lunes, 1 de febrero de 2016

Entre vías enterradas

Encontró la estación en mitad del desierto después de caminar durante tres días con las reservas de agua al límite. Las vías se habían perdido entre las dunas. Sólo en el interior, bajo los restos de la cubierta, un vagón abandonado marcaba los viejos caminos de hierro.

Caminó por la estación en busca de alguien, aunque podía leer en el polvo que hacía años que ninguna persona pasaba por allí. El único rastro de vida que encontró fueron sus propias pisadas.

Al fondo descubrió el taller, esperaban las herramientas perfectamente ordenadas sobre las baldas. Se habían quedado así representando un equilibrio que ya no existía. ¿Quién las habría usado por última vez?¿Dónde quedó la locomotora a la que pertenecían esas piezas sueltas?

Las respuestas giraban por su cabeza mientras andaba hasta el andén. Se sentó en el único banco que quedaba en pie. Bebió la última gota de su cantimplora, y se propuso esperar al siguiente tren, Entre los vientos del desierto le pareció escuchar un silbido lejano.

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