sábado, 30 de abril de 2011

(contra)ventanas y (re)visores

Una mujer tiende las sábanas con cuidado, la tela cae hasta casi rozar la contraventana del piso de abajo, casi al mismo tiempo ésta se abre y aparece la cara de un hombre aún en pijama que confirma con alegría que el fin de semana será soleado. Dos ventanas más para allá una adolescente apoyada en la barandilla mira melancólicamente pasar el tranvía mientras sueña con los viajes que hará en un futuro.

Suena la campana, un grupo de viandantes despistados se apartan de los raíles y entre risas se dirigen a una taberna, el tranvía continúa su camino, veo a un turista asomado por la ventanilla que hace una fotografía del río y creo que he salido yo que me preparaba para lanzar ésta antes de que el tranvía desapareciera.

2 comentarios:

  1. No cabe la menor duda, Mar, que este relato tuyo en exactamente La vida, esa sucesión de pequeños instantes que hacen múltiples paisajes, y tú tienes la suerte de saberlo apreciar. Dicen que eso es la felicidad, la acumulación de esos pequeños momentos.

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  2. Gracias Ximens, siempre tan reforzante!!! Besos Mar

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