horas y las horas que parecían días y yo deseaba con todas mis fuerzas volverle a ver y volar a su lado pero él no vino.

Buscaba sus señales pero no estaban por ninguna parte. Hasta que un día antes de una tormenta nos volvimos a encontrar.

Estabas revuelto, pensé que quizá te pasaba como a mí y te alegrabas de verme. Hacías pequeños tirabuzones a mi lado que me hacían cosquillas y que fueron aumentando en intensidad, me pareció como si me hicieses bailar y sin pensarlo me dejé llevar. Comenzamos a subir arriba arriba mientras nos acompañaba la música de nuestros cuerpos al rozarse y las nubes de tormenta nos abrazaron.
Subimos tanto me sentí tan libre que casi olvido la cuerda que con fuerza me ataba al suelo. Yo estaba contigo, tus brazos me mecían, pensé que desde el suelo todos miraban nuestras cabriolas admirados.
Y allí arriba entre las nubes de tormenta por primera vez escuché tu voz: "te he echado tanto de menos, por favor no te vayas" dijiste.

Cada vez volábamos más altos, más libres, entonces sentí un beso húmedo de lluvia, quise alejarme agarrarme a la fuerza de tu abrazo y soltar mis ataduras pero desde el suelo sentí un tirón "se acabó, tengo que volver"

Ahora tu beso húmedo pasó a mojarse con tus lágrimas o quizá fuera la lluvia, cuanto más me acercaba al suelo más llorabas tú.

De vuelta a casa sentí tu música en mi ventana, golpeando con ritmo y carácter quise creer que me pedías que huyera contigo. Pero a la mañana siguiente dejé de oír tu voz.

Lo que más quiero en este mundo es volver a bailar contigo, dejarme llevar, subir alto y cortar ese fino hilo que me ata al suelo.
Pero desde ese día te fuiste lejos y yo he vuelto al desván. Desde la ventana espero tus señales, me muero de tanto esperar. Te busco ansío volver a sentir cómo me meces y me besas con humedad antes de la tormenta. Sólo quiero dormirme en tus brazos mientras me alejas de todo lo que conozco.

Hoy de tanto implorarte pedirte buscarte llorarte no sé si realmente estás aquí o es mi imaginación. Me pareció escuchar tu llamada en la ventana. Sí eres tú, quiero salir a tu encuentro pero estoy prisionera. Me concentro en los sonidos de la casa escucho de lejos los pasos infantiles que tan bien conozco, suben por la escalera, ya están cerca y sí por fin me sacan a tu encuentro.

Al principio te cuesta coger confianza, te acercas y te vas y yo cuando vienes subo/vuelo y me caigo cuando te vas "así es mi vida" te digo "por favor no me dejes más estoy hecha para sostenerme con tu brisa, me muero por sentir tus caricias como ahora, cada fibra de mi tela vibra al sentirte cerca".

Te pedí que me raptaras, que no me dejaras volver al suelo nunca más, te dije que necesitaba tu abrazo de norte y sur, de este y oeste, tus besos húmedos de lluvia, tu brisa recorriendo mi cuerpo, sentir tu llamada fuerte en la tormenta.

Hinchado de orgullo cogiste confianza y de un tirón rompiste el cordón umbilical que me unía con la tierra y aquél niño me perdió para siempre y tú me conquistaste para siempre. Nos alejamos bailando como nunca lo habíamos hecho tú enroscado en mi cuerpo yo apollada en tu fuerza mecida por tus brazos.

Cuando estábamos tan altos tan altos que sólo quedábamos tú y yo en el mundo te pregunté "¿cómo te llamas?" y tú dijiste "Viento" y yo dije "yo soy Cometa"

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