viernes, 13 de mayo de 2016

2.2 Las gallinas de Maitina en la gran nevada (segunda parte)


El carnero y las demás se sentaron en silencio debajo de nuestros palos. La oveja más mayor, la de la cara negra, quedó en el centro. Ella nos miró con solemnidad y después señaló hacia la ventana.
_¿Conocéis la constelación de Aries?
La gallina Clara asintió en silencio pero el resto nos quedamos mirándola. Ella dibujó con su pata en el suelo una forma y volvió a señalar al cielo.
_¿La véis ahora?
Nos fuimos acercando a la ventana por turnos para verla y sí se veía allí arriba en el cielo sobre las montañas.
_Esa constelación fue un regalo del gran Zeus a nuestro antecesor, el carnero con la piel dorada al que llamaban Crisómalos.
_Pues para ser dorado, la constelación brilla poco -dijo una de las dos hermanas que siempre tiene que estar poniéndole un pero a todo.
_Es cierto porque el carnero generoso regaló su piel y esta quedó colgada en una encina de la Cólquida a la espera de que Jasón y los Argonautas fueran en su busca, pero ésa es otra historia entre ovejas y dioses.
_¡Siempre alardeando! -dijo la otra hermana que también quería dar su opinión.
Entonces el carnero se levantó y baló enfadado.
_¡Nosotras las ovejas damos nuestra vida en lugar de los hombres y somos amigas de los dioses...!
_En eso tiene razón- dijo Gato que acababa de asomar por la ventana mientras caminaba lentamente para tumbarse junto a la gallina Clara.


Gato y la gallina se conocían desde que él era una cría: Maitina lo trajo para presentarlo al gallinero, y según me han contado dijo que le había salvado de morir ahogado por el único motivo de nacer en una camada muy grande. Clara nos contaba que Gato era una bola de pelo que temblaba y maullaba en busca de su madre. No hay animal más maternal que una gallina, así que todas las del corral lo arroparon bajo sus alas. Gato ya es adulto y pasa largas temporadas fuera de la casa, pero algunas veces le entra la morriña y se acerca a dormir con nosotras en el gallinero. La historia de Gato os la contaré en otra ocasión, sólo os diré que después de La noche de la puerta, él y la gallina Clara están todavía más unidos. Por eso cuando le vio llegar y ponerse a su lado, le recibió con un cacareo y después se dirigió al resto.

_Sí tiene razón, cada especie tenemos nuestros secretos, nuestros cuentos, nuestro papel...No luchemos ahora por signos absurdos, disfrutemos de esta noche, en que tan bien se ve la constelación de Aries. ¡Cuéntanos vieja amiga la historia del carnero dorado!
La oveja de cara negra emitió un balido largo y volvió a ocupar su lugar en el centro del gallinero.

_Hace muchos años existió un carnero con la piel de oro, único y maravilloso al que llamaban Crisómalos. Hijo del dios Poseidón y Teófane, la mujer más hermosa de toda la antigüedad.
Era tan hermosa que siempre iba escoltada por una multitud de pretendientes que la seguían como un rebaño. Tantos eran que se construían pueblos a sus espaldas.
_¡Qué exageración! -dijo la gallina gris desde su caja pero está tan vieja y perdida que la oveja ni siquiera se inmutó.

_Tal era la belleza de Teófane que estaba en boca de todos los hombres. Cierto día en que Poseidón navegaba por el mar, escuchó a unos pescadores cantar su belleza. Este cántico despertó su curiosidad y decidió conocer a Teófane. Nada más verla se enamoró perdidamente de ella y la deseó sólo para él.

El gallo batió las alas y cantó, como por ahora es el único gallo del corral está encantado de escuchar historias como éstas. Nosotras le dejamos disfrutar, sobre todo porque aún no se ha dado cuenta de que a uno de los trillizos le está creciendo la cresta...


_Sí, sí, sólo para él -continuó la oveja de la cara oscura- por eso la raptó y la llevó hasta la isla de Crumisa un lugar que nadie más conocía. Poseidón, dios del mar, conoce los rincones de mares y océanos mejor que ninguna otra criatura inmortal y por supuesto mortal.

_¡Oooohhhh! -dijeron los trillizos, la madraza los mandó callar.

_Aún así los pretendientes, como no la dejaban ni a sol ni a sombra, la persiguieron en barcos hasta allí. Poseidón les vio llegar a lo lejos y transformó a Teófane en una oveja como nosotras, no era una oveja común sino la más hermosa. Para pasar desapercibido él se transformó en un gran carnero y al resto de los habitantes de la isla los convirtió en un rebaño.

Los pretendientes llegaron a la isla sorprendidos por no encontrarla allí y decidieron quedarse a la espera de su vuelta, como no había muchas más opciones, cazaban ovejas para alimentarse. entonces Poseidón los convirtió en lobos...

_¡Ese Poseidón sabría mucho de mar pero poco de la tierra! -dijo Gato, el restó rió.

_Tienes razón Gato porque la isla de Crumisa se convirtió en el escenario de una gran cacería pero ésa es una historia para ser contada en otra ocasión.
Cuando Poseidón Carnero vio a Teófane oveja todavía más hermosa que en su forma humana...

El gallo cantó y nosotras nos miramos divertidas...¡este rebaño se lo tiene un poco creído! Dijo uno de los pollos, La oveja continuó.

_La encontró todavía más hermosa y yació con ella durante toda la noche. De esa unión nacerá Crisómalos el carnero con la piel de oro, nuestro antecesor.


_¡Crisómalos el carnero generoso! -balaron la ovejas.

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3 comentarios:

  1. en la ilusion y con los sueños se va viviendo ...y con tus historias mejor ...gracias bonita

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  2. Gracias a ti Maitina ¡quién fuera gallina de Maitina!

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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