martes, 5 de mayo de 2009

La encantadora de voces


Las voces son unas grandes desconocidas para nosotros por eso me he propuesto desvelar todos sus secretos, porque lo que le hicieron a la Encantadora de voces merece ser contado.

¿Recordáis la sombra de Peter Pan? ¿Ésa que se escapaba y le hacía perseguirle? Wendy tuvo que cosérsela a los talones para que dejara de hacerlo…
Las voces se parecen un poco a ella: curiosas, traviesas. Resumiendo: les gusta irse de garbeo de vez en cuando a conocer mundo. Salir de su entorno normal y hacerse oír por boca de otros. Por supuesto a la hora de elegir las personas, tienen sus gustos y aficiones.
Si alguien no me cree que piense en la última vez que se ha quedado afónico. Cualquier médico os diría que es porque habéis forzado mucho la garganta. Tonterías, lo que realmente ha ocurrido es que vuestra voz se ha ido de pingo y a saber lo que estará haciendo por ahí.

Puede que haya salido de marcha y ande por ahí chillando a voz en grito.
Quizás haya entrado dentro de alguien haciéndose pasar por su voz interior.
A lo mejor juega, como hacen todas las voces, con la megafonía de las estaciones y aeropuertos haciendo ir a la gente que no entiende nada de lo que oyen, de un lado para otro.

También son enamoradizas y rondan a la gente. En ocasiones se encaprichan con alguien, por esa forma suya de ser les suelen gustar más los adolescentes sobre todo los chicos.

Resulta muy difícil ponerle límites a las voces (nadie conoce su secreto) por eso ellas entran y salen de nosotros como quieren y si no que se lo digan a los pobres jovencitos que están con el cambio de voz, que no es más que voces entrando y saliendo de ellos sin ton ni son.

Cuando una voz se pone a tono le entran ganas de estar dentro de esa persona. Vaya diafragma, qué respiración, y esa tráquea…Deseará hablar por sus labios, salir por su boca, rozar las cuerdas vocales. Ser su voz sólo por un momento.

Ésta que os cuento es la verdadera naturaleza de las voces que hasta ahora no ha sido desvelada.

Ella tampoco sabía nada de las voces, era una mujer normal: ni muy alta ni muy baja, ni delgada ni gorda, ni guapa ni fea. Probablemente a cualquier persona que pasase por su lado no le hubiera llamado la atención, pero a las voces sí, a ellas les volvía locas. Cuando una voz la veía desde lejos no podía más que acercarse a ella y desde ese momento desearla para siempre.
No os he contado cómo actúan las voces cuando entran dentro de alguien, habitualmente aprovechan para embaucarnos mientras dormimos ¿quién creéis si no que son las narradoras de nuestros sueños? Nos envuelven con sus historias y permanecen con nosotros como una voz interior. Se limitan a tener una relación en la intimidad con los que no son sus dueños legítimos, todo este idilio permanece en el ámbito privado.

Pero con la protagonista de esta historia no fue así porque ella tenía un don, era la Encantadora de Voces. Al principio no notó nada más que sus sueños se volvieron mucho más elaborados. Pero luego pasó lo que tenía que pasar: se corrió la voz. Todas las voces del mundo desearon conocerla. Empezaron a entrar y salir de ella indiscriminadamente ya no sólo por la noche, también de día, pasaron de ser narradoras de sueños a convertirse en verdaderos estorbos.

Las voces más descontroladas la deseaban tanto que no podían esperar a la noche. Pensar en esas cuerdas vocales horriblemente sexis de las que tanto habían oído hablar, esa traquea tan bien colocada, aquella lengua tan flexible y sobre todo rozar esos labios jugosos, amorosos…Las voces no podían controlarse, les resultaba irresistible.

Ella le encantaba a todas las voces, tanto que cuando alguna voz la veía quedaba prendada de ella y se metía en su interior. Así la encantadora sólo podía hablar con esa voz, ésta la dominaba todo el tiempo que quería hasta que decidía abandonarla.

Al principio fue divertido pero con el tiempo se convirtió en algo bastante molesto. Imaginaros cómo fue cuando durante unos meses sólo podía usar una voz de cantante de ópera: rompió todos los cristales de las ventanas de su casa, recibió quejas reiteradas de los vecinos, pero ella no lo podía evitar con lo que pasaba todo el día cantando y cantando sin parar.

Luego fue incluso peor porque entró dentro de ella la voz de un gangster, y pasó de las continuas quejas por el ruido a que nadie le dirigiera la palabra porque cada vez que abría la boca, atemorizaba a todo el mundo.

¿Y cuando la invadió la voz de un bebé? Durante ese tiempo dejó de poder hablar sólo decía ajo y babababaabaab papapapa mamama...

La situación se volvió insostenible cuando la moda entre las voces se extendió por todo el mundo, la Encantadora de Voces comenzó a hablar en idiomas que no entendía.

Además las voces ya no esperaban a que la anterior saliera de su cuerpo y entraban a la vez. Aquello era una locura, no podía hacer nada sólo dejar que hablasen entre ellas, discutiesen o hiciesen lo que les viniera en gana.

Cuando se dio cuenta de que había perdido su voz, la Encantadora de voces sintió que la situación había sobrepasado todo límite. La buscó en su interior pero el esfuerzo fue en vano, la voz se había marchado. Poniéndose en el lugar de ella entendió perfectamente los motivos para abandonarla.

Pensó en una solución para acabar con aquéllas voces que entraban y salían de ella con plena libertad...Por fin se le ocurrió una idea y se puso manos a la obra. Construyó una caja de color negro con una pequeña abertura.
Una vez la hubo acabado comenzó a soplar en el interior las voces que habían ido entrando dentro de ella. Sopló y sopló y sopló hasta que todas y cada una de las voces pasaron de su interior a la caja.

Cuando acabó estaba tan cansada que se quedó dormida. Al despertar se encontraba alegre y casi sin darse cuenta comenzó a tararear una melodía, ¡ahí estaba! Por fin había recuperado su voz.

Para olvidar el mal trago que había pasado escondió la caja negra en lo más profundo de un armario. Una noche le pareció escuchar un murmullo proveniente de allí pero no quiso darle importancia, eran imaginaciones suyas, sin embargo el sonido continuaba. Se acercó hasta allí, abrió la puerta y comprobó que las voces que estaban en la caja no permanecían calladas sino que hablaban entre ellas. Al principio creyó estar alucinando pero luego al prestar más atención se dio cuenta de que algunas hacían debates, otras cantaban canciones de su tierra, otras las inventaban…

Cada tarde después del descubrimiento, sacaba la caja del armario y se quedaba embobada escuchando aquella maravilla de sonidos almacenados. En un primer momento eran contenidos mezclados pero poco a poco pareció como si las voces se fueran organizando y surgieron programaciones diarias y mensuales, cada día las voces le daban una nueva sorpresa.

Con el tiempo la Encantadora pensó que era una lástima no compartir aquella experiencia con el resto de la gente. Comenzó invitando a sus vecinos, luego se corrió la voz y llegaba gente de todas partes interesada en el nuevo invento.
Finalmente tuvo tal éxito que ella construyó nuevas cajas, distribuyó en ellas las voces y se las entregó a distintas personas.

Fue así como ella se convirtió en la inventora de algo que ha llegado hasta nosotros hoy: la radio.

Madrid 13 diciembre 2005

2 comentarios:

  1. MOLA!, este cuento. Leerlo entero me ha encantado y lo veo mucho para oralizarlo.... Para grandes y también para pequeños, ya te lo dijeron ellos :)
    Felicidades escritora, gracias por regalarnos estos ratitos tan wenos :))

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    1. ¡Qué bien Aurora! pues la versión nueva es diferente, más rica creo yo y da para jugar. Gracias a ti por leer y animar.
      Besos

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