sábado, 28 de diciembre de 2013

Punto de vista

Mi hermana la rica suele invitarnos a merendar a casa los domingos por la tarde.

Me gusta ir en invierno porque tiene calefacción y es un rato agradable.

No entiendo por qué le gusta tanto eso de la merienda, le gusta sacar unos sandwiches y hacer unos bizcochos estilo inglés que no son más que croisanes del súper tostados y por supuesto ¡el té no puede faltar!

Dice que así jugamos como cuando éramos pequeñitas, ¡es tan cursi! Y ¿lo de hacerse pasar por otros? ¡como si fuéramos ricos!

Por eso no le he dicho nada del despido de Manolo, no soportaría en ella ese gesto de condescendencia. Cuando nos pregunta por el trabajo le contestamos como si nada y pasamos a otro tema.

Siempre se empeña en que nos llevemos fruta, o embutido, que si no se pone malo, dice. ¡No sabe comprar! Que lo hace como si no importara que las cosas se estropearan...Se comporta como si el dinero no importase nada ¡es tan inocente! Antes me negaba, ahora lo cojo, por lo menos nos quita un día de pasar vergüenza en el comedor.


Mi hermana ¡la pobre!
Con la excusa de merendar cada domingo, la invito a casa para verla y comprobar que sigue bien. Ahora que las cosas están peor para todos, se nota que lo están pasando mal. Hace meses que está más delgada. A pesar de su sencillez suele venir impecable: con el pelo estirado en un moño y la misma ropa, que probablemente reserva para esto.

Prefiero que vengan pronto, así estoy segura de que no tendrán problemas al volver. Además como van con la comida, me da miedo que intenten quitársela, dudo que tengan algo más para la semana.

Cuando me pregunta por mis cosas hago como si todo fuera igual, insisto en lo bueno que era mi Paco, ella no sabe que jugaba. Tampoco quise contarle que empecé a trabajar en una casa hace años y que vivo de eso, no quiero que se preocupe, prefiero que pasemos ese rato tranquilo juntas y juguemos ¡como cuando éramos pequeñas!





8 comentarios:

  1. ¡Qué buen texto! La dura historia de necesidades de las dos hermanas no te deja sabor amargo porque prevalece la fuerza del cariño solidario y respetuoso con la desgracia del otro. Ole, por tus historias, Mar.

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  2. Muchas gracias Ana ¡me alegro de que te haya gustado!
    Besos
    Mar

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  3. Esta es la Mar que me gusta. Un relato muy bien planteado que hace que únicamente el lector sepa la verdad. Muy bien planteado el amor entre las hermanas.

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    1. Gracias Ximens ¡me alegro de que te haya gustado! Besos

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  4. Alberto ..Factoria ;-)28 de diciembre de 2013, 21:37

    Muy bonito Mar. No se si me ha hecho sonreir hacia arriba o hacia abajo dado sobre loq ue has escrito, pero lo que es seguro es que me ha emocionado. He de recuperar viejas tradiciones y leer cosas bonitas e interesantes de gente que conozco! Un besito y felices días y esas cosas que se dicen por estas fechas! y gracias por el texto..
    :-)

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    1. Hola Alberto (factoría)
      ¡Qué alegría leerte por aquí! Me alegro de que te haya emocionado, es verdad que en estos tiempos la realidad es capaz de superar muchas ficciones, en fins por lo menos es importante tener la sensibilidad de mirarlas.
      Te deseo lo mejor para el 2014 y que leas y escribas mucho
      Besos
      Mar

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  5. Simplemente, me ha emocionado

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