miércoles, 23 de septiembre de 2009

Sueño a ciegas


Trasteando por Internet, me he encontrado con una web donde hablan de cómo sueñan los ciegos. Para alegría de los psicoanalistas, ellos también sueñan. Aquí dejo una de las historias que más me ha gustado:


Lucio Suárez Sánchez. 30 años. Ciego total desde los 17 años.


“A veces sueño viendo y a veces sueño como ahora, es decir, sin ver, pero puedo escuchar. Generalmente en los sueños en que veo estoy en cualquier lugar pero en un ambiente donde es noche, y muy pocas veces sueño viendo de día. También en mis sueños puedo ver a gente que he conocido después de que perdí la vista y las veo según las descripciones que la gente me hace de ellas y hago en mi mente una especie de proyección visual inconsciente de los rostros”.



Me permito soñar un poco sobre un sueño a ciegas:

Me desperté y me quedé tumbado en la cama un rato. Sentí tus pasos nerviosos a mi alrededor, querías que me levantase para echar a lavar las sábanas.
He tenido un sueño te dije, he visto tu cara. Entendiste rápido y te sentaste a mi lado ¿cómo era esta vez? preguntaste. Esta vez tu pelo era verde, es uno de los pocos colores que recuerdo ¿sabes?, tu pelo era verde y suave y olía a miel como el champú que usas en verano. Los ojos, sí también los ví, eran naranjas como la mochila que llevaba al colegio cuando era niño. En el sueño me acercaba para acordarme de tu cara, como si quisiera fotografiarla en mi memoria para siempre, entonces tu olor me envolvía, esa mezcla entre azúcar quemada y noche de verano que tanto me gusta. Sí olías a jazmín moreno, jazmín gitano.

¿Sabes cuándo desperté?: cuando te acercabas para besarme con tus labios color, noche, sí porque se hizo de noche de repente, y entonces ya no te veía Perder de repente esa imagen que me acababas de regalar me hizo precipitarme como si estuviera dentro de un pozo negro, como si cayera de un rascacielos.

Entonces percibí, tu calor, tu olor, tu voz, seguías ahí, mirándome con tus ojos naranjas. Tu boca tocó la mía, con ese beso tu olor entró dentro de mí, tu calor rodeó mi cuerpo.
Antes de volver, una tímida luz lo iluminó todo y volví a verte sonriendo.

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