viernes, 17 de junio de 2016

4. Las gallinas de Maitina en: Los turistas no se enteran de nada

Continúo aquí con un nuevo capítulo de la saga de las gallinas de Maitina, si es la primera vez que lo lees, te recomiendo que empieces por el primero "Con la piel de gallina". ¡Que lo disfrutéis! Os dejo con "Los turistas no se enteran de nada"

Ser gallina en casa de Maitina es todo un lujo, ya conocéis el dicho de nuestro valle ¡quién fuera gallina de Maitina! Pero vivir aquí no está exento de peligros y por bien que nos cuide el ama y mucho que intente evitarlos no hay forma...
¡Quién fuera gallina de Maitina!

Cuando yo era pequeña, antes de llegar a este gallinero, esto es antes de ni siquiera soñar que sería gallina de Maitina, vivía en un corral donde les gustaba mucho contar historias de terror en las que aparecían todo tipo de criaturas: comadrejas (aunque por aquí las llaman fuinas), zorros, milanos y también basiliscos y vampiros ¡Cómo se nota que ninguna había sufrido un trauma como la gallina Clara! Ese tipo de historias en nuestro gallinero serían inconcebibles.

De la fuina decían que si te agarraba, te chupaba la sangre y que si no llegaba a matarte del todo, podías convertirte en una gallina inmortal que sólo se alimentaría de la sangre de otros seres ¡un horror!, vamos. Cuando yo era pequeña no sabía qué parte de estas historias era verdadera y cuál no. Pues bien desde hace unos días he descubierto que las fuinas existen y que efectivamente chupan la sangre de sus presas.

La fuina llevaba tiempo rondando el gallinero, nosotras intentábamos estar alerta pero ella tenía nuestros movimientos estudiados y consiguió atacar y terminar con la vida del pobre pollo depresivo.
Desde ese día la gallina Clara no baja de su viga y permanece en silencio, a veces tiembla. Gato que casualmente está en unos de sus días tranquilos, viene de vez en cuando, se sienta a su lado, ronronea, y le da calor, eso debe reconfortarle.
Nosotras intentamos no hacer mucho ruido ni molestarla demasiado con nuestras preguntas. A los tres pollos de la madraza les dejamos que estén con ella porque con sus ganas de conocer más sobre el mundo por lo menos la entretienen un poco.


La gallina Clara habla con un pollo
Es duro perder a un compañero así, yo no lo conocía mucho porque era joven y muy tímido. No llegó a abrirse con nosotras. Desde el día en que su madre le independizó en contra de su voluntad, se quedaba solo por las lindes de nuestro campo (donde no hay ningún interés y por supuesto ningún gusano), había dejado de ir detrás de ella pero la seguía con la mirada a todas partes. Ojalá hubiera nacido hijo de la Madraza, serían tal para cual pero el pobre tuvo poca suerte. La fuina que es más lista que el hambre, vio que era un objetivo fácil y fue a por él.

Cuando Maitina bajó y se encontró con el espectáculo casi le da un mal, tapó los restos con su pañuelo y nos reunió a todas en el gallinero. Durante un momento estuvimos en silencio, después puso una música de relajación que le han pasado en su curso e hicimos una visualización en la que el pobre pollo muerto subía volando como si fuera un milano hacia las peñas y allí se unía con su familia, me acordé de mi padre y mi madre y de mis hermanos pollos y me emocioné mucho.
_Chicas -nos dijo el ama- no hay vida sin muerte, como no hay luz sin sombra...
Eso no lo entendimos y la gallina Clara no estaba como para explicar nada...Habrá que preguntarle a las ovejas que con lo místicas que son seguro que algo nos pueden explicar. Maitina continuaba con su sermón.
Escuchando a Maitina

_Por mucho que nos duela es el ciclo de la vida. Hoy parte de nuestro amigo se ha convertido en parte de la fuina que a su vez será alimento de otro animal. Así funciona desde siempre la madre tierra y lo hará hasta la eternidad.
Entonces Gallo voló hasta el palo más alto y desde ahí empezó a cantar.
_Cualquier gallina acepta el equilibrio de la madre tierra, los que nos parecen odiosos son los animales que vienen buscando el alimento fácil.
_Como la fuina y el milano y las zorras -cacareó la gallina Punki.
El gallo batió las alas y continuó hinchando su pecho de gallo castellano:
_Nosotras las gallinas también cazamos. Nos pasamos la vida buscando un buen gusano, una tarea que lleva tiempo y dedicación, conocer bien la tierra y su olor, tener paciencia...Saberlo rodear, engañarlo para que no sospeche y sacarlo con fuerza y seguridad para que salga entero.
_Respetamos a los gusanos y ellos nos respetan -cortó una de las hermanas.
_¡Se puede ser cazador sin perder la dignidad! -añadió la otra.
_Venir aquí a un lugar cerrado donde el escape es imposible ¡es de cobardes!
Eso dijo Gallo sí señor y por una vez todas nosotras le dimos la razón, hasta la gallina Clara cacareó desde su viga.
_Algo haremos para que no venga más esa fuina, ¡ya veréis! -dijo el ama que continuaba sentada con nosotras y parecía una más siguiendo la conversación del gallinero. ¡Es una mujer impresionante! Un día os digo que se sube a un palo y duerme con nosotras.
Maitina y Udi en nuestra pradera

Dicho y hecho, al ama no le hace mucha falta mucho tiempo para tomar una resolución, así es ella.
A la mañana siguiente metió a Udi en el prado. Si el día del crimen experimentamos emociones fuertes, ése ¡no sabíamos lo que nos esperaba! Como sabéis Udi todavía es joven y tiene energía para dar y tomar, nada más entrar se dio tres vueltas completas corriendo por el gallinero sin que el ama pudiera controlarlo. Ya os he contado la manía que tiene por reunirnos a todas, pues nos reunió ¡vaya si nos reunió!...¡qué mareo! Eso sí Maitina fue a su lado y le pegó tal bronca que se sentó en un rincón con el rabo entre las piernas.

Pobre Udi, todavía le cuesta entender, que aunque vivamos bien en el valle a veces el ama nos pide cosas a cambio y no es porque hayamos hecho algo mal. Él había pasado un fin de semana con unos turistas que tenían otros dos perros. Maitina le dejó que fuera con ellos para que hiciera de guía porque a pesar de tener pocos meses, Udi ya conocía bien todos los caminos. Cada día el ama .
le lleva al paseo y él disfruta aprendiendo los recorridos. Va memorizando el olor de las toperas, de las madrigueras de conejos y por supuesto tiene ya sus árboles favoritos marcados en el camino.

Al principio estuvo entretenido contándoles a los tres pollos y a la gallina Punki, que siempre está interesada en los turistas que nos visitan, cómo eran, dónde habían estado y las excentricidades de los perros de ciudad...
_¿Sabéis que uno de ellos llevaba chubasquero? -decía Udi
_¿Cómo abrigo? -preguntó curiosa la gallina Punki a la que siempre atrajo el tema de la vestimenta animal.
_Sí, como el que se pone el ama cuando llueve pero adaptado a su cuerpo...¡era tan ridículo! En uno de los ríos que cruzamos se le enganchó la capucha y casi se queda ahí colgando como un murciélago...
Udi el viajero

Pero cuando ya no tenía más que contar y después del fin de semana que había pasado corriendo de acá para allá con los turistas que te hacen creer que la vida siempre es estar de vacaciones, Udi empezó a agobiarse con lo de estar encerrado con nosotras y el espacio de la pradera (que la verdad es muy agradable) se le quedaba pequeño. Empezó a hacer preguntas sin sentido fruto de sus nervios.

_¿Tendré que pasar aquí toda mi vida?
Yo intentaba explicarle que no, que era por la fuina. Y que decía el ama que sólo hacía falta que la pradera oliera un poco a perro.
_¿Y si no se va nunca? -me contestaba receloso- ¿y si vienen otras fuinas?
Se puso tan pesado que la mayoría de mis hermanas optaron por meterse en el gallinero para no oírle y con miedo de que le diera por reunirnos a todas otra vez. Udi se quedó fuera con la gallina Punki y conmigo en silencio. Al rato vimos cómo se acercaba Biberón desde la colina. Ella no acostumbra a bajar a la casona, salvo excepciones porque normalmente Udi sube con el ama hasta donde están las latxas. A los dos les encantaba ponerse al día de las noticias como una nueva madriguera de topos o que ya habían empezado a salir las setas o que Lore, la perra amiga de Udi, le llamaba desde Lusarreta.

Si la gallina Clara hubiera estado al cien por cien seguro que habría estado atenta a este encuentro por miedo a lo que Udi pudiera hacer. Pero siendo la situación que era, ninguna gallina se dio cuenta de la mezcla explosiva que hacíamos la gallina Punki, Udi, Biberón y (está mal que yo lo diga) yo.
Maitina y Biberón

Biberón es una latxa, una de las más jóvenes, nosotras la conocemos bien porque Maitina la crió en la casona y tuvo que darle biberón siendo recién nacida. Es una de las ovejas blancas, la más blanca, la que más se parece a una nube.
Un día mientras le daba de comer sentada entre nosotras, el ama se enterneció y dijo:
_Es dulce como el algodón de las ferias...¡madre mía ni se os ocurra decir alguna vez que he dicho algo tan cursi!
Nosotras no sabíamos qué era el algodón de las ferias, el ama debió darse cuenta porque la gallina Clara cuando no entiende algo pica la viga con cierta incomodidad. Maitina nos contó que es una golosina a la que llaman algodón dulce y tiene forma de nube, a veces te da pena comerla añadió pero cuando hundes los dientes muerdes algo muy ligero que cuando los aprietas, cruje.

Biberón debió ser la primera amiga que tuvo Udi cuando casi era cachorro y durante un tiempo crecieron tan unidos que uno no sabía si era perro u oveja y la otra si era oveja o perro. Realmente tienen las mismas lanas y una complicidad fuera de lo común.
Nosotras estábamos encantadas de presenciar este encuentro. La gallina Punki porque no se pierde una y yo porque como habrás comprobado, mi vocación de reportera me lleva a estar atenta ante cualquier aventura y ésta parecía de las que tienen miga.
Nada más verle encerrado en nuestro campo Biberón se extrañó.
_¿Qué haces ahí Udi?
_Es por la fuina
_¿La fina?
_Sí, la comadreja, ya ha matado una gallina y el ama tiene miedo de que cuando no esté vuelva al ataque, y me metió aquí...lo peor es que no sé cuándo me sacará, creo que está molesta porque no hago una a derechas.
Iba a decirle a Udi que eso no es así para motivarle un poco pero Biberón exclamó.
_¡Yo la vi!
_¿Al ama? Sí, se marchó por la carretera...
_No al ama no, ¡a la fina ésa! Si quieres puedo indicarte hacia dónde está y ¡la cazamos!
_¡Contad con todo mi apoyo! -dijo la gallina Punki, las dos escuchábamos la conversación aprovechando la discreción de nuestro tamaño.
_Pero, ¿cómo salgo de aquí? -preguntó Udi.
_Como si fueras un topo -respondió al momento la gallina Punki.
_¿Cómo?
_Haciendo un túnel, mira ves ahí debajo del puente, donde la valla queda más alta, ahí es fácil, además el puente te tapará.
La gallina Punki es increíble, como es pura curiosidad ¡se conoce todos los recovecos de nuestra pradera!
_Vale, haré eso. Biberón tú vete para allá y no pierdas el rastro de la fuina.
_¿Te acuerdas cuando jugamos a ser lobos?
_Sí, claro.
_Vuelve y olfatea como te enseñé.
Da gusto ver a estos dos trabajar en equipo.
_¡Genial! ¡Síguela sin que se dé cuenta! En cuanto salga te avisaré...¿Cómo te aviso?
_Puedo cantar fuerte tres veces a modo de señal- se ofreció la gallina Punki
_¡Y yo con ella! -me uní.
_Muy bien, ésa será la señal, ¡en marcha amiga Biberón!
Udi, la gallina Punki y yo fuimos hacia el puente, entre las dos empezamos a picotear por debajo en busca de la tierra más suelta. Debo confesar que si por casualidad aparecía un gusano nos lo comíamos...¡A mí este tipo de misiones me da un hambre! Le señalamos a Udi dónde tenía que cavar y nos quedamos fuera vigilando por si aparecían el ama o las otras gallinas. Si se enteraban no compartirían nuestro criterio sobre cazar a la fuina.
_¿Va a ser tu primera cacería Udi? -preguntó la gallina Punki.
_Sí, fuera de mis sueños sí -respondió desde el agujero- el ama siendo yo muy cachorro me contó que nosotros, los perros, antes éramos lobos. Me enseñó un collar antiguo que tiene colgado en la casona, de cuando había lobos por nuestras montañas. Era muy pesado, de hierro y con pinchos. Los perros lo llevaban para proteger el cuello de un posible ataque. El aita lo colgó sobre la chimenea como recuerdo de los perros de su abuelo.
El collar de los perros del abuelo

_¡Caramba! Ojalá pudiera ver esa maravilla - exclamó la gallina Punki.
_Sí, el ama me dijo que pesaba casi lo mismo que yo. Me venían a la cabeza miles de imágenes de luchas entre lobos y perros.
_¡Eran encarnizadas! -me decía el ama que de verdad hay veces que da miedo porque parece que te lee el pensamiento- Y lo peor de todo es que es una guerra entre hermanos, una especie de guerra civil.
_Eso no le entendí – menos mal que continuó con la explicación.
_Los perros antes de ser domesticados fuisteis lobos. Dentro de ti descubrirás muchos recuerdos de lobos. Son las voces de tus ancestros, escúchalas, te ayudarán a saber quién eres realmente. No lo olvides.
_¡Guau!- soltó la gallina Punki.
_Eso mismo dije yo...-le contestó Udi- Desde entonces empecé a practicar con Biberón y descubrí que puedo olfatear y cazar si me lo propongo. ¡Veréis cuando encuentre a la fuina y le dé su merecido!

Udi terminó el agujero bastante rápido, y salió disparado al encuentro con Biberón ¡tiene una energía! Como iba con la idea fija, no se dio cuenta de que por la pradera de arriba a la que daba el túnel acaba de aparecer una turista. Nosotras tampoco pudimos avisarle porque nos distrajimos al ver toda la tierra que había dejado removida que olía a gusano fresco que mataba.
Era una turista algo diferente, ella quería entrar de lleno en la vida del campo...
_La conocí en un viaje -nos decía el ama día antes de que viniera a la casona- al principio no nos llamamos mucho la atención, pero un día empezamos a charlar, ella me habló de sus cuentos y yo le conté de mi vida aquí y demás y conectamos. Luego me pidió si podía venir aquí a conocerlo y a entrevistarme, decía que quería escribir sobre mí. Después de su visita a la casona, quedó encantada y decidida a escribir un libro pero no sobre mí, ¿sabéis? Sino sobre vosotras. Me quitasteis el protagonismo ¡de un plumazo! Así que quiere aprender de vosotras y observaros.
_¡Saldremos en un libro! -exclamaron los polluelos.
_Podría titularlo “Las gallinas de Maitina” -dijo la gallina Clara desde su viga.
_”Las gallinas de Maitina” sería un buen nombre -afirmó el ama y nosotras la miramos entre sorprendidas y encantadas con ese oído que ella tiene. El único que no parecía muy contento fue el gallo que picoteó el suelo molesto.
Con esa presentación ya os imagináis que no era una turista común, esa gente que viene a pasar un fin de semana y solo sabe mirar a todas partes sin atender a nada en concreto, como las moscas. Tampoco era de los que se agobian con el silencio y están deseando poner la televisión o música bien fuerte. O como los que parece que del lugar donde vienen no tienen qué comer y aquí no paran de ir de restaurante en barbacoa y de barbacoa en restaurante.
La turista con Udi
A ella le gustaba pasar tiempo con el ama y charlar, ¡hasta le ayudó a limpiar nuestro gallinero!
Si ya había caído bien con eso de que quería escribir sobre nosotras, a partir de ese momento la Madraza y la gallina Gris le están eternamente agradecidas. Una por la salud de sus polluelos y la otra por la de sus huevos imaginarios. Estaban halagándola cuando una de las hermanas las interrumpió.
_Será muy buena pero hubo un momento sacando el estiércol en el que casi vomita -se quejó.
_¡Nadie es perfecto! Afirmó la otra.
Por un momento ambas hermanas se miraron en un silencio incómodo, creo que es la primera vez desde que las conozco que no están de acuerdo.

La turista escritora que como acostumbra iba pensando en sus cosas, se sobresaltó al encontrarse de repente a Udi. Él se quedó quieto un momento a la espera de su reacción.
_¡Buenos días Udi! -y le acarició la cabeza cariñosa. Por mucho que se esfuercen...los turistas no se enteran de cómo va la vida en el campo.
Ella se sentó con un bloc de notas en la hamaca y empezó a hacer dibujitos con un lápiz mientras Udi seguía su camino, al final va a tener razón la gallina Clara cuando dice eso de que los turistas no se enteran de nada...y estos que escriben ¡menos! Como dice Maitina ¡cada uno tiene su pedrada!

De todas formas prefiero a la escritora mil veces más que a la ansiosa, una a la que el ama la dejó a cargo de la casona y de nosotras y el resto de familia porque tenía ganas de encontrarse con la naturaleza y consigo misma. Pues cuando lo hizo se debió asustar porque a la mañana siguiente, después de un primer día tranquilo, empezó a hacer recuento de todos los animales cada diez minutos por miedo a que nos hubiera pasado algo. He exagerado un poco, no eran cada diez minutos, pero como mínimo nos quería contar tres veces al día.
Creo que de esos días aciagos le viene a la Madraza la ansiedad por los pollos y no me extraña. Hasta yo llegué a temer que faltara alguien.

Esta turista o era un poco más despistada o estaba con sus cosas, el caso es que dejó que Udi continuara con su camino.
El plan habría ido a la perfección si a la Madraza no le hubiera dado por salir a cotillear. Cuando nos descubrió entre la tierra cercana al agujero picoteando en busca de algún gusano, le olió mal y se metió decidida debajo del puente hasta que descubrió el agujero y ¡la lió! Nada más verlo empezó a cacarear.
_¡Alarma!, ¡alarma!, ¡alarma!
Montó tal algarabía que las gallinas al completo salieron del gallinero, todas menos la gallina Clara que empezó a llamarlas de vuelta.
_¡Adentro! ¿No os dais cuenta de que el peligro siempre está fuera!
Las mismas que habían salido volvieron a entrar aún más rápido. Las últimas fuimos la Madraza y yo. La gallina Punki no consintió en abandonar su puesto.
Estampida de gallinas

_¡Paciencia hay que tener!- dijo antes de que nos marcháramos- explícales que era necesario, que es una medida de protección...aunque tal y como está Clara me temo lo peor.

Cuando llegué, las otras gallinas se habían colocado en los palos y en las vigas, yo me quedé abajo sintiéndome muy pequeñita. Por primera vez en mi vida tenía toda la atención del gallinero y no parecía que fuera a ser fácil de gestionar.
La gallina Clara picó en su viga y se hizo un silencio inmenso.
_La madraza nos ha contado que habéis hecho un agujero en la valla, ¿es así?
_Sí debajo del puente..., Udi dijo que...
_¿Dónde está Udi? -me cortó Gallo.
_Ha salido por el agujero porque...
_¿Qué pasará si viene la fuina...? -preguntó temblando la gallina Clara.
_¿Qué es una fuina? -dijeron los tres pollitos a la vez.
_¡Dejad hablar a la niña! -interrumpió la gallina Gris que de repente me miraba con un cariño inusitado.
_Vino Biberón que había visto a la fuina, Udi dijo que irían juntos a cazarla y así no nos molestaría más. Hace ya un rato que salió.

Mis hermanas cacareaban y subían y bajaban nerviosas de las vigas. Entonces se escuchó la voz de Gato que caminaba en dirección a la gallina Clara.
_¡Ey! Chicas, para una vez que el lanas tiene una buena idea...Si la cazan ¡se acabaron los problemas!
_Pero ¿y si viniera aquí? Ahora tiene una entrada todavía más fácil -respondió Clara temblando.
_No, si la vigilamos -dijo Gato.
A Clara no se la veía convencida.
_Podríamos llamar la atención de la turista -dijo la Madraza- si alguna sale por el agujero posiblemente se sorprenda e intente taparlo.

Acordamos que ésa sería una buena solución, la gallina Punki se ofreció voluntaria. Parecía un buen plan porque la turista sin saberlo, se había sentado muy cerca de la salida del agujero y cualquiera con dos dedos de frente se sorprendería al ver una gallina revoloteando fuera de su pradera...cualquiera menos ella. La gallina Punki salió haciendo la mejor interpretación de su vida, revoloteó y cacareó como si fuera su último día pero la turista sólo levantó un momento la vista de su libreta y sonrió. ¡Estos turistas no se enteran de nada!
Ya sólo nos quedaba mantenernos alerta y esperar a que viniera el ama.

Montamos turnos de vigilancia. La fuina no apareció para la tranquilidad de todas especialmente de la Madraza. En cuanto escuchó el coche de Maitina se abalanzó hacia el agujero y salió montando una escandalera digna de haber puesto tres o cuatro huevos del tirón. Ahora la turista sí reaccionó, se levantó sobresaltada, miró a la Madraza y le preguntó si ocurría algo pero ella no tiene el don de entendernos tan bien como el ama. Menos mal que llegó Maitina y rápidamente se dio cuenta de que algo andaba mal.
La Madraza con sus pollos
La Madraza con los nervios había olvidado dónde estaba el agujero e intentaba volver a entrar en nuestra pradera volando y no hace falta que diga que las gallinas no somos muy buenas en eso de volar. Sobre todo sin carrerilla y nerviosas, así que por más que lo intentaba, terminaba chocándose con la valla y cayendo en el lugar equivocado. Maitina le pidió a la turista que la cogiera. ¡Vaya dos buenas prendas se juntaron! Entre la Madraza con su vuelo confuso y la turista con su pedrada...estuvieron un buen rato intentando ayudarse sin conseguirlo hasta que por fin, la turista pudo coger a la Madraza en brazos y ayudarla a volver a la pradera.

El ama mientras tanto, descubrió el agujero y lo tapó con un cubo lleno de agua, ¡por fin estábamos seguras! Después se fue en busca de Udi.
_Se la va a cargar -le oí decir y deseé que ella pudiera entender nuestra misión.

Empezó a anochecer y ni Udi ni el ama habían vuelto. Entonces escuchamos unos pasos familiares acercarse al otro lado de la valla. Udi llevaba a la fuina entre los dientes.

_¡Bien por Udi! Coreamos. Con el alboroto, la gallina Clara se animó a asomarse hasta la puerta y al comprobar que lo había conseguido fue hasta él y le dijo que se había ganado tres huevos.
Udi estaba feliz y contento y ahora con los huevos mucho más pero cuando le contamos que el ama había salido a buscarle un poco enfadada se quedó preocupado.
_Tú, tranquilo- dijo la gallina Punki- ¡Da la cara! Quédate aquí y deja que el ama vea la fuina cuando venga a cerrarnos el gallinero, ¡ella entenderá!
Y así fue, Maitina llegó corriendo detrás de Biberón.
Biberón de mayor
_¡Vaya día! -decía- ¡me tenéis loca! ¿se puede saber qué quieres tú de aquí abajo!
Cuando Biberón llegó a la altura de Udi nos guiñó un ojo. Nosotras estábamos esperando a su lado, queríamos darle todo nuestro apoyo a Udi el cazador.
_Bueno, así que ya te has paseado suficiente ¿no? -dijo Maitina a Udi.
Entonces Biberón empujó con el morro la fuina y el ama entendió.
_¿Y esto?
Udi el cazador
Udi se agachó, la cogió con los colmillos, la lanzó lejos y aulló.
El ama aplaudió y empezó a acariciarle.
_Muy bien Udi, buen perro ¡te has ganado tres huevos como mínimo!
Maitina es increíble. Nosotras aleteábamos y cacareábamos felices en el prado, pero la gallina Gris tuvo que romper este momento mágico, empezó a corretear hacia el gallinero y a decir que a ella nadie le iba a quitar sus huevos.

El ama se rió, antes de cerrarnos la puerta del gallinero nos dijo que iba a ir al monte a dejar la fuina para los buitres porque el ciclo de la vida tenía que continuar, fuera le esperaba la turista con una linterna. 

CONTINUARÁ...
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