miércoles, 8 de septiembre de 2010

Poesía Urbana (segunda parte)


TING TUNG, TINGGGGG TUNNNGGGG

En cuestión de segundos, Maya se levantó del sofá y salió hacia la puerta y exclamó

-¡Es el vecino!
Marta se quedó sentada, los oídos le zumbaban, no entendía qué estaba pasando, después de ese rato el sonido del timbre parecía que venía de otro mundo.

Maya volvió corriendo dijo que era el vecino, que había que esconder el ron, que sus padres le habían pedido que se pasara a ver qué tal estaba, que como se enteraran de que había estado bebiendo se le caería el pelo…Maya cogió las copas y la botella y se dirigió hacia la cocina.

Marta no sabía qué hacer: ¿quieres que me vaya? A lo mejor ya no tienes miedo, si te acompaña este tío…Maya la interrumpió rozando suavemente su mano –es tarde- le dijo pero no pudo añadir nada más porque el vecino entró estrepitosamente en el salón y ella se marchó a la cocina con los últimos restos de su fiesta.

Eduardo, el vecino, tenía algunos años más que ellas, estudiaba ingeniería pero no lo hacía con mucha deboción por lo que había suspendido unas cuantas, así que tenía que aprovechar el verano para sacarse el máximo de asignaturas posibles. Los pades de Maya le adoraban y siempre que podían le invitaban a pasar ratos en su casa.
-Así que ¿habéis estado en el cine?, ¿qué vistéis? Eduardo hablaba, hablaba y hablaba sin parar y lo peor de todo era que Maya parecía estar interesada en lo que contaba, le respondía a sus preguntas y le sonreía, a veces hasta de forma coqueta.

Marta permanecía callada, de vez en cuando asentía con la cabeza o hacía algún ruidito pero tenía miedo de importunarles o de interrumpir su conversación. En varias ocasiones pensó en marcharse, era tonta, ¿cómo podía haber creído que Maya se interesaría por ella? Atareada como estaba en darle vueltas a todo, tardó en darse cuenta de que los dos se habían callado y le estaban mirando.

Miró a Maya y luego a Eduardo, se disculpó y preguntó qué querían, notó cómo el rubor iba subiendo por sus mejillas, deseó estar fuera de esa casa y que las vacaciones fueran largas, muy largas y quizá a la vuelta se cambiaría de instituto...entonces Maya dijo:

- ¿quieres beber algo?

Marta sacudió la cabeza aliviada, no gracias no tengo sed

Eduardo aceptó la Coca cola, me gusta con mucho hielo- dijo- ¿tienes Light?

Maya salió hacia la cocina para comprobarlo.
Eduardo se interesó por el plan que harían al día siguiente, Marta le contestó que no habría día siguiente, él parpadeó varias veces y Marta disfrutó de ese momento antes de continuar con la epxlicación, ambas seguirían con sus vacaciones. Pero su intento de incomodarle no resultó, Eduardo se quedó mirando con una sonrisa bobalicona hacia la puerta por donde Maya había salido.
Marta sintió deseos de arrancarle los ojos ¿qué hacía ese tío ahí?,¿no tenía que estudiar?, ¿no podía molestar a las tías de su edad? Estaba a punto de preguntarle por el próximo examen cuando Maya volvió.

Llevaba tres vasos de coca cola sobre una bandeja, y en un extremo de ésta una cubitera llena de hielo, a Marta le pareció que le miraba, pero fue un gesto rápido, después sonrió a Eduardo y le dijo: he traído la cubitera para que le pongas todo el hielo que quieras.

Él la miró y le dijo: eres un encanto…

Marta sintió ganas de vomitar.
Maya avanzaba separando mucho los brazos a los lados de la bandeja como si fuera la equilibrista de un circo y cantaba TINTOTIRORITO RITO….

CONTINUARÁ

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