domingo, 21 de noviembre de 2010

Desaparecido 3ª parte (final)

Salimos de la habitación, la mujer me explicó ayudándose de gestos que mi madre llevaba allí dos días, ella se había quedado en el pueblo porque no se encontraba bien de la tripa mientras mi padre hacía una excursión por los alrededores en coche.

La gente del pueblo le vio salir pero no regresar y tampoco habían encontrado el coche.

Desde ese día mi madre había perdido la conciencia o por lo menos se negaba a moverse de allí, estaba convencida de que él aún estaba cerca.

A lo largo de los meses siguientes, llamé varias veces a mi trabajo intentando explicarles lo que pasaba, había algo inquietante que teníamos que averiguar. Mi madre se fue recuperando aunque no consiguió librarse de esa tristeza, sí se levantaba de la cama y me ayudaba en la investigación.

La gente del pueblo nos ayudaba en lo que podía y la mujer nos hospedó en su casa por un precio razonable, si no hubiera sido la desaparición de mi padre el motivo por el que nos encontrábamos allí podría decir que fue una buena época de mi vida.

Esta mañana volvimos a hacer el recorrido que supuestamente había hecho mi padre antes de desaparecer, mi madre pidió que paráramos un momento a mitad de subida, no sé cómo tuvo esa intuición. Dejamos el coche apartado en la cuneta y nos bajamos. Había tanto silencio que casi daba miedo. Ella me contó que el día antes de desaparecer mi padre habían parado en aquel lugar a hacerse unas fotos y me prometió que al llegar a casa me las enseñaría.

Una vez de vuelta empezamos a ver las fotos, mi madre al principio lo hacía con tristeza, pero después empezó a mirarlas con más atención. Entonces me enseñó una foto hecha en el mismo sitio donde nos habíamos parado esa mañana.

-¿Te has fijado en ese cartel? –dijo asustada.

- La verdad es que no mucho, es un cartel normal.

- A tu padre y a mí nos hizo mucha gracia el día que nos hicimos la foto allí, tanto es así que él quiso que saliera en la fotografía. Fíjate bien, ¿lo ves?

- Sí pero no entiendo a dónde quieres llegar con esto.

- No ves algo diferente, del de esta mañana.

Entonces me di cuenta de lo que mi madre decía, el triángulo que aparecía en la foto, estaba en blanco, en cambio esa mañana lo habíamos visto con un coche en su interior.

-Acabamos de encontrarle- dijo mi madre convencida.

Está atardeciendo y estamos delante de un cartel de dos dimensiones dentro del cual se supone que está mi padre, la mujer que nos ha hospedado todo este tiempo ha querido venir con nosotras. Cuando ha visto la señal ha respondido con total naturalidad que habrá que esperar hasta la próxima luna nueva y entonces hacer el ritual, quizá así consiga hacerle volver.

-Yo avisar, él en triángulo –dijo con calma mientras volvíamos hacia el pueblo.

2 comentarios:

  1. Mar, ha valido la pena esperar. Me ha gustado, especialmente cómo has acabado el relato.
    Un saludo.

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  2. Me alegro de que te haya gustado Georgina, es curioso el final fue lo primero que pensé ;)

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