martes, 15 de febrero de 2011

No pase, no llame, váyase a tomar por...


Ni pasar ni llamar, esperen en la sala gracias, además desconecten sus teléfonos móviles, el otro no se lee pero seguro que te dice de qué forma tienes que ir vestido.

Da un poco de miedo entrar en la consulta de un médico así, sobre todo sabiendo que es para hacerte una colonoscopia, porque sí, ésta era la puerta que daba acceso a la sala de pruebas en cuestión. Y antes de nada quiero aclarar que estuve allí sólo como acompañante.

Leyendo estos carteles te entran ganas de mandar al personal médico a tomar por culo (con perdón) pero resulta que en este caso acaba siendo literal. Claro, tratándose de ese tipo de pruebas se explica que te digan que no les molestes, no quiero ni imaginar el estropicio que se iba a liar si les distraes abriendo la puerta cuando ellos están ahí en plena faena: intentando atinar con el tubito en cuestión.

Y claro sólo falta que te suene el móvil en mitad de la operación. Tú ahí con un par de facultativos (siempre he querido usar esa palabra) metiéndote un tubo por tus partes pudendas yyyy suena el móvil con la mala suerte de que es tu jefe, justo recuerdas que no le has avisado de que hoy tenías una prueba médica. No te queda alternativa, así que lo coges.
Su voz al otro lado es fría y cortante:
-Más te vale que tengas una buena excusa -siempre ha sido un poco chulo tipo John Wayne
Y tú temblando, estás a punto de decirle que efectivamente la tienes, pero la enfermera, que al entrar te ha recordado un poco a Hitler (principalmente por le bigote) y que seguro es la autora de los carteles de ahí fuera, de un manotazo te quita el móvil y lo desconecta sin que tú hayas tenido tiempo ni de pestañear. Luego dice con un extraño acento.
-Los móviles aquí no están perrmitdios

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