martes, 28 de junio de 2011

Reflejo sin más historias


Me encanta esta foto, está mal que yo lo diga pero es así. Pensaba subirla cuando hubiera encontrado una historia digna de ella pero he desistido, creo que no la hay, porque la foto lleva su propia historia dentro, ella es la responsable de contarosla y si vosotros queréis, de compartirla.

7 comentarios:

  1. Una cosa importante que me enseña la fotografía es a ver cosas en las que nadie se fija. Un simple charco en el suelo es una de ellas, porque la gente se centra en eso, en que es un charco, pero no en lo que refleja. Es curioso como funciona la mente humana.

    ResponderEliminar
  2. Sí y todo lo que puede caber en un poco de agua...
    Salu2

    ResponderEliminar
  3. Me encanta la foto, Mar. Es como si se abriera una puerta a otra dimensión. Amparo

    PD: Desde aquí no puedo acceder a mi cuenta de correo, así que continúo anónima....

    ResponderEliminar
  4. Con una fotografía así hay poco que añadir. Gracias por compartirla...

    ResponderEliminar
  5. ¡Uy1 tú sabes la de cosas que se me ocurren al ver esta foto, pues eso...

    ResponderEliminar
  6. El anterior post era una lágrima conteniendo una flor. Hoy nos traes unas lágrimas conteniendo la cúpula de una iglesia. La historia es sencilla: un cocodrilo, escamas blancas y grises en la piel, bajo un árbol de una selva (urbana), con el agua aún en su piel, recordando vida anteriores, o soñando cosas de otro mundo.
    No obstante, Mar, ahora que me habías acostumbrado a fotografiar los carteles, he empezado a ir mirando al suelo fotografiando charcos, ojos al subsuelo, lágrimas de cocodrilo,… ¿Me quedará tiempo para mirar el culo de las mujeres?

    ResponderEliminar