viernes, 12 de noviembre de 2010

Desaparecido 1ª parte

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-No irá, aquí bien, él aquí, no quiere marchar.
La mujer intentaba hacerme comprender en un castellano muy pobre lo que le ocurría a mi madre.
Ella hecha un ovillo en la cama se negaba a moverse.
-Aún sigue aquí- fueron las únicas palabras que le escuché decir cuando se animó a hablar. Las repetía de manera mecánica pero sin emoción ninguna.


Yo no alcanzaba a comprender qué ocurría, estaba cansada, llevaba dos noches sin dormir, llegar hasta allí había sido difícil. Hacía dos noches todo en mi vida era normal y mis padres estaban de vacaciones. Ahora mi madre se negaba a levantarse de la cama y mi padre estaba en paradero desconocido.

Fue aquella llamada de teléfono de madrugada la que lo cambió todo.La voz de la misma mujer que ahora tenía frente a mí y a la que no conocía de nada me despertaba hablando en árabe para después repetir tres veces Marruecos, Marruecos, Marruecos.

Por supuesto colgué pensando que era un error pero la llamada me desveló, consulté el despertador eran las cinco, me levanté y descalza fui hasta la cocina para beber un vaso de leche. Metí la taza en el microondas y miré el calendario y recordé la semana de curro que me esperaba. Suspiré, era el primer día que dormía bien, el estrés laboral siempre me afectaba al sueño.
Saqué la taza del microondas, eché una cucharada de colacao, me disponía a beberme el chocolate cuando mi móvil volvió a sonar, pensé que sería la misma mujer de antes y decidí no cogerlo, el sonido continuó varias veces hasta parar.
Respiré aliviada, parece mentira que la gente no se tome la molestia de comprobar si los números a los que llaman son correctos a esa hora, dije para mí.
De repente el teléfono sonó de nuevo, entonces pensé que podía ser algo importante y salí corriendo hacia la habitación. De camino tropecé con la pata del sofá y del dolor caí de rodillas en el suelo, para cuando conseguí incorporarme, la llamada había terminado.
Llegué cojeando y cabreada hasta el móvil, desbloqueé la pantalla esperando encontrar un número desconocido, pero no fue así. La llamada perdida era de mi madre. Comprobé la hora, eran las seis de la mañana, era muy raro que ella llamara a esas horas, rápidamente marqué su número. El timbre sonó varias veces sin que nadie respondiera al otro lado, lo dejé sonar, tenía que contestar, hacía apenas cinco minutos que había intentado llamarme, pero ahora nadie cogía, un clic al otro lado desveló un cambio, cuando estaba a punto de colgar porque creía que era el contestador automático, alguien contestó al otro lado.

Cuál no sería mi sorpresa cuando la voz de la mujer que me había despertado dijo mi nombre:

_Ana, tú Ana ¿hija de Isabel? Ella aquí conmigo, tú vienes, ella no está bien, tú vienes Marruecos.

Sentada en mi cama, adormilada, aún con el pie dolorido, no entendía nada, hasta que me di cuenta de las fechas que eran, ¡cómo podía haberlo olvidado! Mis padres estaban en Marruecos, tenían que volver en un par de días.

Intenté averiguar dónde estaban y qué había pasado, pero aquella mujer no fue capaz de decir nada más en castellano, sólo Tata, Tata, Tata que resultó ser el nombre del lugar donde estamos.

Antes de venir repitió con un fuerte acento:

_ Tú venir, ella no bien y tu padre, él…

La llamada se cortó antes de que pudiera terminar. Llamé de nuevo pero una voz mecánica me indicó que el móvil estaba apagado o fuera de cobertura.


CONTINUARÁ

4 comentarios:

  1. Hola Georgina, sí es ficción, además lo he subido sin terminar, no me dí cuenta y en lugar de ponerlo en borradores lo publiqué. Espero seguir con la historia pronto.

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