viernes, 20 de mayo de 2011

Sobre normas, restricciones y demás


Este cartel lo encontré en la puerta de una Iglesia. No, no es mi intención criticar al clero (aún no he bebido lo suficiente) sino hablar sobre las normas y restricciones.
¿Qué puede llevar a alguien a pensar poner un mensaje que obligue a que dejes tu chicle? Quizá hayauna razón: los turistas siempre hacen cosas raras y fuera de lugar cuando no están en su país de origen, luego cuando vuelven se sienten obligados a cumplir y vuelven a comportarse como personas normales.

Quizá tú nunca mascarías chicle en la iglesia de tu barrio... porque nunca entrarías y punto...perdón dije que no me metería con la iglesia.

Vale supongamos que haces caso (aunque seas un turista) y dejas tu chicle en el lugar señalado pero ¿puedes cogerlo a la vuelta? Porque habrá algunos que quizá quieran recuperarlo, que si te lo acabas de meter en la boca estás justo en el mejor momento, utilizando el lenguaje publicitario, concretamente en el de la explosión de sabor.

En ese caso ¿qué ocurrirá cuando haya confusiones? Si pasa con los paraguas ¿cómo no va a pasar con los chicles? Me imagino algo así como una viejecita que sale de misa de doce y se agencia el chicle de fresa más gordo de debajo del cartel. Tras ella sale un señor con bombín contento mientras imagina el sabor de su súper chicle de fresa. Cuando entiende lo ocurrido, corre detrás de ella.
-Perdone- le llama pero
Ella nada continúa impasible
-¡Perdone!
El hombre llega hasta la altura de la señora que está haciendo una gran pompa rosa, la mira con cara de pocos amigos. Cuando le ve, ella se pone nerviosa y el chicle se le estalla en la cara. Mientras se quita los trocitos que se le han quedado pegados en las mejillas dice:

-Sí, dígame, jóven.
-Ese chicle que se ha llevado era mío ¿le importaría devolvérmelo?

Ella duda un momento y evaluá sus posibilidades de huída, debe considerar que son muy difíciles porque al poco se saca el chicle de la boca y se lo da al joven.

Pero esto afianza una idea que cada vez tengo más clara: hay cosas que es mejor no regular.

2 comentarios:

  1. A lo mejor hubo problemas con algún que otro feligrés que, al darle la comunión, se sacó el chicle de la boca y se lo entregó al sacerdote, para que lo aguantara (agggg...).. O quizá el mismo, otra vez, comulgara con chicle y todo y, la verdad, vaya mejunje la hostia y el chicle juntos, sin saber si tragárselo todo o hacer pompas con Cristo (perdón, no quiero ofender a nadie, pero si nos abandona el humor vamos mal).

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  2. Tiene mucha lógica lo que dices Amparo y todos sabemos que detrás de una norma siempre hay razones lógicas ¿no?

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