sábado, 25 de abril de 2009

Reflejos


Salí de la tienda para hacer una foto al escaparate. Desde ahí fuera me di cuenta de que todo se juntaba, la calle se estrechó, las cajas de dentro se pegaron a los edificios de enfrente. El espacio en tres dimensiones dejó de existir.

Miré mi cuerpo, era totalmente plano, la pierna derecha dentro del escaparate, la izquierda apoyada en la barandilla del balcón.

Llamé a urgencias y pedí lo único que te saca de este tipo de problemas: un inflador. Esto lo aprendí en las películas de dibujos animados. Finalmente todo volvió a la normalidad.

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