lunes, 25 de febrero de 2019

El cole cuenta con Estrella y yo también



Estas Navidades escuché la entrevista a Estrella Escrina en el programa Iberoamérica de cuento la entrevista que le hacía Manuel de Légolas. Ella relataba su experiencia enseñando a niños de primero de primaria a contar cuentos. El proyecto se llama "El cole cuenta" y se desarrolla en el colegio Dulce Chacón de Rivas junto con el apoyo de las profes Natalia y Ainhoa.

Me fascinó escuchar cómo les enseña a contar cuentos tradicionales a partir de gestos y quise conocer el proyecto de cerca. Estrella es muy estrella, de esas que alumbran en la noche y son bellas por naturaleza propia y no (solo) por estar subidas a un escenario.

Contacté con Estrella, la conocía de oídas (como se conoce a los narradores) y de haber coincidido en algunos cursos, le manifesté mi deseo de conocer mejor su trabajo, de ayudarla en lo que se pudiera y desde hace unas semanas voy con ella al colegio, disfruto de las clases de cuentos, de los niños, de las profes, la veo trabajar, escucho cómo los niños se cuentan los cuentos, cómo los recitan "en sus cabezas" para recordarlos, cómo los cuentan "sin libro" y cómo los comparten con los compañeros.

Estrella les explica que un cuento tiene partes fundamentales que son como las piedras que usamos para cruzar un río y entre todos eligen cuáles son esas piedras para luego aprenderse la historia.

Escucho cómo les pregunta si han contado el cuento en sus casas y ellos con sus seis años, hablan y cuentan que han contado en el coche, pero se quedaron a medias porque llegaron al sitio donde iban o que le cuentan al hermano pequeño que es un bebé, o a otra hermana no tan pequeña debajo de la sábana con una linterna, o a los primos y a la familia.

También les pregunta Estrella sobre sus nombres, ¿saben por qué se llaman como se llaman? Varios levantan la mano y le llega el turno a Sulaiman que dice que se llama así por un profeta de su religión. Y su profe le pregunta si sabe lo que es un profeta y él dice que un profeta es como un profesor pero que sabe más cosas, más importante. Y se fue Suleiman con la tarea de preguntar si en su casa conocían alguna historia de ese profeta.

Luego habló Chaima que se llama Chaima y Gema porque tiene un nombre de aquí y otro de allí y a ella le gusta más que le llamen Gema porque estamos en España.

También un niño dijo que existían colegios eternos, los niños son poetas naturales, después aclaró que los coles eternos son como los de Harry Poter y entonces supimos que se refería a coles internos aunque lo de "colegios eternos" sea un concepto maravilloso ¿no es la vida un cole eterno?

Y en mi vida, cole eterno, tengo el placer de ir a Rivas cada jueves, acompañada de Estrella y de las profes, de ver la dinámica del cole, de conocer a los niños y escucharles. El día 14 de febrero empezamos con los recreos de cuento. Sesiones de cuentos de diez minutos que tienen lugar en el recreo donde pueden asistir los niños de todos los cursos. Entre las maestras han ideado un sistema de entradas para que puedan venir todos por turnos. De ahí la foto donde las pequeñas manitas sostienen sus entradas antes de pasar a la biblioteca para escuchar cuentos.

El primer día les conté la nueva versión de mi historia Leopoldo no es un topo, el siguiente jueves el grupo nuevo que entró dijo que sabían que iba a contar una historia de un dragón topo (se habían contado entre ellos), así es como el cole cuenta y cuenta. Sería bonito ver si a final de curso recuerdan todos los cuentos que vayamos contando. Como a las sesiones de los recreos solo pueden acudir unos pocos, que esos fueran los juglares, los narradores que primero recordaran la historia y despue´s la compartieran con sus compañeros ¿no es eso lo que pasa con las historias?

El pasado jueves 21 de febrero fue la segunda sesión y ellos también contaron. Fue hermoso ver a mayores y pequeños contar Los siete cabritillos y también a su compañeros de edades dispares, escuchar con atención.

Crear este espacio es posible gracias a las maestras, que se quedan sin recreo y vienen a pasar ese rato a la biblioteca, que reparten las entradas y hacen que todo sea fácil, y fluya, igual que las buenas historias.

Mientras tanto yo sigo contando con Estrella, más feliz que una perdiz y de paso recuperando canciones de esas que sonaban en la casette del coche de mis padres cuando íbamos de viaje, como ésta. El otro día cuando una niña contaba por qué se llama Julia, Estrella habló de este poema de Goytisolo.


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