jueves, 28 de mayo de 2015

Baile de comecocos

Bailan en el agua a un lado y a otro con su tallo estirado.

Sus recorridos anclados al fondo, son lineales, a pesar de que el estanque  donde descansan sea redondo.

Se desplazan como robots. Como si pesara más esa boca triangular, como si estuvieran más hechos de vacío.

A veces a un nenúfar le asalta una idea. Ésta  se queda en el agua flotando como interrogante:  ¿y si alguna vez hubiera estado completo? ¿Y si en realidad fuera redondo? Entonces, ¿dónde está el triángulo que falta? ¿Se creerá completo?

Estas preguntas no duran mucho porque otros nenúfares las encuentran y las engullen sin pensar. Pero la idea volverá a ser formulada una y otra vez.

¡Cuánto puede marcar un hueco invisible!

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