viernes, 24 de diciembre de 2010

Incipiente negocio

Es una playa del norte, apartada de la carretera, en las que no hay chiringuito ni ganas de tenerlo. Bonita, sí pero a la que accede poca gente, demasiado natural quizá para las colchonetas, las cremas para el sol y las tablas de surf.

Pero en todas partes hay negociantes visionarios, por eso Manuel López Arriaga se apresuró a colgar este cartel avisando de que por aparcar, cuando a alguien se le ocurriera hacerlo, habría que pagar dos euros.
-Hombre precavido vale por dos -dijo mientras lo clavaba en el suelo.
Creo que éste año todavía nadie ha pagado nada, como si la playa hubiera estado desierta. Manuel es paciente, sabe que el día de mañana esto será un negocio y los negocios son eso, sembrar para recoger más adelante, por eso espera.

Hoy, cuando paseaba por allí, llegó un hombre, en coche, llevaba gabardina larga y un gorro azul oscuro, se bajó y con un suave acento me preguntó a quién debía darle los dos euros, no había nadie por ahí, así que se los he cogido yo, me dio miedo que la gente empezara a pensar que aparcar era grátis.

1 comentario: