martes, 1 de junio de 2010

Cruce de caminos


Él paseaba pensativo por la playa, a esas horas vacía de gente, pero llena de actividad.

Miles de pájaros sobrevolaban las olas en busca de la pesca de la mañana, un cangrejo corría de lado sin saber si ése era el del agua o no, el mar rompía con suavidad acariciando la arena con cariño.
El sol aún bajo, le daba al mar un color plata. Él absorto en el paisaje, no se dio cuenta hasta que la tuvo bien cerca, una gaviota que iba en su misma dirección. Cuando estaban a la misma altura se miraron por un segundo, luego cada uno continuó su camino.

4 comentarios:

  1. Me gusta mucho y me hace pensar en la cantidad de "gaviotas" que nos acompañan y apenas nos damos cuenta.

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  2. ¿sabes si han quedado para otra ocasión?, ¿intercambiaron e-mail?. Es que con las gaviotas ya se sabe.

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  3. Amparo, es verdad da gusto tener gente que nos acompaña en nuestros vuelos...como tú.

    Clara esos encuentros son así rápidos y nunca se intercambia nada, quizá porque se confía en volverse a encontrar en un futuro

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