viernes, 13 de agosto de 2010

DESAYUNO con OJO DE HALCÓN



Si miramos dos mesas de desayuno desde arriba, podremos obtener mucha información.
Incluso podríamos jugar a las siete diferencias, por ejemplo ¿cuál de las dos mesas ha tomado café?, ¿quién se lo ha acabado todo?, ¿qué han dejado sin comer en cada uno de ellos?
Os daré alguna pista para que adivinéis cuál era nuestra mesa:
Me encantan los croissants de desayuno, sobre todo cuando te los traen en cestita y son del día.
Me gusta que me pongan zumo de naranja, y aunque sea de tetra brick termino con él
Además un día me enseñaron la ley del pobre: "lo que se paga, se come" y siempre la practico, aunque ahora también amplío con "...y si no me lo llevo".
A ella le gusta el zumo de naranja pero natural, por lo que desprecia el intento que hacen en los desayunos con prisa, valora aquéllos que se toman su tiempo en prepararlo.
Es ordenada, tanto que consigue que su jarrita, la taza y el plato hagan un tres en raya.
No más pistas ¿cuál era nuestra mesa?

Estas vacaciones siempre salía del buffet con mi manzana en la mano para medio día, en el último desayuno descubrí un cartel donde ponía "se prohibe sacar comida del comedor" el dibujo del cartel era una preciosa foto de una manzana...Aquel día saliendo del comedor me sentí como la primera mujer, con mi manzana en la mano, con tanta publicidad de la manzana prohibida en todas partes, lo que daban ganas era de comérsela, es fácil comprender así a Eva.

2 comentarios:

  1. aaah, me encantan los desayunos, tanto en casa como fuera. Dar vueltas, medio dormida, sin atinar... es un clásico del momento desayuno en el hotel.

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  2. Y que lo digas, en el hotel dar vueltas y en casa con la taza de café con leche buscando a veces el microondas en el baño

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