sábado, 27 de noviembre de 2010

Poesía urbana (cuarta parte y final)


Algunos finales llegan, aunque se hayan hecho esperar. Este relato se hizo algo más largo de lo que pensé en su momento, pero espero que haya merecido la pena la lectura, ya me contaréis.

Marta se atrevió a levantar la cabeza y mirar a su amiga, ésta aún sonriente intentaba escurrir la fregona con fuerza, cuando se le resbaló el cubo y todo el líquido cayó fuera. Marta se acercó con rapidez colocó el cubo recto de nuevo y miró a su amiga que intentaba contener la risa.

-Pero, ¿qué te pasa?- dijo Marta un poco seria.

Maya se disculpó: perdona tía es que aún me acuerdo del momento y con el ron de antes pues no lo puedo evitar…

Marta se sentía molesta, no sabía por qué pero ahora hubiera preferido marcharse, el tío ese ya había tenido demasiado protagonismo. La noche no estaba siendo nada parecido a lo que ella había imaginado y en ese momento veía que su amiga no tendría ningún problema en dormir sola, si realmente era eso lo que le asustaba.

Se puso tensa, con rapidez cogió la fregona para llevarla hasta la cocina. Por el pasillo de camino dijo que preferiría irse a su casa. Al llegar sintió ganas de llorar pero se contuvo. Maya entró como una exhalación, traía algunos restos de hielos entre las manos y los dejó en la pila exagerando la sensación de frío, después miro a Marta.

-¿Irte?, estás de broma, ¿no? Si ahora viene lo mejor.

Luego miró el reloj y añadió: además ya no hay ni metro ni buses ni nada ya.

Marta pensó decir que podía coger el búho o si no andar, pero no pudo resistirse a la invitación de su amiga.

Maya le dijo que tenía preparada una sorpresa y le pidió que le acompañara al cuarto de estar. Allí sacó la caja de un DVD y se lo mostró. Era "Antes del amanecer" una película que las dos querían ver desde hace tiempo.

-Mis padres me la regalaron el otro día-dijo Maya.

- Uau ¿cómo la han conseguido? Estaba super agotada.

- Tendrán sus contactos, digo yo. Entonces ¿te quedas?

Mientras Maya preparaba el DVD, Marta se acurrucó en el sofá , después Maya se sentó en el hueco que quedaba.

-Pero, puedo quitarme y nos sentamos las dos- dijo Marta.

Maya no dijo nada y empezó a tocarle el pelo

-No te preocupes, disfruta de la peli.

Marta pensó que de ésta tampoco se iba a enterar de nada. Lo que quedaba de noche lo pasaron viendo la película, Marta había dejado de sorprenderse, estaba tan feliz que no quería pensar, terminó por dormirse muy cerca de Maya. De madrugada se despertó y se dio cuenta de que estaban la una frente a la otra a una distancia tan pequeña que sintió vértigo. Se acercó a los labios de su amiga hasta casi notar el aire de su respiración, cerró los ojos incapaz de romper la distancia que las separaba, ahora parecía un mundo. Incapaz de seguir avanzando, echó la cabeza para atrás y suspiró, cuando abrió los ojos se dio cuenta de que Maya la estaba mirando.

Todo ocurrió muy rápido tanto que ahora al recordarlo a Marta le parecía que no podía haber sido real. Maya le había besado, la primera vez de manera tímida en los labios casi por equivocación, pero después volvió a hacerlo, ella al principio no era capaz de responder, estaba bloqueada pero poco a poco su cuerpo fue tomando la iniciativa y besó, acarició, buscó, como si todas las veces que había deseado hacerlo, él hubiera estado ensayando.

El timbre del telefonillo sonó tantas veces que terminó por romper ese momento mágico. De un salto Maya se incorporó.
-Es la señora que viene a limpiar-dijo- tenemos que levantarnos.

Marta había salido casi corriendo, aún colocándose la ropa y con el sabor de la saliva y el olor de Maya enroscado en su recuerdo, la voz de su amiga le acompañaba en el recuerdo.
-Ven esta noche y terminamos de ver la película- le había dicho cuando la despidió en la puerta, como la señora de la limpieza ya había llegado, ella sólo le guiñó un ojo desde el vestíbulo.

Andando por la calle aún vacía, metió la mano en el bolsillo de la cazadora y se encontró con uno de los rotuladores de su hermano, le había vuelto a coger la chupa, pero en ese momento le importaba bastante poco eso. Sacó el rotulador y en el muro de enfrente de casa de Maya escribió: "TE AMO que todos lo lean y sólo tú lo entiendas”

1 comentario:

  1. Mis disculpas, lo había publicado por duplicado, ahora ya está bien. Gracias Marta por la información

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