miércoles, 15 de diciembre de 2010

¿Cotidiano?


¡Cómo puede ser tan insensible! ¿Cómo no reaccionar frente al dolor de esa madre que ve partir a sus hijos hacia el otro lado del océano y sabe, duda o teme que jamás vuelvan?
Pues así es, la chica ha pasado tantas veces por el paseo marítimo que la estatua no le llama la atención y ésta ha perdido a tantos hijos que ya no le llama la atención ninguna ciclista, quizá ni siquiera le moleste que se haya puesto ahí mismo a estirar.

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