domingo, 24 de enero de 2010


Esta mañana se rompió el bote de colonia al impactar contra el lavabo. Me sorprende, es un bote a prueba de impactos, muchas veces ha caído y rebotado en el suelo como si se tratara de una pieza de metal.
Pero esta mañana cayó mal, nadie es invencible, a todos nos acaban impactando los golpes de la vida, aunque seamos un bote de colonia…
Ahora en el baño huele a limón.
Cuando era pequeña mi madre me hacía tartas de limón en mi cumpleaños…A mí como a casi todos los niños me gustaba la de chocolate. Pero ése día tocaba limón.
Eran unos limones recogidos a mano, en un pequeño huerto de mi familia al lado del mar. Para coger un limón hay que dar vueltas a la fruta hasta que el rabo que la une al árbol se rompe, no hay que tirar directamente, eso nunca.
La tarta era simple: un bizcocho regado con crema de limón.
Ahora mi cuarto de baño huele a algo parecido al olor de esa tarta o por lo menos me ha recordado a eso.
Y yo sigo comiendo tartas de chocolate (para compensar) pero me encanta oler a limón.

1 comentario:

  1. ¿Y una tarta de chocolate con limón? ¿No sería la mezcla perfecta? La de chocolate con naranja ya está inventada y tú pareces ser una persona original. Así tendrías el "revival" más elaborado de la historia de la repostería...

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