domingo, 7 de agosto de 2011

Una habitación con vistas

Desde que les descubrieran juntos, no volvieron a verse. Ella quedó prisionera en el Viejo Palacio aislada de todo mundo exterior, incluso se rumoreó que había enfermado o quizá desaparecido. 
Pero él sentía su presencia, por lo que todos los días a eso de las cinco se acerca a la ventana del ala sur, donde intuye que la tienen recluida, y parado frente a ella, observa la quietud del reflejo en el cristal. 
Por un pequeño espacio de tiempo es feliz sabiendo que los dos ven lo mismo.

2 comentarios:

  1. Pero bueno, no estabas de vacaciones. Está claro que ahora son los espejos lo que fotografías. El relato está muy bien, y ese "ver lo mismo" es un broche de oro muy romántico.

    ResponderEliminar
  2. Me alegro de que te haya gustado Ximens, lo escribí justo antes de irme.
    besos
    Mar

    ResponderEliminar