viernes, 24 de mayo de 2013

Desenmascarando sueños

Soy tan experta en desenmascarar sueños que no me importa jugar dentro de ellos, ahí sí me atrevo porque sé que en cuestión de minutos me salvará el sonido del despertador.

Por ejemplo esta imagen del parque, sé que es un sueño.

¿Que cómo los distingo? Resulta difícil de explicar, quizá sea por esa luz mate, o por cómo es la gente, sí porque hay algo en ellos que no parece real...pueden estar contigo y ser alguien que conoces aunque no recuerdes quién y, al rato, perder la expresión de la cara o dejar de tener la cara, es extraño pero pueden transformarse en otro personaje como si nada.

Ahora que lo pienso, éste del parque es raro porque los sueños no suelen tener color. La mayoría de mis sueños son en blanco y negro o los recuerdo en blanco y negro. Puede que ahora lo vea así coloreado y después cuando despierte ya no lo recuerde así.

No hay ningún sonido, la escena está como parada, como si fuera una fotografía, o una exposición de diapositivas: ahora estamos en un parque, pero en cuestión de segundos la imagen cambiará, y apareceremos en mitad de un pasillo oscuro, o al otro lado de un cristal o deslizándonos montaña abajo en un trineo a toda velocidad.

En realidad en los sueños tengo mucha más confianza que en la vida real, ¿será porque aquí no tengo miedo? No temo que se termine porque sé que va a terminar. En cambio cuando soy consciente de que estoy viva, de repente sé que esto tiene un fin, que yo tengo un fin...veo cómo los momentos de mi vida se borran como las caras de los personajes de los sueños.

No me gusta pensar en eso quiero seguir con mi sueño, me concentro en la escena, ésta parece obedecer y comienza a moverse. El tipo del abrigo color mostaza se me acerca, casi me parece escuchar sus pasos y hasta siento un poco de frío. Ya puedo ver su cara, sin afeitar desde hace días, me sorprende su gesto de curiosidad, como si le molestara que le mirara desde hace tanto.Pero es mi sueño y no me importa, además me gusta su look de hombre aventurero. Si fuera real no me atrevería ni a pensarlo pero como no lo es, le sonrío y él me pregunta si va todo bien. Me gustan estos sueños sin sentido que quizá acaben en algo más.

Continúo sonriéndole, me gusta de verdad, y le pido que se acerque, él lo hace. Su cara continúa inmutable. Antes de pedirle que me arranque la ropa, que lo hagamos ahí mismo porque quiero celebrar lo bueno que es vivir dormida y casi para asegurarme, le pido que me pellizque.
Entre sorprendido y obediente se acerca y cumple con mi petición.
Abro los ojos, él sigue ahí.


Escuchaba son sueños

No hay comentarios:

Publicar un comentario