sábado, 3 de septiembre de 2011

Encuentro en clave de verano


Era viernes por la tarde y Toni era incapaz de seguir las palabras del profesor, el calor del mes de agosto hacía que los conceptos estadísticos se evaporaran de su cabeza dificultándole aún más la concentración. Abrió un poco la ventana de la clase confiando en atrapar alguna racha de viento despistada, en lugar de eso entró el traqueteo de las ruedas de una maleta por la ventana y se enroscó en sus oídos. Suspiró deseando que llegara septiembre y desaparecieran todos los turistas.

En la calle, Lei Chang, inmune a sus deseos continuó empujando su pequeña maleta de lona hasta llegar a la Plaza del Rosío donde desplegó el mapa y pidió indicaciones al camarero de una terraza que le mostró el camino hasta su pensión.
Después de una larga ducha, eligió un vestido corto color caldero que contrastaba con el tono maiz tostado de su piel, se calzó unas sandalias y salió.Quería disfrutar de las vistas de la ciudad al atardecer desde el Mirador de Santa Lucía y decidió que ése sería un buen sitio para empezar.

Después de clase un compañero convenció a Toni de que salieran aunque fuera sólo un rato a tomar una cerveza. Él dudó, el examen estaba cada vez más cerca y la estadística se le resistía. Mientras intentaba tomar una decisión su amigo le condujo hasta el tranvía y antes de que pudiera darse cuenta estaban en el mirador con unos botellines.

Lei Chang y él llegaron casi a la vez, Toni iba distraido intentando encontrar un buen sitio desde el que disfrutar de la brisa del río, al cruzarse con ella no pudo evitar aspirar el olor suave que emanaba de su cuerpo, cerró los ojos para identificarlo con más claridad, pero cuando volvió a abrirlos ella se había ido.

Lei había descubierto el punto perfecto para tomar una fotografía y se dirigió hacia allí antes de que Toni pudiera darse cuenta. La buscó pero su amigo comenzó a llamarle porque había encontrado un hueco libre en la balaustrada, Toni fue hacia allá y se puso a mirar al horizonte algo desorientado.

Lei Chang le descubrió cuando paseba bajo los emparrados, Toni como si hubiera identificado su presencia, dirigió los ojos hacia ella y sus miradas se encontraron. A partir de ahí no intentaron entenderse con palabras, habría sido imposible, sólo dejaron que sus cuerpos volvieran a encontrarse.






7 comentarios:

  1. Bien, el olor y la casualidad. El amor. ¿Aprobaría las oposiciones? Una bonita trenza del destino. Supongo que hablamos de Lisboa

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  2. Me alegro de que te guste Ximens y de recuperar contacto bloguero (por lo menos). La foto la tomé en Lisboa y la historia se fue formando allí, es una bonita ciudad para encontrarse y para perderse ¿no te parece?

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  3. Totalmente de acuerdo contigo: el mundo funciona así.

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  4. La estadística debería desaparecer de todos los planes de estudios. Gracias, Mar, por esta entrada tan luminosa. Amparo

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  5. Me alegro de que os guste, a mí la estadística me entretenía en su momento, pero para el verano es mucho mejor el amor...

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  6. Bonita historia de amor a través del olor y la casualidad.

    Besitos.

    PD: He tenido problemas, no sé el motivo, para entrar en tu blog. Parece que por fin puedo.

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  7. Gracias por tu comentario Elysa y bienvenida de nuevo.

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