jueves, 4 de julio de 2013

Atrapa2 / al otro lado

Ambas me observan como dos ojos muy abiertos, algo en ellas me llama a atravesarlas, al mismo tiempo sé que no debería.

Hace meses que aparecieron en mitad del camino que baja hacia el río, entonces la vida era normal en la comarca. En esta misma zona donde hoy reina el silencio, se escuchaban las risas de los niños.

Hoy los pocos que quedamos, vivimos separados por miedo al contagio de esa extraña peste que ha cercenado el grupo.

En los últimos días no he escuchado a nadie, ni visto a los que tenía localizados, aburrido de tanta soledad y temeroso de ser el último, decido cruzar.
Paso lento pero decidido aunque no hay más que un muro, al entrar caigo en una neblina luminosa, ante mis ojos aparece un paisaje nuevo o quizá sea solo diferente lleno de colores amarillentos,tampoco se vea  nadie cerca, aunque ¿para qué volver atrás? Sé que no hay más salida.

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