miércoles, 8 de julio de 2009

Esos ojos negros


Si vuelve a venir por aquí y me mira, no caeré en la trampa, no volveré a hacerlo de nuevo.

Ya me perdí muchas veces dentro de la redondez de sus ojos negros, me atraparon, me embrujaron, me llevaron a un lugar del que me ha costado mucho tiempo volver.

Son dulces, melosos, envolventes al principio pero luego se vuelven oscuros y opacos y te encierran.

Ella me ha mirado de muchas formas: con curiosidad, después con dulzura pero luego miró con deseo, y yo inocente me colé dentro. Caí por sus ojos como si fueran dos cuevas en verano: oscuras pero frescas. En ese momento sentí que había encontrado a la persona adecuada, que no podría vivir sin el calor de su mirada...

Pero después aparta la vista y llega la noche fría, inapacible y solitaria.

Ahora sé que está al acecho, me ronda desde hace días pero no permitiré que vuelva a atraparme. Ya no.

2 comentarios:

  1. :-( qué poco arriesga la protagonista. Debería poner un poquito de su parte, no todo te lo dan hecho. Besos, escritora. Merche :-)

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  2. Me gusta tu relato, Mar, pero no comparto los miedos de quien lo narra. Muchas veces la vida nos da segundas oportunidades.... y las cuevas en verano son tan confortables.... Amparo Q.

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