jueves, 20 de enero de 2011

Alineación de asfalto

Cuando llegamos a esa cala llevábamos todo el día andando por caminos perdidos, bordeando acantilados y escuchando el sonido de las olas al romper ahí abajo. Es curioso cómo se oye de claro a pesar de la distancia, el mar canta como si fuera un grupo de heavy metal, no puedes olvidarte de que está ahí.
Subíamos pequeñas colinas para llegar a una y otra cala sin parar, como en las persecuciones del coyote y el correcaminos: abajo, arriba, abajo, arriba, mic-mic. A nuestro paso solo encontrábamos tranquilidad, naturaleza y mar, mucho mar, todo mar.
Quizá por eso me sorprendió tanto encontra a mitad de la excursión esta alineación de motos frente a la playa y me pareció bonito, a pesar de todo, a pesar de donde venía. No sé quizá será que me tira el asfalto o las antiguas nuevas tecnologías o la estética retro... a lo mejor sólo tengo que comprarme una vespa, pero con sidecar, eso seguro.

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