lunes, 27 de julio de 2009

Camisas para sacerdotes

¿Cómo iba él a saber que se habían equivocado con el pedido! Hizo lo mismo que cada martes por la tarde cuando llegaba el camión: apiló las cajas, comprobó el listado, sacó el contenido, lo presentó en el almacén y colocó las novedades.

Coincidió que eran carnavales y pensó que quizá habían tenido a idea de vender disfraces en el supermercado. Así que colocó las camisas en una de las estanterías más cercanas a las cajas. Anteriormente destinada a música.

Luego dudó ¿y si no fueran para los carnavales? ¿y si fueran reales? Colocó un cartel para dejar que los consumidores tomasen la decisión final. Decía así "Camisas para sacerdotes".

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