lunes, 17 de diciembre de 2012

Sueños de cuchara

Despiertas deslumbrada por una luz blanca, de fondo escuchas el sonido húmedo del vaivén de las olas al romper con la orilla.

Intentas recordar cómo has llegado hasta allí. Recuerdas que ayer por la noche, te clavaron en una bola de chocolate de una niña que se comió su helado en menos de lo que canta un gallo.

Recuerdas los olores ácidos de la basura y las hormigas saliendo del cubo. Y de noche, un fuerte viento te arrastra hasta que pierdes la noción de dónde estás.

Ahora te sabes en la playa, cuando llegaste allí la primera vez con el carro de helados, deseaste quedarte. Pero en esa rápida visita no fuiste consciente de que allí en el suelo estaban ellas, tan iguales a ti, redondas y blancas. Su presencia te llena de preguntas: ¿quiénes son?, ¿porqué habrían perdido su cola?, ¿serán más viejas? o ¿quizá el efecto del mar...? Quieres acercarte y preguntarles pero ellas se han ido acercando con pequeños crujidos y te miran con una expresión que no sabes interpretar.

Buscas la manera de salir pero ya no sopla viento, estás rodeada. Escuchas unos pasos, si te pisaran te hundirías en la arena y por lo menos huirías de su mirada. Sientes una pisada cerca, muy cerca, ruegas tener suerte mientras notas todos esos ojos clavarse en ti.

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