lunes, 11 de diciembre de 2017

De cómo se revolucionó el gallinero con la presentación del libro "Las gallinas de Maitina"

Aquí tenéis un nuevo capítulo de las gallinas narrado como siempre por la gran Marcela Mora, ello lo ha titulado: Somos famosas.
¡Madre mía cómo está el gallinero! Ya ha pasado algún tiempo desde la publicación del libro “Las gallinas de Maitina” y claro que sabíamos que había salido y que a alguna gente le había interesado porque el ama nos lo enseñó y nos contó que iría a la feria del libro pero lo que no esperábamos era hacernos tan famosas.

Ha venido gente de todo el mundo a conocer el gallinero, quizá esté exagerando pero sí vino un hombre a conocernos porque quería reproducir un gallinero similar en su propia casa, ¿os imagináis con su gallina Punki, su gallina Clara y los pollos de la Madraza por ahí?

La Madraza dijo que para tener una buena representación de las gallinas de Maitina, nada como que se llevara a alguno de sus pollos al nuevo gallinero aunque fue decirlo y buscar con la mirada melancólica a sus tres pollos que ya son tan grandes que hasta a ella le cuesta distinguirlos y suspiró. La Madraza está clueca por primera vez en mucho tiempo y como tiene que estar sentada sobre sus huevos, parece que va asumiendo que sus pollos, ex pollos, ya son mayores.

Durante días estuvimos pensando quién debería colonizar el nuevo gallinero, después nos enteramos de que lo único que le interesaba al tío era la edificación. Quería copiar nuestra cabaña de Canadá, él se lo pierde. De todas formas, desde la publicación del libro tuvimos gallinas emigrantes, algunas tuvieron que emigrar a la casa del vecino. ¡Tengo muchas cosas que contaros! Iremos poco a poco porque quiero centrarme en la noticia, ¡somos famosas! Y nuestro libro se va a presentar en Pamplona y aquí cerquita en Aoiz.

La Madraza y sus pollos cuando eran pollos

—¡Somos influencers de moda! —dijo la gallina Punki— ya os lo había avisado y no me hacéis ni caso.

La Punki no para de decir eso desde que el ama viene y nos cuenta los efectos del primer libro como que un niño que se llama Matteo ha hecho un trabajo sobre nosotras para su colegio y no cualquier trabajo, ¿eh? Uno que cuenta para nota. Ha investigado tan en profundidad que ha sido capaz de localizar información que ni siquiera aparecía en el libro como cuántas gallinas somos, cuántas latxas y cuántas yeguas.

—A ese hay que ficharle para que venga a cuidarnos cuando se vaya el ama de vacaciones —dijo Udi, que sabe distinguir un buen perro pastor.

Y no es el único niño de ciudad al que le interesa nuestra historia porque hay otros como Bruno que se sabe el libro de memoria y ya va por la segunda lectura y Drago que lo escucha a escondidas cuando se lo leen a su hermano. Además ellos saben que estaban escondidos en el primer libro.

La pequeña Olivia vino a conocernos y estuvo persiguiendo a las latxas por la pradera, ella todavía es muy pequeña por eso será incapaz de entender el alivio que sintió la Madraza cuando semejante terremoto abandonó el gallinero porque nunca temió tanto por sus huevos.

Mucha gente nos ha cogido cariño (disculpad si no os nombro a todos, mi memoria es de gallina) y eso que no nos conocen en plumas, iba a decir en persona pero ¿somos personas las gallinas? Clara dice que sí, pero Sombra aboga porque usemos nuestro propio lenguaje animal, al fin y al cabo tenemos nuestra propia cultura gallinil o eso dice ella. ¡Ah! Me acabo de dar cuenta de que no conocéis a Sombra todavía, ella es la hija de Clara.

El gallo castellano y Clara
Ya sabéis que Clara es la gallina más mayor del gallinero, la única que sobrevivió a la Noche de la puerta, ésa en la que entraron unas zorras y se llevaron a todas las demás. Ella vive desde entonces en su viga y sólo baja en contadas ocasiones para comer o en circunstancias especiales. 

O así era hasta que en primavera sintió la llamada, buscó entre los montones de paja que el ama guarda en el gallinero para las yeguas y se ocultó en un agujero para empollar su huevo. Nosotras no nos dimos cuenta porque consiguió liar a la gallina Gris para incubar por turnos y así fue como un día apareció una nueva pollita en el gallinero, bastaba mirarla para saber que era hija de Clara porque tenía esas mismas pintitas blancas en las plumas, sólo que en lugar de ser rubia como ella, era oscura. El ama en cuanto la vio se puso muy contenta.

—¡Has sido Amatxu tía! ¡Zorionak! —le dijo a Clara.

Como la vio tan parecida a ella pero oscura la llamó Sombra, un nombre que terminaría siendo premonitorio. Al principio madre e hija eran uña y carne, luego Clara empezó a dejarla más a su aire y Sombra entró en contacto con una de las Hermanas, ¿os acordáis de las hermanas? Seguro que sí, esas que siempre tenían que poner la puntilla en todo lo que otra decía, bastaba que empezara una a criticar para que la otra se le uniera sin dudarlo. Ahora sólo queda una en el gallinero, porque Maitina se cansó y decidió separarlas. Ya os dije que parece que el ama nos entienda, pues un día en que las dos hermanas estaban especialmente pesadas, el ama se cansó y dijo que se había acabado que una de ellas tenía que irse y se la llevó a la que carda la lana de regalo.

Si os digo la verdad, no soy capaz de distinguir a la que quedó porque para mí, como para el resto, las dos hermanas eran una. Al principio andaba como alma en pena por el gallinero, estaba tan deprimida que se puso a circular por las lindes del campo, ésas que no tenemos vigiladas, ésas en las que más le gusta cazar al milano.
Las dos hermanas

Quizá por eso Clara debió pensar que sería una buena idea que ella se hiciera cargo de Sombra cuando creció lo suficiente. Al fin y al cabo, ella no se atrevía a salir del gallinero. A la hermana solitaria le pareció muy bien, pero esta colaboración tendrá un curioso desenlace porque la hermana tenía en su naturaleza malmeter y Sombra sintió una especie de abandono materno. La Madraza comentó era algo muy normal porque todavía era muy pequeña para separarse de la madre. Ahora Sombra está a la que salta y cada vez que Clara dice algo, ella pone la puntilla, como si fuera una la clara del huevo y otra la puntilla, tal para cual.

Una noche me subí a la viga de Clara para mirar a mis hermanas desde arriba y ella me preguntó en bajito si sabía cuánto dura la adolescencia de una gallina, me sorprendió que ella, con lo que es, no tuviera respuesta para eso y la verdad es que yo todavía no lo sé, pero me acordé del famoso Instituto de la Gallina del que nos habló el ama y estoy deseando que lo localice para consultarles.

Aquí en Saragüeta no paran de pasar cosas, yo creo que ya tengo contenido para otro libro, parece que la vida vaya más rápido o que seamos más conscientes de ella, puede que las gallinas al tener las patas más cortas, estemos más en contacto con la tierra y sintamos cómo fluye la vida.

Os adelanto algunas noticias: nacieron corderas nuevas. El ama bautizó a una de ellas Marimar en honor a la turista escritora que estaba de visita y estaba muy triste porque se acababa de morir su tía abuela, ésa que revisó mi primer libro. La turista vino a refugiarse en las montañas porque Maitina es un poco gallina y acoge a sus amigas bajo sus plumas como la Madraza. En esos días nosotras teníamos acogidas en el gallinero a tres latxas. Una madre primeriza, una cordera que andaba bastante despistada porque venía de fuera y no se aclaraba, y una oveja muy mayor con muy malas pulgas y que andaba preñada. Ya os contaré más adelante.

Antes de que ocurriera todo eso, el ama desapareció y tuvimos que montar un dispositivo para saber lo que le había pasado. Las ovejas hicieron su primera manifestación siguiendo el ejemplo de las yeguas. Que por cierto llevan días escondidas en el monte porque les dijimos que ninguna de ellas podía estar presente en la presentación del libro.

Ya os he dicho que la presentación está generando mucho movimiento, el otro día sin ir más lejos subió a conocernos nuestra pintora oficial. Una desconocida que había escuchado nuestra historia por la radio y apareció con una acuarela de una gallina de regalo para Maitina. El ama bajó a enseñárnosla.

—¡Chicas! Mirad qué dibujo más bonito nos han hecho. 
Dibujo regalo de Aran

El ama a veces es un poco inconsciente, no sabéis la que se montó, porque no había manera de ponerse de acuerdo en quién era esa gallina. Clara estaba encantada, decía que ésa sería quien iría a la presentación.

—¡Claro como a ti te da miedo salir lo resuelves así! —dijo Sombra— Una cosa es un dibujo y otra una gallina de verdad, quizá a la ciudad tendría que ir una gallina, ¿no os parece?

Yo me callé porque la verdad es que bastante tengo con documentar el evento, a mí me parece que donde mejor estoy es en Saragüeta porque si me voy seguro que pasa algo interesante y luego a ver quién lo cuenta.

La Madraza seguía con el dibujo y dijo que estaba claro que era ella porque se veía que debajo tiene tres pollos como los suyos.

—Esa pintura es un constructo —decía la Punki— lo que tenéis que ver en ella es la esencia, nos representa a todas.

Días después Udi vino corriendo a avisarnos de que la pintora acababa de llegar de visita. Debía tener mucho interés en conocernos porque llegó durante la primera nevada de la temporada. No os podéis imaginar el zafarrancho que se monta ahora en el gallinero cada vez que tenemos una visita. Nos movíamos todas de un lado para otro buscando el mejor lugar donde colocarnos.

—Lo lógico sería ponerse en los palos —comentó la Punki— así es como salimos en la portada del libro.

—Tiene su lógica —secundaba Clara.

—Ya, pero hay algunas que no estábamos en el primer libro —contestó Sombra.

—Y otras que salíamos de espaldas —añadió la hermana solitaria animada.

La Punki
Antes no le dábamos la mayor importancia a las visitas, más allá de que son una fuente de información del exterior, pero desde la publicación del libro, nos queremos poner de la manera en que nuestro público espera encontrarnos. A veces no tiene nada que ver con cómo estaríamos en realidad por ejemplo la pintora vino de día y de día normalmente no estamos en los palos.

En una de nuestras charlas literarias, la turista escritora me dijo que eso tiene que ver con la verosimilitud de la historia pero a ver quién les habla a estas de verosimilitud en lo más álgido de la visita.

Andábamos revoloteando de un lado a otro cuando aparecieron las latxas.

—Si hay pintora, nosotras también queremos estar ­­—dijo riendo Biberón que es la oveja-mejor amiga de Udi.

El gallo cacareó molesto, de verdad que todo el mundo quiere ser protagonista. Biberón me dijo que habían bajado porque nevaba, además MariMar estaba ojo avizor porque como se llama igual que la turista escritora, lo tiene un poco subidito y dijo que ellas tenían que conocer a la pintora sí, o también. El rebaño intentaba contenerle un poco los humos pero en esto se puso a nevar y no pudieron retrasar más la bajada.

—Ahora sólo nos falta que quieran unirse las yeguas —dijo la Madraza que ya andaba preocupada por sus pollos.

—¿Dónde están mis huevos? —cacareó la Gris que acababa de despertarse de su siesta y que desde que nació Sombra ha vuelto a las andadas.
La  Gris en busca de sus huevos
En esto entró Udi y nos dijo que las yeguas estaban en el monte y que todavía no las habían encontrado. Las yeguas estuvieron en la reunión que se organizó cuando el ama nos contó de la presentación y Karol se había enfadado mucho porque la Punki le dijo que una presentación no era sitio para una yegua.

—No es nada personal, es cuestión de tamaño —rio Sombra pero a Karol no le hizo ninguna gracia.

—Sería todo un golpe de efecto que el ama apareciera en Pamplona montando a pelo en una yegua como yo. Los gatitos me contaron una escena parecida que salía en una peli italiana que se llama algo así como “La vida es bella” donde el protagonista llega a recoger a su amor a caballo.

—¡Esas son cosas que pasarán en Italia! Pero en Navarra, te digo yo que no es muy común —dijo la Punki.

Clara intentó animarla: quizá alguien que se sintiera atraído por las gallinas, se anime a escribir “Las yeguas de Maitina”, o mejor a hacer su versión de “Karol la yegua” terció Sombra. Nuestro éxito es el de todas, zanjó Clara.

Karol
Eso es algo que Karol jamás entenderá porque como ya os conté, las yeguas no saben de organización horizontal. Además, Karol es la que lleva el cencerro, y no está acostumbrada a que le lleven la contraria. Se ofendió tanto que se subió con las demás al monte a pesar de que el ama ya les había anunciado la nevada.
La pintora oficial llegó cuando estábamos en plena colocación y quedó fascinada, dijo que esa misma noche pintaría al gallo y si éste normalmente se lo tiene creído, en estos días no hay quien le tosa.

Por ahora le ha pintado a él, a la gallina Clara, para disgusto de Sombra, y a otra gallina vista por un redondel negro que parece que la estén mirando por un catalejo. Al gallo le ha sacado bastante más delgado de lo que es y él está feliz todo gallito, y cacarea cada vez que se acuerda. Todavía no ha sacado a más animales lo que tiene a las latxas contentas.





Y es que desde que tenemos fans ya no sabemos si vivir o ser verosímiles pero lo que todas tenemos muy claro es lo felices que nos sentimos cuando el ama nos cuenta que el hermano de la turista escritora, nos está leyendo y no quiere que ella le desvele ningún secreto, o que Blanca no quiera terminar el libro porque le está gustando tanto que le da pena que se acabe tan pronto. O que Ana, Amparo, Jesús y Amanda participaran totalmente entregados en la presentación de Madrid, que la Tortuga estuviera de Madrina en el evento, que tanta gente estuviera presente y nos acompañara.

¡Ah! Y que el ama y Kati y Mª Antonia estarán en las presentaciones en Aoiz y Pamplona y que Marta nos ha sacado otra vez en prensa.



Y que los amigos del ama: Kiti, Jasone y Nicolás se han estudiado el libro y lo van a mover por Donosti. Y que tengo que hacer una fe de erratas porque hay gente que no salía en el primer libro como Íñigo, el hermano de ama, con lo que curra en la casa.


Tenéis que disculparme mi visión es de gallina y qué queréis que os diga, mi tamaño condiciona mi pluma. Aún así intentaré seguir contándoos las novedades del gallinero y aledaños.

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