domingo, 15 de julio de 2018

Drajara, la dragona de Guadalara

El huevo está en el palacio o al menos así lo cuentan los viejos del lugar.
Cuando lo construyeron alguien debió colocar esa piedra blanca  sin darse cuenta de que no era como las demás. Cuentan que desde entonces, cada luna nueva, la dragona Drajara se acerca a buscarlo. Pero, todavía no lo ha encontrado.


Unos dicen que la prueba de sus visitas son las escamas que cada vez son más en los muros del
palacio. Porque ella se restriega contra las paredes, algo en ellas le recuerda a su olor. Otros dicen que esas escamas son lágrimas petrificadas que ella deja cada vez que viene y vuelve a irse sin su dragón.

Todos los relatos coinciden en una sola cosa: el pequeño dragón no quiere que lo encuentren, esa ciudad, ese palacio, son su hogar.

Esa primavera la lluvia hizo que la pared del patio se desprendiera dejando a la vista una forma blanca y redondeada. Le pusieron un cordón rojo alrededor, desde entonces filas de niños esperan a las puertas del palacio para verla.

Han pasado muchas primaveras desde esa primera, el cordón se ha vuelto blanco y el huevo sigue latiendo dentro del palacio.

Un verano empezaron a llegar mensajeros de todas partes del mundo para contarle cuentos, a la piedra, palabras para incubar al dragón. Desde entonces la danza de cuenteros continúa.
Nadie sabe qué tipo de dragón será, ni cuántas voces harán falta para que crezca. 
Lo que sí saben es que cuando salga, rompiendo la cáscara antigua, será seguro un dragón de cuento.

***
Esta pasada semana he participado en el curso "Cuentos que tejen ciudades: la narración oral como arte de relación" dirigido por Marina San Filippo y coordinado por Pep Bruno.

Durante tres días nos han contado de contar y de símbolos y de tradición y de ritos. Ha sido un placer escuchar a Virgina Imaz, Ignasy Potrony, Quico Cadaval, Estrella Ortiz y a toda la gente que nos ha iluminado sobre el arte de contar historias.
Después de la última charla de Ignasy Potrony en la que nos animó a poner un huevo en Guadalajara, a mí se me ocurrió este pequeño cuento, quizá sea solo el principio de una historia que podemos continuar entre todos. Si queréis seguir con ella, dejad algún comentario.

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