jueves, 2 de septiembre de 2010

Luz y oscuridad

De pequeña me daba miedo la oscuridad y aún hoy me gusta dormir con las persianas levantadas, me agobia mucho la sensación de despertar y no ver nada, ni una sola forma, ni un relieve del lugar en el que me encuentro, entre toda esa oscuridad me llego a plantear si yo misma estoy allí presente. En la semipenumbra que da no bajar la persiana, yo me muevo sin problemas y si tengo que levantarme para ir al baño, soy capaz de moverme como una gata sigilosa sin tener ningún tropiezo (alguno he tenido pero suena muy glamouroso escribirlo así).

Luz y oscuridad,

también desde pequeña me daba miedo bucear por las zonas de sombra, las rocas dan sombra sobre el fondo marino y todo lo que ves bajo tus pies es una masa negra, a veces puedes llegar a intuir algo con las gafas pero con dificultad...Siempre he agradecido volver a las zonas donde llegan los rayos de sol donde a pesar de estar bajo el agua notas un cierto calor al percibir de nuevo los colores en toda su calidez.

En mi vida a veces me pasa como en esta foto, hay zonas que están en sombra, hace frío y sólo puedo sacar de ellas restos de troncos secos, en cambio hay otras donde alumbra el sol y se ve el verde de las viñas y el azul del cielo, mirándolas puedo notar el calorcito metiéndose en mi cuerpo, si no lo hago a veces la sombra lo envuelve todo y ya no veo los brotes y sólo tengo frío y me dan ganas de chillar como cuando tenía pesadillas de niña.

Pero tengo suerte en esos momentos, A. Maya, de manera sencilla, me mira a los ojos, me sonríe y señala con el dedo la zona de luz, el cielo, el verde y las nubes y entonces todo se aclara de nuevo.

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