sábado, 7 de mayo de 2016

2.1 Las gallinas de Maitina en: La gran nevada (Primera parte)

Hace unos meses tras una visita a Casa Monaut se me ocurrió escribir unos relatos donde el hilo lo llevaran las gallinas de Maitina. De ahí vino la idea de hacer un libro para presentar en el concurso Feel Good y ese es mi nuevo reto.

Escribir desde el punto de vista de las gallinas está siendo muy divertido y he pensado en compartir este proceso creativo con todos vosotros porque hasta ahora vuestros comentarios me han dado muchas ideas.

Así que ahí va la primera parte del segundo capítulo titulado "La gran nevada". Ya me diréis si os ha gustado.

Si es la primera vez que te acercas a las gallinas, te recomiendo que leas el primer capítulo "Con la piel  de gallina".


                                                 La gran nevada (primera parte)


El gallinero está revuelto. Anoche cayó una gran nevada y cuando el ama ha venido como cada mañana a abrirnos la puerta, nos hemos encontrado con la pradera cubierta de blanco. Hoy mejor quedarse dentro, aunque los pollos han ido directos a meter las patas en la nieve porque nunca la habían visto antes. Maitina nos ha dicho que a la tarde traerá las ovejas y tendremos que compartir. 

Y sólo con eso se ha liado una buena, qué malo es el aburrimiento, unas y otras han estado todo el día comentando que si no habría otro sitio mejor para las ovejas, que si siempre teníamos que ceder nosotras, que ya sólo faltaba que nos metieran también dentro a las yeguas... La madre de los trillizos que no se separa de ellos ni para dormir, no paraba de quejarse preocupada porque pudiera ocurrir cualquier percance y las dos hermanas erre que erre. Al final una de las cluecas, se ha quejado y las ha mandado salir a todas las ruidosas al frío. 

Antes de que entraran las ovejas, la gallina Clara nos ha llamado desde su viga.
_Chicas, recordad que acogerlas en nuestra casa, es una oportunidad para ponernos al día de lo que pasa más allá del cercado. 

_Puede que tenga razón -le ha contestado una de las hermanas- pero no nos gusta que invandan nuestro espacio. 
_Además -ha añadido la otra, que no sabe cerrar el pico si su hermana lo ha abierto primero- ¡no hay quien se entienda con ellas! ¡Siempre hablan alargando las palabras, o todas a la vez y con el jaleo que montan no nos dejan descansar como dios manda!

La conversación ha quedado interrumpida con la llegada del rebaño. Las ovejas en cuanto salen de su rutina se desubican, así que ya venían a un trote temblón y cuando han visto que las iban a meter dentro, les ha entrado el nervio y se han metido en el gallinero que más que entrada, parecía la salida de San Fermines.



Ha sido cerrar la puerta del gallinero y extenderse el rumor entre ellas de que las habían traído para esquilarlas. Con el poco espacio que hay, han empezado a moverse de acá para allá ¡como si eso les sirviera para salir del gallinero! Nosotras hemos revoloteado en busca de los palos para ponernos a salvo.

Esto del cambio climático tiene a algunos animales un poco despistados. Las gallinas sabemos del tema porque Maitina nos cuenta y nos enseña las fotos de las pobres flores de primavera que empiezan a salir en invierno porque, como dice ella, no se aclaran. Bueno ni ellas ni las ovejas que se piensan que después de la nevada que ha caído les van a quitar la lana. ¡Con el frío que hace! ¡Son más tontas!

Puede que de una en una no, pero cuando funcionan en rebaño, ahí es difícil que piensen derecho  No hay más que ver cómo se mueven: para una paran todas, entra una, entran todas. Es verdad que conocen más mundo que nosotras porque andan sueltas por los campos. Pero normalmente se mueven con la cabeza baja buscando hierba y cuando van más lejos, van tan juntas y estresadas (con Udi, el perro, diciéndoles que vayan a un lado o a otro) que no se dan cuenta de la mitad de las cosas.

Nosotras avanzamos poco pero solemos ir cada una por nuestro lado, moviendo la cabeza atrás y delante en busca de buenos gusanos. Y todo el mundo sabe que para encontrar un buen gusano, lo mejor es seguir tu propio camino.

Seguro que influye en nuestra manera de vivir (y de pensar) nuestra dieta, que es mucho mejor que la de estas pobres que solo mascan hierba. No, nosotras comemos cosas mucho más selectas porque Maitina de vez en cuando nos trae nouvelle cuisine: cortezas de queso, mondas de patata o piel de zanahoria.

Clara pide al gallo que cante bien alto para parar la estampida de ovejas, antes de que se lleven por delante a alguno de nuestros pequeños. Veo al pobre pollo deprimido, temblando en una esquina del corral tan asustado que ni siquiera busca a su madre.

El gallo obedece, las ovejas se paran y miran todas a la vez hacia él mientras mascan. Es alucinante ¡no paran de mascar!, aunque haga horas que han comido. 

Clara llama desde su viga 
_¡Atención! 
Las ovejas mascan y miran hacia arriba. ¡Hay que ver lo escandalosas que son! Hasta en silencio hacen ruido, ¡cuando no balan, mueven los cencerros y cuando no mueven los cencerros balan! 

_¡Silencio! -continúa la gallina Clara que ya ha conseguido que la localicen -No se va a esquilar a nadie. Estáis aquí porque ha caído una gran nevada, el ama no quiere que paséis frío. ¿entendéis? Continúa explicándoles el cambio climático y aunque no parece que la entiendan del todo, sí comprenden que no van a perder su lana, por lo menos por ahora.

_Vamos a organizarnos para pasar la noche. Vosotras tendréis este espacio y nosotras el del otro lado de la valla. Es necesario que ninguna gallina cruce el límite para que no quede atrapada entre las patas de las ovejas. ¿Comprendido?

Cuando por fin el gallinero volvió a estar en calma, una de nosotras se lamentó de que  Maitina no bajara hoy a contarnos algo. Como la nevada había empezado muy pronto, íbamos a pasar encerradas bastante tiempo. 

_Podíamos jugar a algún juego- dijo un cordero con cara de avispado. 

Entre todas empezamos a pensar qué  hacer. Un pollito sugirió que jugar al pilla pilla, eso lo hemos hecho alguna vez por el prado pero las madres no quisieron porque con tan poco espacio, fácil sería que una de nosotras fuera arrollada.  

_Quizá podría ser un escondite -propuso otro de los pequeños.
_ ¡doóonde quieres que nos escondaaamos nostraaaas!- protestaron las ovejas. 

Por un momento permanecimos en silencio, entonces se escuchó balar al viejo carnero desde el rincón
_¡Conteeemos cueentos! 

Todas la ovejas balaron contentas, nosotras no entendíamos era la primera vez que oíamos que las ovejas contaran cuentos. Nos subimos a nuestros palos para escuchar mientras la gallina Clara nos explicaba que las ovejas son muy conocidas por su tradición oral. Confieso que en ese momento creí que nos estaba tomando el pelo.

Las ovejas se habían colocado en semicírculo, en el centro como si fuera un director de orquesta, 
estaba el viejo carnero negro. Por primera vez desde que entraron en el gallinero, permanecieron en silencio y dejaron de mascar. Miraban a través de la pequeña ventana hacia el cielo.

El carnero comenzó a cantar con una voz profunda: 
_¿Sabéis de dónde venimos las ovejas?, nuestro origen es misterioso y antiguo...A cada frase del carnero, el rebaño repetía haciéndole coro. 
Unos dicen que nacimos en la duermevela de los hombres que nos cuentan para dormirse, y escapamos de sus sueños cuando lo consiguen. 
Otros que venimos de las nubes, o que antes fuimos copos de nieve o espuma de las olas del mar. Quizá tengan razón, por eso ¡hey! cuando vayas por ahí, date la vuelta y mira, 
puede que detrás de ti esté naciendo una oveja.
El resto del rebaño repitió “puede que detrás de ti esté naciendo una oveja”.



Aplaudimos felices y sorprendidas porque las ovejas supieran hacer algo tan bonito con su boca aparte de mascar. 
El carnero y las demás se sentaron en silencio debajo de nuestros palos. La oveja más mayor, la de la cara negra, quedó en el centro.  Ella nos miró con solemnidad y después señaló hacia la ventana.
_¿Conocéis la constelación de Aries?...

Lee aquí el siguiente capítulo

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Aquí puedes leer el capítulo anterior:
Con la piel de gallina


2 comentarios:

  1. Das vida a gallinas y ovejas das más vida a Maitina, nos trasladas a Tod@s los que conocemos casa monaut, a vivir sueños. Gracias Mar

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  2. tu ¿no seras prima de la gallina Clara ???, mucha sabiduría tenéis ....muxusss

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